A veces, para construir algo impresionante no hace falta tirar de tecnología de última generación ni dejarse un dineral en hardware. El Museo Español de Historia de la Computación y su superordenador han demostrado que también se pueden hacer maravillas reutilizando equipos antiguos. ¿La idea? Juntar 30 Mac mini de hace más de una década para recrear uno de los superordenadores más míticos de la historia.
- Tal vez te interese: Razer presenta el Blade 16 (2026), más potente, más eficiente y aún más fino
El proyecto recupera el aspecto del Cray-1, una máquina presentada en 1976 que marcó una época en el mundo de la informática. Casi 50 años después, este peculiar homenaje no solo reproduce su característica estructura curvada, sino que también funciona como un sistema de cálculo real. Y sí, aunque parezca mentira, los pequeños ordenadores de Apple consiguen superar de sobra la potencia del equipo original.
30 Mac mini para montar un Superordenador en un museo español
El proyecto ha necesitado alrededor de 18 meses de trabajo y combina 30 Mac mini fabricados entre 2012 y 2014. De ellos, 25 cuentan con procesadores Intel Core i5 de doble núcleo, mientras que los cinco restantes utilizan chips Core i7 de cuatro núcleos. En total, el sistema dispone de 70 núcleos de procesamiento.
Según las pruebas realizadas, el conjunto llegó a alcanzar los 1,5 teraflops de potencia, aunque uno de los equipos dejó de funcionar y las mediciones posteriores se situaron en torno a los 1,3 teraflops. Para ponerlo en perspectiva, el Cray-1 original alcanzaba un máximo teórico de unos 160 megaflops. La diferencia es enorme y deja bastante claro cuánto ha avanzado la informática en cinco décadas.
Lo curioso es que los responsables no han necesitado recurrir a componentes modernos para conseguirlo. Los Mac mini trabajan conectados en paralelo, repartiendo las tareas entre los distintos equipos mediante MPI, una tecnología que permite que los ordenadores se comuniquen y colaboren en los cálculos. Todo funciona con macOS Mojave.
Además, el museo ha apostado por una refrigeración pasiva para mantener el sistema funcionando sin depender de ventiladores ruidosos. El resultado es una réplica que combina historia, reutilización tecnológica y un buen puñado de soluciones ingeniosas.
Y esto podría ser solo el principio. El equipo quiere ampliar el proyecto con entre 70 y 80 Mac mini equipados con chips M4, para intentar alcanzar un objetivo todavía más ambicioso: entrar en la clasificación TOP500 de los superordenadores más potentes del mundo.
Una iniciativa que demuestra que el hardware antiguo todavía puede dar mucho juego cuando cae en las manos adecuadas.