La idea es simple: repara toda clase de artículos mayormente retro y gánate la vida como el especialista de una pequeña tienda electrónica en la Tokio de los años 2000. Con un apartado gráfico muy sencillito y música chill, ReStory: Chill Electronics Repairs te propone reparar toda clase de artilugios a medida que pasa el tiempo.
Empiezas con cosas simples: un Pokia, un Egotchi, el joystick de una Atari, para luego ir adquiriendo licencias que te permiten enfrentar retos más complejos como, por ejemplo, una Nony PMP o una Nony PlayMachine, así como otros muchos dispositivos de los que prefiero no hablaros para no aguaros la sorpresa.
El caso es que ReStory: Chill Electronics Repairs es un beso de la dama nostalgia reconvertido en videojuego de simulación cozy a través de una simple ventana con la que podemos ver un pequeño rincón del país del Sol Naciente al tiempo en que atendemos a nuestros clientes, ya sea a través de una versión muy antigua de Internet, un mensajero y el cara a cara.
La idea es, pues, reparar, reparar y reparar mientras vas conociendo las distintas historias de aquellos vecinos que se suelen pasar por tu tienda hasta el punto de convertirse en recurrentes. Con breves toques de gestión y economía (muy sencilla, ya que eso de arruinarte es harto improbable), repite la misma fórmula una y otra vez, pero con aparatos cada vez más complejos.

Lejos de sentirse repetitivo, es bastante placentero, aunque es cierto que en sesiones de juego largas sí que puede dar esa sensación. No es el típico título al que le dedicarás 8 horas todos los días, pero sí uno que te incitará a hacer clic en su nombre en tu biblioteca de Steam cada pocos días… o incluso de manera más habitual.
Análisis de ReStory: Chill Electronics Repairs
Y es que una de las grandes bazas de ReStory: Chill Electronics Repairs es que engancha mucho. No, perdón: muchísimo. Es sencillo, pero divertido. De base tenemos una pequeña zona de trabajo, una ventana que da al mundo y un ordenador, así como algunas zonas que podemos ir decorando.
A través de nuestro ordenador podemos comprar licencias, piezas o aparatos que ya no sirven para obtener más piezas de recambio. También podemos aceptar pedidos de reparación por internet vía correo. A través de la ventanilla recibimos los pagos, los paquetes con las piezas e interactuamos con la gente. También recogen nuestros pedidos finalizados.
Estos, por cierto, suelen tener tiempo límite. Aunque ReStory: Chill Electronics Repairs es un juego muy cozy, tampoco es totalmente ajeno a la realidad del mundo: la gente no quiere que tardes 31 días en reparar sus cosas si es sencilla. Eso se mantiene, tal y como ocurriría en una tienda real. Pero con menos estrés, plazos más pequeños y música relajante de fondo.



Luego, la zona decorativa sirve para meter diplomas o regalos, entre otras cosas. También tendremos herramientas, desde pinceles para quitar el polvo hasta aerógrafos para pintar, botes de spray de aire comprimido, destornilladores y distintos utensilios que nos puedan venir bien.
No hay muchos, por lo que la cosa nunca se complica, pero sí que tenemos alternativas bastante interesantes como máquinas capaces de limpiar varias piezas al mismo tiempo mientras nosotros nos dedicamos a reparar ese reproductor de música al que se le han estropeado los cables.
Las reparaciones son sencillas en la práctica: tenemos que ir desmontando poco a poco cada apartado para ver qué le ocurre, ver qué está sucediendo y ver qué piezas necesitamos. A nuestra derecha tendremos un indicador de progreso que nos dirá cuán limpio está, por ejemplo, y una guía que nos ayudará a volver a montar cada aparato si se nos ha olvidado el orden.

Es sencillo, pero funcional, y nunca es frustrante. Algunos aparatos son más complejos, por lo que tendrás que medir bien qué encargos aceptas o el orden de los mismos, ya que si no se te puede acumular todo. Pero es fácil. Nunca llega a ser estresante, aunque tienes que medir un poquito qué haces y dejas de hacer.
El caso es que funciona y relaja. Muchísimo. Se te olvidan todas tus preocupaciones mientras pasas la brocha por esa pantalla que no sabes de qué vertedero ha salido o te lías a quitar tornillos como si no hubiese un mañana. Además, el estilo anime de los personajes que te visitan es muy bonito.
Curiosamente, no choca con el modelado más 3D de los aparatos, el ordenador o la propia tienda, sino que tiene buena sinergia. El juego es, en esencia, bastante bueno en el apartado audiovisual. El gameplay puede pecar de sencillo, mas lo cierto es que es justo lo que buscamos en este tipo de experiencias.



Que no se vuelva loco agregando todo tipo de mecánicas es lo que más se agradece, ya que lo único que quieres al final es seguir reparando tus encargos mientras el tiempo pasa. Además, mola mucho eso de que —la mayoría de veces sin licencia y con nombres que recuerdan al original, así como el diseño— puedas ver cómo te entra algo parecido a una PSP, una PS1 o un Nokia.
Te saca pequeñas sonrisas. Eso sin olvidarnos de que cada vez que consigues arreglar un problema algo más complejo se siente muy bien. Eso sí, si te lías y coges siete móviles seguidos, esa sensación de que puede ser repetitivo se acrecienta, así que lo mejor es ir variando para evitar ese detalle.
Por lo demás, lo cierto es que ReStory: Chill Electronics Repairs me está gustando bastante. Salió el pasado 6 de agosto en Steam y ya tiene un 97 % de críticas tras casi 2.222 reviews. Lo entiendo perfectamente, porque es muy bueno en lo que pretende. Eso sí, te tiene que gustar el género y atraer la premisa.



Es el típico juego que se dirige, de antemano, a un público más nicho, aunque creo que por diseño, aparatos y presentación podría gustarle incluso a los que no suelen disfrutar tanto de los simuladores. A mí, personalmente, me ha parecido una pasada. Es precioso y muy disfrutón. Me ha encantado.


- Es muy nostálgico.
- El apartado audiovisual es muy bonito.
- Es entretenido y relajante.
- Nunca es frustrante, pero trae pequeños desafíos muy fáciles de solventar.
- Engancha mucho.

- Puede hacerse algo repetitivo en sesiones más largas.
Hemos podido escribir este artículo tras recibir una clave gratuita de GamePress.