Uno de los mejores mangas musicales de la historia. Ya en mi primera reseña de Beck os dije que su llegada a España suponía el renacimiento del mejor (o de uno de los mejores, ya que esto es algo muy subjetivo) manga musical de la historia. Hay muy pocos que sean tan buenos y transmitan tanto como él. Menos todavía que tengamos disponibles en nuestro país.
Parece que fue ayer cuando Koyuki dio sus primeros acordes en tierras ibéricas, mas lo cierto es que esta aventura arrancó un diciembre de 2022. Hoy, casi 4 años y 17 tomos después, ha tocado su último acorde. Un último acorde que, todo sea dicho, ha dejado a la obra de Harold Sakuishi en lo más alto.
De este carro —lo siento mucho— no me baja nadie. Subjetivamente hablando, pienso que Beck no baja del top 5. Tal vez me equivoque, pero esa es mi opinión. Ahora bien, ¿por qué? De buenas a primeras, porque consigue hacer algo que no muchas series logran: que el manga tenga sonido propio en tu cabeza.
Para mí Beck es The Offspring y The Red Hot Chili Peppers. Cada vez que leo el manga, The Kids Aren’t All Right empieza a sonar en mi cabeza, y eso no es fácil. Luego, con el tiempo, el anime le dio más vida a lo que mi mente imaginaba, pero el manga lo consiguió él solo. Imaginarte cómo suena algo es complicado, especialmente en un manga.
Por eso siempre he valorado muy positivamente el trabajo de Harold Sakuishi. Por supuesto, esta es una de las muchas razones por las que pienso así; no es, ni mucho menos, la única. Si tuviese que ponerlo en pocas palabras, hablaría de ritmo narrativo, personajes y dibujo. Beck es sobresaliente en todas.
Reseña del manga Beck al completo, del tomo 1 al 17

A la izquierda, portada del tomo 17. A continuación, sinopsis del primer volumen: Yukio Tanaka es un chico de catorce años insatisfecho con el rumbo que de momento parece tomar su monótona vida. Sin embargo, todo dará un vuelco cuando el joven salve a un perro de extraña apariencia de unos macarras que quieren propinarle una paliza.
Tras enfrascarse en la pelea y salir malherido, el dueño del perro aparece para agradecerle su acto de bondad. Así es como conoce a Minami Ryûsuke, un guitarrista superdotado de dieciséis años que acaba de llegar de los Estados Unidos, quien le contagiará su pasión por la música.
A raíz de ese encuentro, Yukio se verá involucrado junto a Minami en una aventura musical en la que descubrirá el significado del amor, aprenderá a luchar por los sueños y empezará a forjar el camino de su propio destino.
| Colección | Beck vol. 17 de 17 |
| Autoría | Harold Sakuishi |
| Género | Shônen, comedia, drama, romance, slice of life |
| Formato | Tapa blanda con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 21 x 15,2 cm con 400+ páginas por tomo en b/n |
| Precio | 17,95 € |
| Traducción | Marc Bernabé / J. Oriol Guinovart-Pedescoll |
| Fecha de lanzamiento | Serie completa con todos los tomos publicados |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
Sobre el argumento. Resumiendo mucho el contenido del manga, os diré que Beck es la historia de un chaval de instituto llamado Yukio Tanaka y su grupo de música. Empieza con 14 años y, tras conocer a Ray, acaba uniéndose a un grupo de música indie con el sueño de llegar a lo más alto.
La historia se construye en torno a la evolución del grupo y al progreso de Koyuki, que empieza como un chaval sin experiencia ninguna, pero con un vozarrón de esos que marcan época. El manga, repleto de referencias a distintas estrellas del rock y de la cultura pop, se define como un drama musical con romance.
Una historia con muy buenos personajes

