La bestia del rey acaba de iniciar el que, sin duda, debería ser —prácticamente— su arco final. Después de que Rangetsu lograse dejar atrás los fantasmas de su pasado para zambullirse en un breve proceso de autodescubrimiento, el manga ha iniciado lo que podríamos denominar como el arco de las reformas.
Dos años después de los eventos acaecidos en el palacio, la semihumana decide volver al palacio. Siendo sincero, no he notado este paso del tiempo de manera demasiado notable, pues el time-skip es demasiado poco evidente. Podría decirse que es incluso un poco ligero, puesto que su impacto real es comedido.
No es que haya ocurrido nada especialmente reseñable en la vida de Rangetsu ni que hayamos visto un evento capaz de marcar un verdadero cambio en ella. Curiosamente, esto también tiene su encanto, pues el suyo ha sido un aprendizaje marcado por una palabra tan peculiar como impropia: el aburrimiento.
Acostumbrada a estar siempre hasta arriba, con la guardia siempre alta y no pocas tareas en su lista, casi dos años en el campo le han permitido entender mejor qué es lo que quiere y a qué no está dispuesta a renunciar. Esto es algo que vemos en este tomo en la misma forma en la que trata al príncipe y su manera de actuar.
Es un cambio ciertamente agradable, ya que cuando hablan de un lapso de dos años, es lo mínimo que podría esperarse. Gracias a este, el romance entre nuestros dos protagonistas se siente incluso un poquito más adulto, pese a que sigue teniendo un carácter un tanto discreto.
Reseña del manga La Bestia del rey n.º 12 | Portada, sinopsis y edición

Rangetsu, que no quiere ser una molestia para el príncipe Tenyô, decide marcharse del palacio y volver a su tierra natal. Pero, tras la visita de Taihaku, sus sentimientos por el príncipe Tenyô vuelven a aflorar. Al oír de Taihaku la decisión que ha tomado su alteza, Rangetsu resuelve regresar a su lado sin comprometer al príncipe Tenyô.
| Colección | La bestia del rey vol. 12 de 18 |
| Autoría | Rei Toma |
| Género | Shôjo, artes marciales, fantasía, misterio, romance |
| Formato | Tapa blanda con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 13,1 x 18 cm con 168 páginas en b/n |
| Precio | 9,95 € |
| Traducción | Judith Zamora Lablanca |
| Fecha de lanzamiento | 21 de mayo de 2026 |
| Reseña | Volúmenes anteriores |
Pese a ello, La bestia del rey nos está dando un poco lo que le estuve pidiendo al manga hasta hace no mucho: más de su mundo. Con la caída del anterior emperador y el regreso de Rangetsu, así como por las acciones de los distintos príncipes, estamos viendo algo más de ese país que hay tras los muros del castillo.
Es algo que empecé a ver en el volumen anterior. En este se ha mantenido, aunque con cierta distancia. Y si bien es cierto que no suele gustarme hablar demasiado sobre eventos concretos para evitar caer en la breva del spoiler, también considero importante hablar de ello en este caso.
El mundo de Rei Toma dos años más tarde

En La bestia del rey no es tan importante el qué, sino el cómo, puesto que el eje central de la historia —y lo que de verdad nos motiva a seguir leyendo— es el romance de nuestros dos protagonistas. En este caso, sobre si será posible que tengan un futuro juntos o no.
Los príncipes han iniciado una profunda reforma para otorgar nuevos derechos a los semihumanos. Queriendo acabar con el ostracismo al que han estado condenados durante años, su objetivo es que esto cambie aun a sabiendas de que la mentalidad del pueblo está muy estancada. Son conscientes de que no será fácil, pero también saben que para que haya un cambio deben hacer algo.
Este proceso reabre el debate y la duda sobre si Rangetsu y Tenyo podrán acabar casándose, siendo este el —muchas veces mudo— deseo de ambos. Los sentimientos que profesan el uno por el otro son más claros que nunca, y es que ni la distancia ha apagado la llama de su pasión.
Es algo que teníamos bastante claro, pero las dificultades sociopolíticas de sus posiciones siguen siendo importantes. Es ahí cuando Rangetsu entra incluso más en acción, tomando la decisión de escalar posiciones como sea. Quiere tener un futuro junto a él, pero luchando codo con codo.
Rangetsu y su nuevo camino

Más decidida que nunca, declara que no quiere que la proteja, sino que caminen de la mano hacia el futuro. Este detalle nos muestra que Rangetsu no solo ha crecido mucho como personaje, sino que ha sido capaz de dejar atrás tanto los fantasmas de su pasado como buena parte de sus inseguridades.
Sí, siguen presentes, y es que le sigue costando entender qué futuro podrían tener una semihumana y un príncipe heredero, pero ya no es una esclava. Ahora es una mujer libre. ¿O no? O al menos hasta cierto punto, ya que el mundo sigue mirando a los de su raza de manera diferente.
Ante tal tesitura, lo cierto es que puedo decir que La bestia del rey ha sabido reformular su trama principal para mantener el interés de la lectura aun cuando la venganza de nuestra protagonista ha llegado a su fin. Hasta hace poco cabía preguntarse cómo lo haría. Ahora ya sabemos que lo ha conseguido con resultados favorables.
Y si bien es cierto que tampoco puedo decir que tenga una trama especialmente rompedora o que su guion sea una efigie de la originalidad, lo cierto es que funciona. Es un romance que bebe bastante de los clásicos shojos, pero con un toque más contemporáneo, y al que le gusta tirar de esos dramas con los que muchos nos hemos criado en obras más antiguas.
Conclusiones

No se desliga de todo el origen de la demografía, pero busca darle un toque algo diferente. Debo decir que nunca me ha gustado categorizar los mangas según su demografía, pues pienso que es un concepto anticuado, pero también es cierto que nos ayuda a entender mejor qué podemos esperar en ciertos contextos.
Sigue siendo útil hasta cierto punto, pese a que sigue siendo un abanico demasiado cerrado. En cualquier caso, para La bestia del rey me viene bien hablar de ciertos tópicos propios de la trama o el dibujo cuando lo ligo al shojo, pero también desligándolo hasta cierto punto de él al hacer de su protagonista una guerrera en el sentido más estricto de la palabra.
Dicho esto, sí, La bestia del rey me sigue gustando y, tras 12 volúmenes, la verdad es que no me arrepiento de haber iniciado su lectura. Tengo ganas de seguir con ella durante las seis entregas que todavía nos restan. Hoy por hoy no tengo grandes dudas de que los 18 tomos que componen la serie merecen la pena.


- El dibujo es verdaderamente bonito.
- La lectura es entretenida y amena.
- Dispone de una edición de gran calidad.
- La historia, el ritmo y la narrativa ahora sí se han asentado.
- Progresa adecuadamente y la construcción de sus personajes está mejorando poco a poco.

- Sigue abusando de ciertos tópicos.
- Con lo bien que se ha establecido ahora, duele que los primeros tomos fuesen tan erráticos. Un poco de calma en general le habría sentado bien.