Voy a ser totalmente sincero con vosotros: no sabía cómo arrancar con esta reseña del tomo n.º 11 de La Bestia del Rey. La licencia de Distrito Manga ha alcanzado un punto muy importante tras unos tres años de publicación en España, pues todo está a punto de cambiar.
Durante todo este tiempo hemos asistido al incipiente amor de sus dos protagonistas, así como a unas cuantas intrigas de carácter palaciego. Sin entrar en detalles —por si no conocíais el manga y os apetece enteraros de qué va sin comeros ningún spoiler—, podríamos decir que esto ha terminado.
La relación entre el príncipe Tenyo y su bestia guardiana, Rangetsu, es tan real como los besos y caricias que se regalan cada vez que tienen ocasión. Ya en el tomo anterior era más que evidente, provocando el nacimiento de una nueva cuestión: ¿y ahora qué? Hasta la fecha, las dos tramas más importantes del manga eran la relación de nuestros protagonistas, por un lado, y el destino de Sogetsu, por el otro.
Este último, siendo muy breve, era el hermano desaparecido de Rangetsu, una semihumana que logró formar parte de la corte del rey para descubrir qué ocurrió con su hermano después de que lo diesen por muerto. No diré qué ha ocurrido con él ni cuál ha sido su destino. Solo destacaré que ya sabemos con pelos y señales todo lo que necesitábamos conocer.
Sumando este dato al romance ya establecido entre sus protagonistas, no queda nada. O al menos eso pensaba.
Reseña del manga La Bestia del rey n.º 11 | Portada, sinopsis y edición

Tras recuperar a su hermano Sogetsu, Rangetsu logra por fin descansar. Sin embargo, es en la calma donde despuntan las diferencias entre humanos y semihumanos, y las dudas ensombrecen su corazón. Pensaba que estar al lado del príncipe Tenyô era cuanto necesitaba para ser feliz, pero… Por un futuro en el que los dos puedan estar juntos, ¡Rangetsu toma una importante decisión!
| Colección | La bestia del rey vol. 11 de 18 |
| Autoría | Rei Toma |
| Género | Shôjo, artes marciales, fantasía, misterio, romance |
| Formato | Tapa blanda con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 13,1 x 18 cm con 168 páginas en b/n |
| Precio | 9,95 € |
| Traducción | Judith Zamora Lablanca |
| Fecha de lanzamiento | 15 de enero de 2026 |
| Reseña | Volúmenes anteriores |
Durante mucho tiempo y no pocos tomos me molestó la ausencia de un mayor trasfondo. Rei Toma, por motivos que hasta ahora desconocía, ignoraba de manera deliberada la vida más allá del palacio. El día a día de los semihumanos esclavizados por la sociedad se había convertido en poco más que una excusa del argumento.
Toda esa historia de racismo y supresión había quedado a un lado. Del mismo modo, el manga carecía de casi cualquier tipo de world building. Todos y cada uno de los eventos tenían lugar en el palacio del príncipe y sus hermanos, provocando que la acción —aunque muy interesante— se diese en un entorno cerrado.
Pese a ello, la trama era lo suficientemente atractiva como para dejarte con ganas de más. La relación entre Rangetsu y Tenyo tenía (y sigue teniendo) mucha fuerza como cuerpo narrativo. Es un romance que te hace querer adentrarte de lleno en la vida de sus protagonistas.
Un vistazo al mundo

Sin hacer nada del otro mundo, lograba engendrar una constante necesidad de seguir leyendo con ganas. Sin más, era —y es— una de esas lecturas que te atrapan de principio a fin si te gustan los romances con buenas dosis de drama y tragedia. En ese sentido, nunca nos falló, mostrándose muy solvente en todo momento.
Sin grandes alardes, pero siempre entretenida. Ahora, con la publicación de su undécimo tomo, podríamos decir que —o eso parece— la serie se adentra en una nueva (y segunda) etapa. Rangetsu ha decidido dejar el castillo y viajar, mostrándonos por primera vez el mundo fuera de sus muros.
De manera todavía un tanto superficial, hemos podido comprobar que la vida de los semihumanos es tan complicada como cabría esperar. Rei Toma por fin nos lo ha mostrado, pero sin entrar en grandes detalles o ser demasiado explícita. Es una muestra ligera y superficial, pero suficiente como abrirnos el apetito.

