Muy sorprendido. Ya el primer tomo de Honey Lemon Soda me gustó bastante, pero es que el n.º 2 me ha dejado incluso mejores sensaciones de cara a esta reseña. Bueno, y de cara a su lectura sin más. He entendido muy rápidamente por qué es una de las apuestas más fuertes que ha realizado Distrito Manga en mucho tiempo, con tres tomos en cuatro meses.
Y porque en agosto no hay lanzamientos, que si no lo mismo eran un tres de tres. No me habría molestado ni lo más mínimo, porque me ha demostrado mucho en muy poco tiempo. Ya en la primera entrega su protagonista, Uka, me dejó con muy buenas sensaciones.
Su escritura y su personalidad, así como la manera en la que la historia se sostiene en torno a ella y sus problemas de autoestima, me parecieron realmente buenas. Bien acompañadas de un dibujo —si bien es cierto que recoge muchos de los clichés propios del shojo— que es francamente bonito. Me demostró mucho con muy poco.
Trazos expresivos, personajes bien definidos, fondos adecuados, efectos visuales de acompañamiento que no estorban ni sobrecargan los escenarios, cambios de estilo para rebajar la tensión, meter gags de humor y escenas estilo chibi o desdibujadas que siempre encajan bien…
Curiosamente, lo que menos me gustó en aquella primera lectura fue Miura, el coprotagonista. O lo que es lo mismo, el chico del que Uka se enamora tras unos pocos encuentros. Me pareció algo más plano, pero ya en esta segunda entrega he visto que no lo es, por lo que el manga me gusta incluso un poquito más que antes.
Reseña del manga Honey Lemon Soda n.º 2 | Portada, sinopsis y edición

Después de conocer a Serina, la exnovia de Miura, Uka se da cuenta de lo distintas que son y pierde la confianza en sí misma. Sin embargo, las palabras del chico la reconfortan y consigue reunir valor para no rendirse. ¡Los corazones laten a mil por hora! ¡Experimenta la fase más bonita del primer amor!
| Colección | Honey Lemon Soda vol. 2 de 15 (formato 2×1) |
| Autoría | Masamitsu Nigatsu |
| Género | Acción, comedia, romance, slice of life |
| Formato | Tapa blanda con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 13,2 x 17,9 cm con 344 páginas en b/n |
| Precio | 16,95 € |
| Traducción | Alèxia Miravet (Daruma) |
| Fecha de lanzamiento | 16 del 7 del 26 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
En el primer tomo, Miura era una extraña mezcla entre distante y cercano. Había cierta disonancia en su diseño. Era extraño. En este segundo ha dado un paso hacia adelante. Aunque sigue marcando cierto espacio, ahora se muestra más como es. Los celos, la inseguridad o el aprecio que pueda sentir por Uka son más evidentes.
No hablo necesariamente desde un plano romántico. Lo único que necesitaba era que sus gestos y sus palabras tuviesen una mayor concordancia general en la historia. De momento ha mejorado, así que ahora ofrece más como coprotagonista que antes. No sé si tendrá que ver con la aparición de su ex, pero está claro que ahora es un poquito diferente.
Honey Lemon Soda podría ser incluso mejor de lo que pensaba

Esto me ha hecho pensar que Honey Lemon Soda podría ser mejor de lo que pensaba en primera instancia, ya que ha logrado resolver uno de sus mayores «defectos» (por definirlo de alguna manera) en tan solo unos capítulos, sin que haya un cambio abrupto en su narrativa.
Lo hace de manera muy fina, aunque trayendo a colación situaciones que resulta difícil entender. Para que os hagáis una idea, hay un momento en el que parece que un profesor quiere intentar ligar con Uka y usa como herramienta el maltrato psicológico puro y duro. No contento con ello, también acaba denostando a otros alumnos para ensalzar su figura.
Es una situación sin pies ni cabeza, porque la que se habría liado tras algo así no tiene sentido. Se habría montado un escándalo monumental, pero aquí lo tratan como un caso más al que no se le da ni importancia. Me chocó, ya que se sintió como una mera excusa para que Uka demostrase que sí está creciendo como persona.
Es lo que se suele llamar una conveniencia de guion y, en este caso, es demasiado exagerada. Más allá de ese detalle, Honey Lemon Soda me sigue pareciendo una historia con los pies en la tierra y que sabe lo que hace. Sobre todo cuando se trata de Uka, cuya dicotomía entre el querer ser valiente y vivir la vida y su miedo y autodesprecio siempre están muy bien llevados.
Una historia sobre el crecimiento personal

Vive en un contraste constante que, lejos de resultar errático, molesto o pesado, le da un dramatismo y una fuerza a la historia brutales. Es una suerte de arco de redención que sabemos que llevará su tiempo, pero con el que cuesta muy poco empatizar debido a que todos conocemos a alguien así o hemos vivido algo parecido.
Además, aunque suene repetitivo, es muy orgánico. Diría que, salvo el caso del profesor, esa es una de las fuerzas del manga: se siente muy natural. Incluso cuando Uka se presenta para organizar el festival escolar de su clase lo es, puesto que, por mucho que ahora algunos la valoren, siguen sabiendo que es una persona más bien echada para atrás.
Los conflictos que nacen porque ven en su personalidad una forma lenta de llevar las cosas generan resoluciones y situaciones de lo más curiosas. Hay un momento en el que quiere proponer a la clase que diga qué quiere hacer, pero uno de los populares la interrumpe diciendo que eso es aburrido e inicia una votación casi a mano alzada.
El resultado es que acaba saliendo un tema que a muchos no les gusta porque el sistema es una basura, pero como lo hizo alguien popular y se hizo de golpe, la presión social impidió que muchos hablasen y se manifestasen. Es algo que no se suele ver, puesto que no sale de la maldad, sino de la impaciencia. O de la propia personalidad de terceros.
Conclusiones

Me gusta la forma en la que Honey Lemon Soda muestra esos momentos mientras Uka sigue con su crecimiento personal y Miura se va interesando por ella poco a poco. Sin más, como lector te mantiene enganchado y te hace celebrar cada una de sus pequeñas victorias como si fueran tuyas.
Sin ánimo de extenderme mucho más, diré que el manga de Masamitsu Nigatsu va por muy buen camino y que espero mucho más de ella como autora. Creo que va sabiendo detectar sus errores para reforzar cada vez más su historia, al tiempo que mantiene su estilo.
Mis expectativas son bastante altas, así que espero que siga mejorando incluso cuando ya me parece un buen shojo romántico. Es entretenido, tiene un buen dibujo, la lectura es natural, goza de buen ritmo y sabe cuáles son sus puntos fuertes. A veces abusa de ciertas conveniencias y ciertas transiciones siguen siendo duras, pero, en general, está muy bien.


- Uka, su protagonista, está muy bien escrita. Puede sostener la historia por ella sola.
- La manera en la que explora la personalidad de esta.
- Su buen ritmo narrativo.
- El equilibrio entre un arte y un enfoque más clásico con un acabado más contemporáneo.
- El dibujo es realmente expresivo.
- Los momentos tipo chibi o con Uka exaltada son muy gracuosos.

- Algunas transiciones entre escenas resultan algo bruscas.
- Ciertos personajes secundarios tienen comportamientos tóxicos demasiado relativizados.
- Algunas conveniencias de guion son demasiado evidentes.