Con los primeros —o quizá ya la serie completa, depende de cuándo leas esta reseña de Los siete caballeros del Reino Marronnier n.º 7— capítulos del anime ya disponibles, entiendo que muchos de vosotros quizá os estéis preguntando de dónde viene esta serie, si merece la pena o cómo de buena es en realidad.
Muy posiblemente, una buena manera de empezar sería contaros que es tan buena que allá en su momento, en 2025, ganó el premio a Mejor Josei en el Manga Barcelona de 2025. No obstante, sería quedarse muy corto, puesto que una de las grandes bazas de esta serie es que no hay otra igual.

Sí, soy consciente de que habréis escuchado esta misma frase decenas de veces. «No existe un manga ni que se le parezca» es algo que habréis oído una y otra vez. Posiblemente, la mayoría de ellas fuese cierto. Esta es una de esas, y es que —al menos en mi caso— nunca había leído nada que me recuerde a él ni en forma ni en estructura. Tampoco en argumento.
No diré que su sistema es inédito. La historia nos presenta a siete hermanos y cada arco se divide en un viaje, al menos de momento. Todos y cada uno de estos hermanos tienen un nombre que define su rasgo principal y es lo que los hace especiales. Son Insomne, Fraterno, Caluroso, Friolero, Domador, Espadafuerte y Hambriento.
No hay que ser muy ingenioso para saber cuál es el rasgo que los define, si bien es cierto que este no es el único aspecto que marca su personalidad. Es lo que los define de manera más exagerada, pues sí que son mucho de lo que los nombra, pero van más allá de eso.
Reseña de Los siete caballeros del reino Marronnier n.º 7 | Portada, sinopsis y edición

Tras ir al País Comidabundante, la vida de Hambriento corre peligro. Los espíritus del pasado manipulan al Rey y a sus ciudadanos, queriéndose hacer con el poder de Hambriento como Árbol del Mundo. Y, encima, la cocinera Colette también está en peligro… ¡La historia de Hambriento dará un giro inesperado!
| Colección | Los siete caballeros del reino Marronnier vol. 7 de 11 (serie abierta) |
| Autoría | Nao Iwamoto |
| Género | Comedia, fantasía, romance |
| Formato | Rústica con sobrecubiertas, cosido |
| Precio | 8,50 € |
| Tamaño y páginas | 192 págs. en 12 x 17 cm. en b/n |
| Traducción | Meritxell Sans |
| Fecha de publicación | 10 de septiembre de 2026 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
El caso es que cada uno de estos hermanos acaba viajando a un país u otro en función de emisario, por decirlo de alguna manera, y cada uno de sus arcos tiene una duración de uno o dos tomos, aproximadamente. En estos, se enfrentan a distintas vicisitudes junto a los personajes que les acompañan.
Mediante su visita a un mundo muchas veces nuevo, van componiendo las piezas de un universo de fantasía repleto de detalles y con mucha personalidad. Espíritus, fenómenos de la naturaleza, criaturas misteriosas, dioses… Aunque no escoge ningún concepto que no hayamos visto con anterioridad, sí que los presenta con bastante originalidad.
El reino de lo esotérico

Este séptimo tomo es un buen ejemplo de ello. Aunque en esta reseña no he querido concretar demasiado sobre él debido a que he buscado aprovechar la emisión del anime para hablaros de la serie en general, también me sirve para ilustrar todo esto de lo que os estoy hablando.
En esta entrega vemos a Hambriento, uno de los siete hermanos, enfrentarse a una crisis en un país extranjero en la que distintos espíritus de una guerra pasada (con su consecuente carga de resentimiento) reaparecen y ponen en jaque al rey, la reina y sus súbditos. Lo hacen despertando en ellos recuerdos y vacíos en la memoria que se van recomponiendo poco a poco.
Cierto es, y esto es algo que he comentado en varias ocasiones, que su narrativa a veces es demasiado esotérica y abstracta. No puedo decir que se desvíe del punto, pero sí que lo presenta de manera menos ordenada a la que estamos acostumbrados. Esto, junto a su dibujo no tan perfilado como estamos acostumbrados, pueden provocar que la lectura a veces se dificulte.
Especialmente cuando la espaciamos en el tiempo, ya que los ejercicios de memoria son complejos de ejecutar cuando la trama gusta de emplear recursos (como ya dije) abstractos. Esto es verdad, pero también es verdad que incluso con esa complejidad, Los siete caballeros del reino Marronnier sigue siendo muy entretenida.
Siete hermanos, siete historias

A la cabeza parte un diseño de personajes (y no hablo solo de lo visual, que también) francamente bueno que destaca por su frescura. Destrozando en el proceso muchas veces los roles o asignaciones de género que adscribimos al aspecto físico o la capacidad de alguien, engendra un elenco rico en toda clase de detalles y variaciones.
Cada hermano se siente único, pero también vemos en ellos esa fraternidad. Los secundarios y acompañantes, los antagonistas… Todos aportan algo a su manera y son capaces de expresar su individualidad de muchas maneras distintas. Esa es una de las grandes bazas del manga, mas no es la única.
Su guion es otra de las cosas que atrae. Aunque pueda resultar confuso, también genera una curiosidad tremenda gracias a la construcción de ese mundo del que ya os hablé. Combina muy bien escenario con personajes, dotándoles a todos de cierto grado de protagonismo sin que se pisen los unos a los otros.
Con siete tomos ya a sus espaldas, es algo que podemos afirmar: Nao Iwamoto sabe definir muy bien las bases de su universo para que todo encaje incluso cuando cada zona lo cambia todo. Al jugar en distintos reinos marcados también por su nombre, crea pequeños universos dentro de uno más grande.
Conclusiones

Es como cuando investigas distintas zonas de un RPG: pasas del escenario helado al desierto, y del desierto a la jungla, y luego a una zona costera, sin que se sienta antinatural. Los siete caballeros del reino Marronnier hace algo parecido al tiempo en que te plantea una pregunta de soslayo: ¿Qué pasará cuando todo esto se cruce y los siete hermanos tengan que actuar al mismo tiempo?
Quizá nunca suceda, pero ya es algo que me estoy preguntando, porque cada viaje es, además, una introspección evolutiva. Iwamoto-sensei no solo los presenta, sino que nos deja que les conozcamos de buen grado y de manera muy orgánica para que seamos testigos de su progreso como personas al enfrentarse a dificultades.
En conclusión, tras todo este tiempo no puedo evitar pensar que Los siete caballeros del reino Marronnier es un manga que destaca esencialmente por su escritura, tanto de personajes como de mundo y guion, así como por su original manera de entender cada una de las patas que componen su propia ficción.
El dibujo es un tema subjetivo: o te gusta o no te gusta, no hay mucho más, mientras que el factor confusión es real cuando lo lees. Sin embargo, cuando lo juntas todo, el resultado no solo es positivo, sino que es increíblemente bueno. Al menos eso es lo que yo pienso.


- Es un manga con una bastante original.
- La lectura es amena y tiene buen ritmo.
- Los personajes están bien diseñados y tienen carisma.
- El estilo artístico tiene mucha personalidad.
- La construcción de su universo tiene potencial.

- A veces es un poco lioso.
- Si no te entra por los ojos de buenas a primeras, no lo hará en el futuro.