Vuelve el fútbol más japonés con muchísimas novedades y cubriendo uno de los mejores arcos de la serie.
Hay licencias que tienen una relación especial con quienes crecimos viéndolas en televisión. En España, Captain Tsubasa es una de ellas. O, como muchos lo conocimos, Oliver y Benji. Por eso, volver a ponerse las botas de Tsubasa, Misaki, Hyuga o Wakashimazu tiene un componente nostálgico difícil de ignorar.
Captain Tsubasa 2 – World Fighters llega como continuación directa de Captain Tsubasa: Rise of New Champions y adapta buena parte del arco del Mundial Juvenil, ampliando además la historia con nuevos contenidos y personajes. La propuesta vuelve a apostar por ese fútbol imposible en el que los disparos atraviesan medio campo y una parada puede convertirse en una batalla de resistencia entre portero y delantero.
Después de varias horas con él, tengo bastante claro que estamos ante una secuela que mejora algunos de los pilares del anterior, aunque también introduce decisiones que no terminan de convencernos. Os lo contamos.
Una historia pensada especialmente para los fans: Análisis Captain Tsubasa 2

World Fighters continúa los acontecimientos del primer juego y nos lleva hacia el arco del Mundial Juvenil. La historia vuelve a combinar acontecimientos conocidos por los seguidores del manga con contenido adicional y nuevas situaciones que amplían lo que ya conocíamos. Una de las principales diferencias respecto al juego anterior es que nuestra aventura comienza en Brasil. Allí controlaremos a nuestro personaje creado mientras forma parte del São Paulo junto a Pepe y Tsubasa. Mientras el protagonista de la serie continúa su camino para conquistar el campeonato nacional, nosotros tendremos nuestra propia progresión dentro del equipo juvenil.
Después llegará el momento de regresar a Japón y reencontrarnos con algunos de los rostros más conocidos de la saga. Ishizaki, Misaki, Nitta y compañía volverán a tener su espacio mientras comienza el camino hacia el torneo de las nuevas estrellas. A partir de ahí la historia va creciendo hasta desembocar en el Mundial Juvenil, con nuevos rivales, selecciones internacionales y algunos de los enfrentamientos más recordados de esta etapa del manga. Y aquí es donde el juego consigue conectar especialmente bien con el fan.
Porque aunque la aventura puede resultar algo más lenta que la del primer título debido a la cantidad de partidos y diálogos, también consigue recrear momentos que para alguien que haya seguido este arco resultan especialmente emocionantes. Hay enfrentamientos y personajes que no están simplemente para rellenar la plantilla, sino que tienen su propio peso dentro de la historia.
Además, el juego cuenta con nuevas historias y contenidos supervisados por Yōichi Takahashi, lo que ayuda a mantener esa conexión con el material original. Eso sí, si no sois seguidores de Captain Tsubasa, aquí podéis encontrar una barrera importante. Hay muchos personajes, rivalidades y acontecimientos que se dan por conocidos y que pueden resultar bastante más difíciles de seguir para alguien que llegue completamente de nuevas.
Más libertad para crear a nuestro propio jugador

Una de las principales novedades respecto a Rise of New Champions está relacionada con nuestro personaje creado. En esta ocasión tenemos una mayor libertad para decidir cómo queremos desarrollar sus habilidades y qué movimientos queremos utilizar. Podemos adaptar al jugador a nuestras preferencias y, además, decidir incluso su posición dentro del campo.
Sobre el papel es una buena idea. El problema es que personalmente echo de menos parte de la progresión más guiada del anterior juego. En Rise of New Champions existía una sensación más clara de estar aprendiendo determinadas técnicas de los personajes que íbamos conociendo. Aquí tenemos más libertad, pero también perdemos parte de ese sentimiento de evolución.
Para desbloquear nuevas habilidades tendremos que cumplir determinados objetivos durante los partidos y desarrollar los vínculos con otros personajes. Estos vínculos no son simplemente una forma de conseguir mejoras. También permiten descubrir pequeñas historias y curiosidades sobre algunos de los jugadores, como las motivaciones de determinados personajes o aspectos de su pasado que ayudan a conocerlos mejor. Es un añadido interesante, especialmente para los seguidores del manga, aunque creo que el sistema podría haberse aprovechado todavía más.
Una jugabilidad más espectacular, pero con algunos problemas

