No me escondo y me considero un fan de los juegos de sigilo. Siempre he sentido una atracción especial por los juegos este género y títulos como Dishonored, Styx o el clásico Thief han construido una base sólida dentro del género. Lanzado el pasado 20 de mayo en Steam, hoy os traemos nuestras primeras impresiones de Thick as Thieves, lo nuevo de OtherSide Entertainment, un equipo de desarrollo en el que hay miembros pioneros en el género de la simulación inmersiva, con la creación de juegos clásicos como Ultima Underworld, System Shock, Thief y Deus Ex.
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La mayoría de los juegos del género comparten un problema que, con el tiempo, se ha hecho más evidente: la falta de tensión real. En muchas ocasiones, la fórmula se limita a avanzar agachado entre sombras, esperar el momento adecuado y evitar a los enemigos sin demasiadas consecuencias. Si algo sale mal, basta con cargar la partida y volver a intentarlo. Funciona, sí, pero rara vez obliga al jugador a improvisar o asumir riesgos.
Primeras impresiones de Thick as Thieves, un juego que quiere aportar algo más


En este contexto aparece Thick as Thieves, un título que parece entender perfectamente esas carencias y propone soluciones interesantes desde el primer momento. Su planteamiento recoge todos los elementos clásicos del género, pero introduce nuevas reglas que cambian la forma de jugar y, sobre todo, de pensar cada movimiento.
A nivel de diseño, el juego cumple con lo que se espera de una experiencia de este tipo. Nos encontramos con escenarios amplios, llenos de rutas alternativas y con estructuras verticales que invitan a explorar cada rincón. La ambientación recuerda claramente a otros referentes del sigilo moderno, con ese tono oscuro y misterioso que tan bien funciona.
Sin embargo, hay un giro visual que le da personalidad propia: el estilo artístico es más colorido y ligero, con personajes de aspecto caricaturesco pero muy expresivo, manteniendo al mismo tiempo ese acabado pictórico que tantos jugadores valoran. En cuanto a la jugabilidad en el sentido estricto, Thick as Thieves introduce sistemas que elevan la tensión sin romper la esencia del sigilo.


Cámaras, torretas y sistemas de seguridad hacen que esconderse no sea tan sencillo como antes, obligando a planificar mejor cada paso. Aun así, el juego no castiga de forma excesiva: los enemigos no son especialmente agresivos y dejan margen para recuperarse de errores. Esto permite mantener ese ritmo pausado de observación y planificación, pero añadiendo una capa de riesgo mucho más interesante.
Jugabilidad clásica por bandera
La gran novedad llega con la aleatorización de las misiones. Cada partida presenta cambios que impiden memorizar los niveles, algo que rompe con una de las dinámicas más habituales del género. A esto se suma un límite de tiempo que entra en juego en la fase final de cada misión.
Una vez se consiguen los objetivos, comienza una cuenta atrás de siete minutos que obliga a escapar rápidamente. Este tramo final es, sin duda, uno de los momentos más intensos del juego, donde cualquier error puede echar por tierra todo el progreso. Si que es verdad que esto puede romper algo con lo que muchos fans del sigilo busquen: la calma y la planificación.


Seguramente ese efecto «agonía» no acabe de agradar a muchos ya que puede dar al traste con un gran tramo jugable. Otro de los elementos más llamativos son los enemigos especiales que pueden perseguirte incluso en tus escondites y que no pueden eliminarse de forma permanente.
Su presencia añade una tensión constante que cambia por completo la forma de moverse por el escenario. No obstante, su comportamiento todavía podría mejorar. Actualmente resultan algo predecibles, funcionando de manera similar a los enemigos normales, aunque con la capacidad de atravesar paredes.
Personalmente, creo que si no fueran tan previsibles o las patrullas fueran más dinámicas podrían convertirlos en una amenaza aún más interesante. No he probado el apartado multijugador. Pero he de advertir que el juego admite cooperativo y que, en un inicio, el juego estaba encarado totalmente al apartado online.
Un juego que cambió su enfoque multijugador
Conclusiones
A medida que avanzó el desarrollo, el juego descartó su componente online y se encaró más hacia una vertiente single player. También he de comentar que no hacemos un análisis exhaustivo ya que el juego tiene vocación de durabilidad a largo plazo. Se irán añadiendo nuevos mapas y su precio de salida es muy asequible, 5€.
No estamos ante un acceso anticipado pero el equipo creativo asegura que ahora mismo el juego es una puerta de entrada para el posterior contenido que vendrá. En su estado actual, Thick as Thieves deja muy buenas sensaciones, pero también evidencia que todavía tiene margen de mejora. El contenido es algo limitado, con pocos mapas y personajes disponibles, lo que puede afectar a su longevidad.
Aun así, la base es sólida y las ideas que propone son lo suficientemente interesantes como para pensar en un futuro prometedor. En definitiva, estamos ante un juego de sigilo que se atreve a ir un paso más allá. No reinventa el género, pero sí introduce cambios que lo hacen más dinámico, más tenso y, sobre todo, más emocionante