Rangetsu quiere saber cómo funciona el mundo y Tenyo quiere cambiar la forma en la que el reino ve a los semihumanos para poder amar a su querida ex-bestia guardiana con total libertad. Quiere que su amor sea algo más que un secreto. No quiere a una amante: quiere a una pareja con la que pueda salir a plena luz del día.
Para ello tendrá que luchar contra viento y marea, siendo esto lo que buscaba precisamente. Me encantaría que Rei Toma utilizase esta fase para mostrarnos cada vez más de ese mundo que tanto potencial tiene. Hablo en condicional porque todavía no sé si lo hará o si este tomo es poco menos que un espejismo de lo que podría ser.
El manga encara su segunda parte
Darle al manga una mayor profundidad social es lo que necesita para subir un nuevo peldaño en la escalera del nivel y ser algo más que un romance de fantasía más. Por el momento, tanto por dibujo como por concepto lo es, pero si todavía quedan siete tomos, necesita algo más para mantenerse en ese punto o aspirar a algo más.

Sea como fuere, tampoco es que pueda decir que no merezca la pena si no lo hace o no lo consigue. Hasta la fecha, debo decir que he disfrutado de cada tomo. Con sus más y sus menos, pues dista mucho de ser perfecto, ha logrado hacerme la tarde. Al final eso es —para mí— lo más importante. Al final, un manga no deja de ser una obra de entretenimiento.
Como tal, cumple con buena nota. Sin grandes alardes, como ya he dicho, pero de manera solvente gracias —entre otras cosas— a su buen dibujo y al diseño de sus personajes. Especialmente de Rangetsu, una protagonista que sabe mostrar dos caras diferentes sin sentirse artificial en ningún momento.
Escapa de los clichés propios que se adscriben a los conceptos de -dere y se muestra como un ser vivo que siente y padece de manera real y orgánica. Puede parecer distante, pero lo que esconde detrás de su aparente frialdad encaja con lo que hay en la carcasa. Es un personaje bien diseñado.

Tenyo quizá destaca menos, pero es un buen compañero, y el resto de secundarios son capaces de sumar con cada aparición. En términos globales, podría decirse que dispone de un buen elenco que logra aportarnos esos chispazos de tensión cuando son necesarios.
Conclusiones
Además, me encanta la mezcla de dibujo serio con secciones en donde (sobre todo Rangetsu) son casi un chibi. Es realmente tierno y genera momentos de distensión muy necesarios. En general, es algo que sucede mucho, puesto que La bestia del rey maneja bien los tiempos en la mayoría de momentos. Sí, a veces se pierde un poco en su ritmo, pero la valoración general es buena.
Es un buen manga de romance y fantasía que seguramente guste a quienes disfruten de este tipo de historias. Sigue los tópicos del género y sabe darle un par de vueltas al asunto cuando toca. No diré que es excepcionalmente original ni que reinventa la rueda, pero sí sabe su autora tiene personalidad y la historia tiene un toque único.

Sabe diferenciarse de otras historias tanto por diseño como por evolución, no sin entrar dentro de lo que siempre entendemos como un drama romántico palaciego. Con el tomo n.º 11, eso sí, podría ser capaz de ahuyentar ese fantasma, puesto que nos daría algo no tan habitual dentro del género.
A modo de conclusión, tal y como suelo hacer, cerraré con una frase: sí, para mí es un manga que merece la pena y estoy disfrutando de su lectura. Con sus 11 tomos, La bestia del rey me está dejando sensaciones mayormente positivas y no me arrepiento de haberle dedicado mi tiempo.


- El dibujo es verdaderamente bonito.
- La lectura es entretenida y amena.
- Dispone de una edición de gran calidad.
- La historia, el ritmo y la narrativa ahora sí se han asentado.
- Progresa adecuadamente y la construcción de sus personajes está mejorando poco a poco.

- Sigue abusando de ciertos tópicos.
- Con lo bien que se ha establecido ahora, duele que los primeros tomos fuesen tan erráticos. Un poco de calma en general le habría sentado bien.