Siempre que os hablo de Cross Game —y en esta reseña del tomo n.º 7 no iba a ser diferente— digo lo mismo: no entiendo que no tenga más éxito, pues me sigue pareciendo uno de los mejores spokon clásicos de la industria manga. Cierto es que en algunas cuestiones puede no haber envejecido tan bien como otras series, pero sigue siendo realmente buena.
Sobre todo por su capacidad para hacer de historias rutinarias algo entretenido. Una de las grandes fortalezas de Cross Game es que sabe ir más allá de lo deportivo. De hecho, más que un spokon, a veces es un drama estudiantil que construye buena parte de su historia en torno a las dificultades del día a día de sus protagonistas.

Esta entrega es una de las más intensas en ese sentido, pues juega con algo tan duro como el amor y la muerte. Si conocéis la serie, sabréis que uno de los aspectos más relevantes de la trama es el fallecimiento de Wakaba, el amor de infancia de Ko y la hermana de Aoba.
Es el sexto verano desde su muerte, y aunque nuestros protagonistas han «aprendido a convivir con ello» dentro de lo que humanamente es posible, todo comienza a removerse después de que aparezca una joven que no solo tiene mucha afinidad con Ko, sino que, además, se parece mucho físicamente a Wakaba.
Tanto que una de las frases más repetidas del tomo es si los fantasmas pueden envejecer, pues todo el que la ve se acuerda de ella. Las heridas se remueven, los sentimientos están a flor de piel y todo empieza a resultar más confuso. ¿Es una señal, mala suerte o una casualidad?
Reseña del manga Cross Game n.º 7 | Portada, sinopsis y edición

El Seishû logra forzar la prórroga contra el Ryûô, firme candidato a ganar el campeonato. Pero, de repente… ¡parece que a Kô le ocurre algo extraño! Además, es el sexto verano desde la muerte de Wakaba y todo el mundo se ha quedado atónito al ver a la chica que se ha mudado justo al lado de los Kitamura.
| Colección | Cross Game vol. 7 de 11 |
| Autoría | Mitsuru Adachi |
| Género | Deportivo, drama, comedia, romance |
| Formato | Rústica sin solapas con s/cub. |
| Tamaño y páginas | 13,2 x 17,9 cm con 280 páginas en b/n |
| Precio | 16,95 € |
| Traducción | Marc Bernabé |
| Fecha de lanzamiento | 2 de octubre del 25 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
Sea como fuere, se convierte en uno de los temas centrales del tomo después de que el verano deportivo de Ko llegue a su final tras un partido ciertamente intenso. La temporada ha terminado y tanto Ko como el resto empiezan a pensar en lo ocurrido, pero no dejando que sea el eje de sus vidas.
Me gusta que, aunque lo deportivo siempre tiene un gran peso y los partidos nos regalan grandes momentos de tensión, nunca se sobrepone a lo humano que hay detrás del deportista. Te recuerda constantemente que en realidad son chavales de instituto que, aunque aman el deporte, tienen otros problemas.
Más que deporte, pero con mucho deporte

No diré que los spokon que se centran al 100 % en lo deportivo lo hagan mal, pero es cierto que a veces se olvidan de que hay algo más. Esto tiene sus pros y sus contras, como no hacerlo. Lo que me gusta es tener ambas opciones, siendo Cross Game la que se coloca en ese lado narrativo quizá menos habitual en la actualidad.
Lo bueno es que lo hace sin perder el equilibrio. Sabe moverse entre ambos mundos de manera acertada y sin perder el hilo. A veces, eso sí, ralentiza la acción un poco de más, como en este tomo, aunque no puedes decir que te quedes con ganas de más beisbol, porque más de la mitad del volumen es partido.
A veces, eso sí, es porque el partido se ejecuta con calma. Se toma su tiempo para desarrollarlo todo de manera sosegada. En ese sentido, se nota que es un manga más clásico, ya que se puede tomar las cosas con más calma. Es algo más lento, para lo bueno y lo malo, que no tiene tanta prisa.
Siendo realista, se nota que muchas series contemporáneas están más obligadas a darle un ritmo mucho más constante y directo por el miedo a la cancelación, mientras que en clásicos como este se nota que no era algo tan agresivo. Se nota que Adachi-sensei tiene tiempo para masticarlo todo. Algo lógico teniendo en cuenta, además, que por aquel entonces ya era un autor contrastado.
Cuando el pasado te persigue…

Sea como fuere, y volviendo a este séptimo tomo, ya nos empezamos a acercar al final y se nota. El rendimiento de Ko ha subido mucho y, aunque siempre supimos que tenía mucho talento, lo de este partido es otro rollo. Se empieza a ver que no solo es un gran pitcher, sino que podría ser uno de los más especiales del país a su edad.
La cuestión sentimental se está recrudeciendo y se nota que son varios los personajes que están empezando a comprenderse mejor a sí mismos. La dinámica de Ko y Aoba es más tensa, y se nota más que nunca que entre ellos hay un feeling especial, pese a que no lo exterioricen como deberían.
Es más, se puede ver hasta cierto punto que el recuerdo de Wakaba también tiene algo que ver, pues su memoria sigue muy viva en ambos personajes. Es una premisa bastante interesante, ya que el amor romántico y el amor fraternal se entrecruzan de manera no muy evidente, pero sí constante, generando una diatriba que se resuelve en los silencios.
Eso no impide que la sensación de que es algo simple se diluya, pero sí que refuerza su argumento y te hace valorarlo incluso más. Al menos esa es la sensación con la que me marcho tanto de este tomo como de los anteriores. La idea de que es un buen manga sigue muy vigente.
Conclusiones

Por todo esto y más, y tras siete entregas, sigo pensando que es una pena que no haya más gente que conozca o le dé una oportunidad a Cross Game. A fin de cuentas, hablamos de un gran trabajo por parte de un autor que ayudó a asentar algunas de las bases del manga deportivo moderno.
Además, que sea capaz de diferenciarse incluso de referentes más modernos es algo que siempre agradeceré. No es perfecto, ni mucho menos, pero es capaz de ofrecerte una historia que va más allá de los resultados gracias a su trasfondo humano. Te da tanto emoción deportiva como drama social sin perder demasiada fuerza en ninguno de ellos.
Bien editado y con una traducción también a la altura, es una de esas series con un estilo algo más antiguo que siempre recomiendo si gustas de este tipo de historias. Si es así, aunque esto es un pensamiento subjetivo, creo que te puede merecer mucho la pena.


- Es un clásico entre clásicos.
- La edición es realmente buena.
- Funciona como spokon, drama y romance.
- La historia es entretenida desde el minuto uno.
- Tiene bastante personalidad.

- Si gustas de historias más complejas, a veces es demasiado simple.
- El dibujo puede no ser tan atractivo si prefieres estilos más definidos.