La base jugable continúa siendo la de un juego de fútbol arcade completamente alejado de cualquier intención de convertirse en un simulador. Y creo que es importante dejarlo claro y es bueno, porque también lo hace único. Aquí no venimos a jugar al fútbol de la misma manera que lo haríamos en EA Sports FC. Los partidos se construyen alrededor de enfrentamientos, tiempos de reacción, habilidades especiales y barras de resistencia.
El nuevo sistema de acciones especiales consigue que prácticamente cualquier situación pueda convertirse en un espectáculo. Tenemos superpases, superregates, superentradas y, por supuesto, los disparos especiales que todos esperamos de un Captain Tsubasa. La gran novedad está especialmente en los enfrentamientos entre delanteros y porteros.
Cuando realizamos un disparo, el guardameta tendrá que anticipar hacia dónde llegará el balón. Esta mecánica añade una pequeña capa de estrategia y hace que las ocasiones de gol sean algo más que pulsar un botón y esperar a la animación. También entra en juego la resistencia del portero. Los ataques pueden reducirla hasta provocar un Break, haciendo que los siguientes disparos sean más efectivos.
El sistema funciona y consigue que los enfrentamientos sean más dinámicos. Pero también puede llegar a desesperar. Hay situaciones en las que tenemos muy poco tiempo para reaccionar, especialmente cuando nos enfrentamos a determinados disparos o jugadas especiales. En algunas ocasiones la respuesta debe ser prácticamente inmediata y no siempre he tenido la sensación de que el juego reconociera correctamente mi elección.
Las superentradas también necesitan cierto ajuste. Hay situaciones bastante absurdas en las que un jugador puede recorrer una distancia enorme para lanzarse sobre otro futbolista. Cuando funciona a nuestro favor resulta espectacular. Cuando somos nosotros quienes recibimos la entrada, la cosa cambia bastante. Es uno de esos elementos que encajan perfectamente con el espíritu exagerado de Captain Tsubasa, pero que podrían necesitar un pequeño equilibrio.
Los partidos tienen más posibilidades, pero el movimiento sigue siendo mejorable

Los objetivos secundarios de cada encuentro añaden otro incentivo para jugar los partidos de una determinada manera. No se trata únicamente de ganar. En algunos encuentros tendremos que cumplir condiciones concretas para conseguir determinadas recompensas o desbloquear contenido.
Esto me ha gustado especialmente porque obliga a prestar atención a situaciones que, de otro modo, podríamos pasar por alto. El problema está en el movimiento de los jugadores. Hay ocasiones en las que la colocación de los futbolistas resulta extraña y algunos defensas parecen capaces de recorrer medio campo para seguir a un rival independientemente de dónde se encuentre el balón.
No llega a arruinar los partidos, pero sí genera situaciones poco naturales. Y tampoco debemos olvidar que estamos ante un juego arcade. El objetivo no es ofrecer una representación realista del fútbol, sino recrear la espectacularidad del anime. En ese sentido, el sistema funciona mejor cuando aceptamos sus reglas y dejamos de buscar una lógica futbolística tradicional.
Los tiempos de carga rompen demasiado el ritmo, aunque compensa con sus mudos de juego

