Solo queda un tomo para que el manga de Harold Sakuishi llegue a su final. Solo uno para despedirnos del que —para mí— es uno de los mejores tebeos nipones de la historia. Así es. Esta reseña del volumen n.º 16 de Beck le pne (casi) punto y final a la que podría ser una de las obras más emblemáticas dentro del género musical.
Y aunque admito que no soy nada objetivo cuando se trata de este manga, sigo pensando que, incluso más allá de lo mucho que me gusta a título personal, es un indispensable para todo amante del manga. Pero ya sabéis lo que dicen: todo lo bueno tiene que acabar, y Beck no iba a ser menos.
Todo sea dicho, creo que —por mucho que me duela— era lo correcto. Era necesario alcanzar una conclusión antes de que perdiese fuerza. Por suerte, Sakuishi-sensei era muy consciente de ello. Tanto es así que este tomo le pone punto y final a sus tramas más importantes.
Ya sabemos cuál es el devenir de la relación entre Koyuki y Maho, uno de los argumentos centrales de este drama musical, así como el destino del grupo en su último gran festival. Casi todo lo relacionado con Leon, la última canción de Eddie Lee y demás también ha llegado a su término.
Entiendo que puede parecer mucho, mas no es así. En general, casi todos sus hilos cierran de manera consecuente. La transición hacia ese final está siendo muy orgánica, dejando el tomo n.º 17 como un mero repaso final de todos los acontecimientos y un «¿qué fue de ellos?».
Reseña del manga Beck n.º 16 | Portada, sinopsis y edición

Actuar en el Avalon Fest, uno de los festivales de música más grandes del mundo, es el sueño de cualquier grupo. Tras superar numerosos desafíos y crecer más de lo que nunca hubieran imaginado, la música de BECK cautiva a incontables espectadores, y Koyuki interpreta Devil’s Way una vez más. ¡La emoción y la euforia de todos estallan alrededor de Koyuki y los demás!
| Colección | Beck vol. 16 de 17 |
| Autoría | Harold Sakuishi |
| Género | Shônen, comedia, drama, romance, slice of life |
| Formato | Tapa blanda con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 21 x 15,2 cm con 416 páginas en b/n |
| Precio | 17,95 € |
| Traducción | Marc Bernabé / J. Oriol Guinovart-Pedescoll |
| Fecha de lanzamiento | 16 de abril de 2026 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
Dicho esto, y sin entrar ni meterme en terreno de spoilers, habiendo alcanzado ya casi su conclusión, ¿qué puedo contaros sobre Beck que no sepáis? Lo primero y lo más importante es que la serie ha logrado mantener un nivel muy alto en todo momento. Puede parecer una tontería, pero es algo clave, especialmente cuando nos acercamos al final.
Hay muchos autores (y no solo mangakas) que se pierden cuando tienen que dar las últimas puntadas de sus trabajos. De hecho, en la industria del manga hemos visto cómo muchas grandes series no lograban dar con la tecla, dejándonos con resoluciones a veces no tan satisfactorias como nos gustaría.
Beck no forma parte de ese grupo. Si bien es cierto que, al ser una historia de carácter realista (más allá de las pinceladas de ficción y las conveniencias de guion), puede resultar más fácil, del dicho al hecho hay un trecho. En ese sentido, no podemos ponerle pega alguna al manga: Sakuishi-sensei lo borda.
Un indispensable del manga musical muy bien llevado

Y aunque está claro que todavía queda un tomo que podría estropearlo todo, me tomaré la licencia de deciros que no es así. Dicho esto, otro de los aspectos que considero más importantes de esta obra es la edición. Distrito Manga optó por un formato más caro, pero con mucho más contenido.
De media, hablamos de unas 400 páginas por casi 18 euros el tomo en formato kazenban. De mayor tamaño que el volumen promedio, ha estado a la altura de las expectativas en todo momento. Y sí, han tenido algunos traspiés con ciertos cortes de página, algunas erratas menores y otros detallitos, pero el resultado final es encomiable.
Como licencia, Beck no podría haber encontrado un mejor hogar que Distrito Manga. Lo han sabido llevar muy bien y es algo que nos ha permitido disfrutar de la obra en todo su esplendor. Habiendo resuelto también este punto, me gustaría hablar de su desarrollo general sin entrar en grandes detalles.

