Lo bueno que es Dead as Disco no tiene sentido. Y eso que en realidad no es un juego con un diseño especialmente complejo. Se resume —reduciéndolo a lo absurdo— en un juego de estética noventera y muchas luces de neón en el que un hombre reparte estopa a diestro y siniestro al ritmo de la música.
Es un juego de acción, o uno de artes marciales y música, en el que todo pasa por golpear a distintos enemigos mientras suenan algunos de nuestros temas preferidos. Todo ello aderezado con una dirección artística que resalta desde el primer minuto y una banda sonora de las que quitan el hipo.
Y con demo gratis en Steam. Y en español. Aunque en su ficha figura como un acceso anticipado sin localización al español de España, cuenta con textos en español de Hispanoamérica. Entiendo que muchos jugadores peninsulares podrían llegar a pensar que los modismos o las expresiones harán del juego algo menos atractivo, mas no es así.
Perfectamente adaptado, emplea un diccionario bastante neutral que se adapta muy bien a cualquier tipo de jugador. Al mismo tiempo, te da la oportunidad de hasta jugar tus canciones preferidas, pero de eso os hablaré un poquito más adelante. Empezaré por —quizá— uno de los detalles a los que menos atención le prestaríamos en este tipo de juegos: la historia.
Primeras impresiones de Dead as Disco, una historia de venganza y redención musical
Siendo realista, aunque Dead as Disco se esfuerza por contarnos una historia interesante —y lo hace—, esta palidece frente al resto de características del propio juego. La trama se centra en Disco, un legendario batería que muere asesinado por un antiguo miembro de su grupo (o eso parece) llamado Ídolos.
Con un sistema de progresión no lineal en el que nosotros mismos podemos escoger a qué miembro del grupo queremos enfrentarnos mediante un sistema de niveles, la idea está en descubrir la verdad al tiempo que profundizamos en la para nada sencilla relación de Disco con sus antiguos compañeros.
Todo ello mientras exploramos un mundo de estética cyberpunk en el que nuestros conocidos no parecen ni ellos mismos tras sufrir los estragos de la fama mal llevada. Disco, como tal, no ha caído tan bajo, pero la suya tampoco es una historia sencilla. Su muerte trae consigo un viaje de venganza, redención y encuentro.
Y es que han pasado 10 años desde que murió y no todos sus compañeros siguen vivos. El caso es que, aunque es interesante y el concepto de trama no lineal mediante niveles que podemos seleccionar también lo es, al final tampoco es nada del otro mundo. Cumple y entretiene, pero tampoco es lo que más nos ofrece.
A golpe de ritmo

En realidad, toda su fuerza está en su divertidísima jugabilidad. Aunque la premisa es simple (un juego de artes marciales con ritmo), funciona extremadamente bien. Es como mezclar SIFU con Guitar Hero —pero con un mando en lugar de una guitarra— o Crypt of the NecroDancer.
En cada nivel sonará la música y tendrás que golpear al ritmo de la misma. Pero no con comandos que caen desde arriba y debemos hacer coincidir. Aquí tenemos control total del personaje y sus habilidades: puñetazos, técnicas especiales, esquivas, contraataques…
Dead as Disco es un juego de acción y peleas en 3D en el que ir al ritmo de la música no es una obligación. Si no tienes buen sentido del ritmo, no pasa nada, porque podrás golpear igualmente. Que tus pulsaciones coincidan con el momento del golpeo y el timing de la música solo te dará más puntos.


Esto permite que todo tipo de jugadores puedan disfrutar de él, ya que la curva de aprendizaje es supersuave. Es muy fácil adentrarse en su mundo y disfrutar repartiendo leches a diestro y siniestro. Sobre todo porque no hay que complicarse demasiado. Golpea, golpea y golpea.
Si ves que alguien te va a pegar, reacciona ya sea con una esquiva o con un parry. Sabremos siempre cuál usar, pues el propio juego te lo indica marcándote el botón correcto. Y es sencillo. Golpeamos con uno. Contraatacamos con otro. Esquivamos con un tercero. Y así con todo.
Un diamante en bruto en busca del estrellato
La asignación de botones está muy bien ejecutada, los controles van superfino y la hitbox es de escándalo. Me sorprende que funcione tan bien siendo un acceso anticipado, la verdad. Donde sí se le nota esto es en los niveles disponibles y en la variedad de enemigos. Ahí todavía le queda trabajo por delante.

De hecho, tampoco es que los escenarios estén demasiado trabajados. En lo visual es espectacular, pero sus texturas no están tan refinadas y los escenarios se sienten un poco vacíos. Pese a ello, el juego es tremendamente disfrutable. Es más, estoy enganchadísimo a su propuesta.
Y es que no solo incluye una selección genial de temas de distintos artistas, sino que cuenta con su propia banda sonora para quienes quieran jugarlo en directo para evitar que les salte el copyright. Además, te permite agregar cualquier canción que quieras al juego de manera supersencilla modificando sus RPM.
El modo libre te permite disfrutar de estas o de muchas otras, y como también te deja crear tus propios desafíos, pues al final tiene una ingente cantidad de contenido incluso en su condición de acceso anticipado. A modo de resumen, por muy acceso anticipado que sea, ya me parece muy bueno.
Tiene que pulir ciertos detalles, y quizá trabajar en la manera en que se presenta la historia, pero por su precio (23,79 €, o de oferta por 19,03 € hasta el 19 de mayo como oferta de lanzamiento) es una locura. Me ha encantado y le auguro un gran futuro. Ya es bueno, pero es que, a medida que pula esos detalles y se acerque a su versión 1.0, estoy seguro de que será incluso mejor.