Aquí llega, probablemente, el principal problema que he encontrado durante la partida. World Fighters tiene demasiados tiempos de carga. Y no hablo únicamente de pequeñas pausas para cargar una escena. En determinados momentos los partidos quedan interrumpidos por pantallas de carga que rompen completamente el ritmo del encuentro. Esto resulta especialmente molesto cuando estamos disfrutando de una acción y el juego necesita detenerse para cargar la siguiente secuencia.
En un juego basado precisamente en encadenar acciones espectaculares, estos cortes terminan siendo bastante molestos. Además, los avisos de guardado y carga aparecen con una frecuencia que tampoco ayuda demasiado a mantener la sensación de continuidad. Es una lástima porque el apartado jugable tiene suficientes elementos para mantenernos enganchados. Ojalá estos problemas puedan solucionarse mediante una actualización.
El contenido no termina con el modo historia. El juego cuenta con 22 selecciones nacionales y más de 110 personajes jugables, además de distintos equipos y contenidos adicionales. También incluye más de 150 animaciones relacionadas con movimientos especiales y enfrentamientos.
Esto hace que tengamos bastantes posibilidades una vez terminada la aventura principal. También tenemos opciones multijugador tanto online como local, algo que considero especialmente interesante para este tipo de juego. Porque si hay algo que funciona especialmente bien en Captain Tsubasa es compartir una partida con otra persona y comenzar a lanzar disparos imposibles mientras intentamos destrozar la resistencia del portero rival. No todos los modos tienen la misma profundidad, pero sí ayudan a ampliar la vida útil del juego y ofrecen motivos para volver al campo después de terminar la historia.
Un apartado visual que entiende perfectamente la licencia

Si hay un aspecto en el que destaca claramente es en la representación de la obra de Yōichi Takahashi. Los personajes tienen un modelado que respeta bastante bien su aspecto original y, especialmente durante los movimientos especiales, el juego consigue recrear esa sensación de estar viendo el anime. Las animaciones de los supermovimientos son probablemente uno de los mayores atractivos del título.
Es en estos momentos cuando realmente entiendes qué pretende ofrecer World Fighters. No busca que pensemos en fútbol real. Busca que veamos a Tsubasa realizando un disparo imposible, a un portero intentando detenerlo y a dos jugadores protagonizando una batalla que sería completamente absurda en cualquier otro juego de fútbol. Y aquí funciona.
El problema aparece cuando salimos de estas situaciones. Las animaciones normales de los jugadores son bastante más limitadas y los escenarios tampoco destacan especialmente por su nivel de detalle. Los gestos se repiten bastante y se nota que buena parte del esfuerzo visual se ha concentrado en las escenas más espectaculares. Aun así, supone una mejora respecto al título anterior.
En el apartado sonoro encontramos voces en japonés que encajan perfectamente con la experiencia y una banda sonora que acompaña bien los partidos. Tadayoshi Makino vuelve a estar detrás de la música y el juego incluye una gran cantidad de temas. Personalmente, eso sí, echo de menos alguna melodía que me haya dejado la misma huella que las más recordadas de la saga.
Conclusiones finales | Análisis Captain Tsubasa 2 – World Fighters
Captain Tsubasa 2 – World Fighters es una secuela que entiende perfectamente a quién quiere dirigirse. No estamos ante un simulador de fútbol ni pretende serlo. Es un juego de acción basado en el universo de Captain Tsubasa, donde los partidos son una sucesión de supermovimientos, enfrentamientos y situaciones imposibles.
Y como adaptación para los seguidores de la obra, funciona especialmente bien. La historia del Mundial Juvenil, los personajes, los vínculos y las animaciones de los movimientos consiguen transmitir esa sensación de estar viviendo uno de los grandes arcos de la serie. Sin embargo, también tiene problemas importantes.
La libertad a la hora de desarrollar al personaje no me convence tanto como el sistema del anterior juego, algunas mecánicas necesitan ajustes y, sobre todo, los tiempos de carga interrumpen demasiado la experiencia. Aun así, si sois seguidores de Captain Tsubasa, encontraréis aquí una aventura con suficientes momentos capaces de sacar una sonrisa al fan que lleva años siguiendo a estos personajes.


- La adaptación del arco del Mundial Juvenil: consigue trasladar muchos de sus momentos y rivalidades al videojuego.
- Los supermovimientos: las animaciones son espectaculares y representan perfectamente el espíritu del manga y el anime.
- La cantidad de contenido: sus 22 selecciones, más de 110 personajes y diferentes modos ofrecen bastante material para los aficionados.

- Los tiempos de carga: aparecen demasiado y rompen el ritmo de los partidos.
- Las superentradas: algunas situaciones resultan excesivas y necesitan un mejor ajuste.
- Las animaciones fuera de los movimientos especiales: los personajes podrían contar con más variedad de gestos y movimientos durante los momentos normales.