En ese sentido, podemos destacar un defecto: a veces la fórmula es repetitiva. A su autor le gusta mucho el concepto de montaña rusa dramática. El grupo vive en un constante sube y baja en el que las tragedias, los problemas y las confusiones se suceden a los momentos de alegría y resolución.
Tanto la relación de Maho y Koyuki como el devenir comercial del grupo siempre padecen los mismos contratiempos. Por momentos, esto hace que la narrativa pierda algo de fuerza. Pese a ello, el resultado final acaba siendo bueno, puesto que la lectura termina siendo entretenida y divertida de principio a fin.
Beck, un manga que merece la pena de principio a fin
En lo que respecta a esta entrega n.º 16, es una confirmación de todo lo que he comentado anteriormente. El manga es resolutivo y maneja muy bien los tiempos. Pese a esos defectos que he comentado, la ejecución es buena. No pierde el ritmo en ningún momento, siempre dispone de uno o varios ganchos narrativos atractivos y maneja bien a sus personajes.

De hecho, una de las cosas que más he disfrutado de este tomo ha sido ver lo mucho que han evolucionado desde que la serie empezó. Arrancaron siendo unos críos de instituto (o cerca) y han acabado siendo unos adultos… no diré que hechos y derechos, ya que siguen siendo muy jóvenes, pero sí con más experiencia.
Sus expresiones, su manera de actuar e incluso su forma de hablar han cambiado. Se nota que han madurado y es algo que se hace especialmente evidente cuando termina el concierto y ves cómo se va empezando a cerrar todo. El único que no ha progresado es Saito, un personaje al que sabéis que no le tengo mucho aprecio por blanquear ciertos temas.
Por suerte, su presencia se diluye muchísimo a medida que avanza el manga y solo regresa para darle cierre a su arco y mostrarnos si ha cambiado o no. Un tanto sí, pero… no sé, nunca me ha caído en gracia. Más allá de esto, el elenco está muy bien diseñado. Incluso esos secundarios que parecían olvidados empiezan a tener sus momentitos.
Conclusiones

Habiendo llegado a este punto, no puedo despedirme sin destacar lo muy intenso que es el tomo n.º 16. Con toda probabilidad, es uno de los que más y mejores escenas trae consigo. Siendo ese último gran concierto que veremos en el manga como tal, lo da todo. El dibujo alcanza su cénit y la trama logra llegar a ese clímax narrativo que tanto ansiábamos. Es uno de los mejores, sin duda.
Muestra a la perfección lo bueno que es Beck. Si no la conocías, te recomiendo encarecidamente que le eches un vistazo, porque es buenísima. Y aunque es cierto que el arte sigue siendo un tanto peculiar y hay algunos planos algo raros, sigue siendo una obra con muchísima personalidad cuando hablamos de dibujo.
A modo de conclusión, os diré que este tomo n.º 16 es de los mejores que he leído desde que empezó a publicarse y un muy serio recordatorio de lo bueno que es este manga. Además, poder ponerle (casi) punto y final a esos hilos que estaban abiertos desde hace tiempo da mucho gusto. Recomendado, no. Recomendadísimo.


- Empieza muy, muy bien. A medida que avanza, la cosa incluso mejora.
- La premisa, la narrativa y los diálogos son muy buenos.
- Es diferente, pues el manga musical no es algo especialmente abundante.
- Personajes carismáticos realistas con trasfondos interesantes.
- La trama cada vez engancha más y el dibujo transmite muchísimo.
- La edición está a la altura de la obra.

- Hay temas que no explora con demasiada profundidad.
- A veces repite demasiado la misma fórmula.