Después de cerrar la reseña del tercer tomo de World Trigger con la emoción por las nubes después de que Chika pegase un cañonazo tan grande como para destrozar a un enemigo de un solo disparo, lo cierto es que esperaba el lanzamiento del volumen n.º 4 con muchas ganas.
Si habéis seguido un poco nuestras reseñas hasta la fecha, sabréis que he disfrutado muchísimo de las tres primeras entregas del manga de Daisuke Ashihara. Tanto que hasta me he preguntado en varias ocasiones por qué este shonen no es más famoso. Si bien es cierto que quizá no tenga el empaque de otros grandes, como One Piece, es muy entretenido.

Además —y esto va más para los que quizá no lo conocéis—, su premisa es relativamente original dentro de lo que solemos encontrar en la demografía. Aunque llevo mucho tiempo pensando que estas están desfasadas, es cierto que siguen siendo útiles (hasta cierto punto) para entender qué nos vamos a encontrar.
En este caso, World Trigger recoge lo que ya hemos visto varias veces: un trío de protagonistas (dos chicos, una chica) que se tienen que enfrentar a cierto tipo de amenaza y utilizan una serie de poderes especiales para ello. Hay humor, hay acción y hay una narrativa que destaca por su ritmo y su facilidad de lectura.
Las bases las hemos visto mil veces, pero en este manga hay un par de cosas que logran hacerlo destacar. Para empezar, es un sci-fi en donde el protagonista principal en realidad es un mindundi. Y no me refiero a un Naruto que en realidad tiene una cantidad descomunal de maná o a un Luffy con una fruta que parece débil, pero luego tiene decenas de opciones.
Reseña de World Trigger n.º 4 | Portada, sinopsis y edición

¡Tamakoma 1, el mejor escuadrón de Border, entra en escena! Consiguen derrotar a los nuevos modelos de soldado trion sin ninguna dificultad y dan la vuelta a la situación. Sin embargo, la tranquilidad dura poco, ya que aparecen nuevos enemigos: ¡neighbors humanoides con cuernos! ¡La verdadera batalla comienza ahora!
| Colección | World Trigger vol. 4 de 15 (serie abierta) |
| Autoría | Daisuke Ashihara |
| Género | Acción, ciencia ficción |
| Formato | Tapa blanda con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 132 x 180 mm con 376 páginas en b/n |
| Precio | 16,95 € |
| Traducción | Eduardo Ozores Díez |
| Fecha de lanzamiento | 2 del 7 del 26 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
No. Aquí el protagonista es un tipo débil de principio a fin. Comparado con todos los demás, no tiene casi nada. Aquí el poder se mide en triones, algo así como el chakra, y no se puede aumentar. El suyo es bajo. No, perdón: bajísimo. En condiciones normales no es capaz ni de derrotar a los enemigos más básicos.
Su única arma es que es versátil e inteligente. Sabe mantener la cabeza fría y pensar bien en qué plan debe llevar a cabo, pero siempre con la condición de que sus capacidades son muy limitadas. Eso ya provoca que la manera en la que se plantea el manga y evoluciona difiera mucho de esos shonen con los que hemos crecido.
Un shonen muy entretenido que, sin saber bien por qué, se siente diferente

No diré que es mejor ni peor, solo que es diferente. Tampoco es único, pues otras series también lo han hecho. Quizá lo que haga que World Trigger me llame tanto la atención es que lo hace de manera casual y entretenida. Sobre todo, entretenida. Esa es la palabra que mejor define a este manga.
No es lo único que me ha hecho sentir que es algo diferente a lo habitual. Otro ámbito en el que ofrece una sensación diferente es en el combate. Es mucho más táctico. Tiene un aire muy militar, tanto en la estructura como en la batalla, por lo que cada contienda se siente como algo no tan habitual. La estrategia lo es todo.
Aquí no hay evoluciones, transformaciones ni poderes que evolucionan en el momento ideal. Hay humanos que miden sus movimientos y enemigos que trazan formaciones buscando la superioridad a través del uso de distintos recursos. Los números, la lógica y el razonamiento son la norma de las batallas. Es una guerra a largo plazo.
Una guerra en la que hay escuadrones que trabajan de una manera u otra según sus integrantes. Los hay que buscan aplastar al enemigo con un poder más crudo, los que juegan mucho con la distancia y los que se basan en las escaramuzas y los ataques sorpresa. Eso es lo que siento que más le diferencia de los demás.
El enemigo revela sus cartas

Si ya estabais leyendo el manga, todo esto que os he contado seguramente ya os suene. No obstante, si nunca habíais tenido el placer de disfrutar de la obra de Ashihara-sensei, pues os pillará de nuevas. Adentrándome ya algo más en el contenido del cuarto tomo como tal, marca un punto muy importante en la trama por la situación.
Ya sabemos que los invasores son Aftokrator y que llevan años investigando en un nuevo tipo de soldado. Al implementarles cierta tecnología a los niños, estos desarrollan más trion. A veces incluso el suficiente como para generar sus propios Black Trigger. Los primeros tienen cuernos blancos, mientras que los segundos los tienen negros.
Lo curioso es que no es una parte de su fisionomía, sino que es su propio trion, así como su Black Trigger. Es algo así como una manifestación física de sus capacidades, siendo este el rasgo que los diferencia de otras sociedades neighbour. De base, ya determina que son más peligrosos y pone muy en situación al lector.
De segundas, te avisa de que no solo los humanos buscan mejorar su capacidad de combate con investigación y tecnología. Los invasores son como nosotros: siempre buscan alcanzar mayores cotas de poder, a veces a cualquier coste. Es una interpretación bastante interesante, ya que también lo diferencia de otros shonen.
Conclusiones

A diferencia de esos típicos rivales que vienen con un nivel de poder absurdo y siempre confían en su capacidad, los neighbour son muy inteligentes. Hacen la guerra de mil y una maneras diferentes aprovechando sus virtudes y capacidades. No hay dos sociedades iguales, lo que provoca que cada amenaza futura se pueda sentir diferente incluso siendo lo mismo.
Es algo que, personalmente, me llama mucho la atención, pues puede darle mucha vida a la trama a medio y largo plazo. Quizá, eso sí, a veces peca de básico, ya que los planteamientos de estas tramas muchas veces no se desarrollan del todo y se quedan más en la superficie.
Para mejorar en ese aspecto quizá necesite tiempo, aunque de momento estoy contento con lo que el manga nos va ofreciendo de a poquito. La sensación de que es una historia con una base sólida y un buen comienzo, pero un mayor potencial, es permanente. Así que sí, estoy disfrutando de su lectura y pienso que nos seguirá dando mucho con el paso del tiempo.


- El formato 2×1 le sienta muy bien (kazenban).
- La lectura es sencilla, ligera y amena. Es entretenido y directo.
- Los personajes, especialmente Yuma, tienen un diseño inicialmente llamativo.
- Aunque no haga nada del otro mundo, hace muchas cosas bien. Maneja bien el ritmo.
- El dibujo no es el más definido del mundo, pero tiene personalidad.

- En algunos temas quizá peca de ser un tanto básico.