Lo primero, y lo más importante, son los personajes. El elenco general de Beck está muy bien diseñado. Los miembros de la banda (Yukio «Koyuki» Tanaka, Ryusuke «Ray» Minami, Yoshiyuki Taira, Tsunemi Chiba y Yuki «Saku» Sakurai) funcionan extremadamente bien en su conjunto.
Cierto es que la mayoría de grandes interacciones son siempre con Koyuki en medio de alguna manera, pero por eso es el protagonista. Pese a ello, el manga no depende únicamente de él. Tanto Koyuki como Ray sostienen la trama y la banda en numerosas ocasiones.
Los conflictos de Chiba con los demás por su falta de confianza siempre dan el tono en la parte dramática, las idas y venidas de Taira son una alerta constante de que el mundo de la música no es fácil y la tranquilidad de Saku siempre aporta ese toque de calma tan necesario cuando las cosas se salen de madre.
Koyuki, por su parte, es un protagonista que no deja de evolucionar, pero de manera progresiva y coherente. Sin entrar en detalles, diré que su progreso como músico y persona va de la mano. Se siente natural, tanto en su individualidad como en pareja. Maho, el otro gran nombre del manga, es quien más nos da.
Si la trama se sostiene tan bien es gracias al romance, entre otras cosas

Es el interés romántico de Tanaka durante prácticamente todo el manga y uno de los principales catalizadores dramáticos de la serie. Su presencia sirve para revolver las aguas de la tranquilidad cuando el manga necesita chicha, y lo hace muy bien, porque nunca parte de la maldad.
Tanto ella como Koyuki son bastante inexpertos en el amor y crecen casi de la mano. La distancia les hace daño; las dudas y los celos les golpean en varias ocasiones, pero ver cómo luchan contra todo eso es realmente entretenido. Lo único malo de Maho es que su presencia se diluye hacia el final del manga.
Su trama amorosa con Yukio no se cierra prácticamente hasta el penúltimo volumen, pero durante los últimos su presencia se ve reducida. Es una de las pocas notas negativas que le pongo, ya que es uno de los mejores personajes del manga y uno de los que más enriquece la historia.
Es el soporte de Koyuki en no pocas ocasiones y la principal descubridora de su brutal talento como cantante. Sin ella no habría manga. Es quien lo origina prácticamente todo. Pese a ello, la conclusión de su historia con Koyuki (sin entrar en detalles y sin deciros si acaba bien o mal) es muy satisfactoria desde lo narrativo.
Hay quienes dicen que no se resuelve del todo y queda abierta, pero yo soy de los que opinan (si queréis, escribidme un MD y os lo explico sin problema, pero aquí no quiero hacer spoilers) que sí queda muy claro. Dicho esto, le he dado tanto espacio a Maho porque es uno de los principales hilos argumentales del manga.
La música siempre será el epicentro de Beck como manga

El otro, por supuesto, es la música. Durante toda la historia vemos cómo Beck intenta surgir de la nada como grupo. Si tuviese que ponerle un toque negativo es que, a medida que progresa, se nota mucho lo ficcional al meter problemáticas que ningún chaval japonés normal tendría.
Hablo de ilustres de la música que matan y amenazan, trapicheos y otros movimientos que recuerdan más a un drama suburbano que a un manga musical. Pero se acepta, porque le dan chicha y en realidad son muy entretenidos. Al final aceptas que el autor se viene un poco arriba por momentos para darle más vidilla a la historia.
Porque, siendo realistas, un manga en el que solo hay una lucha por llegar a la cúspide de la música sería aburrido. Beck cuenta todas las dificultades del grupo: peleas, falta de dinero, bolos a los que no va nadie, intentos de hacerse un hueco, traiciones, gente que les pone la zancadilla…
Trae todas las desgracias y alegrías posibles que podría vivir un grupo de rock que se acerca al underground, pero que también tira del pop. Muy a lo Red Hot Chili Peppers, vaya. Lógico, es el grupo en el que su autor se inspiró. El caso es que el manga gestiona tres grandes líneas: la evolución del grupo, el romance de Koyuki y Maho y una tercera que no os puedo desvelar.
Solo os diré que es la que más peligros entraña y la que más escenas complicadas nos deja, pero también una de las que más vida le da. En cualquier caso, lo que os puedo decir es que Beck entiende que debe darnos distintos estímulos para mantenerse fuerte en sus 17 (en realidad son 43, pero la edición de Distrito Manga es doble) tomos.
Un gran manga con un gran dibujo, salvo momentos muy contados

Puedo deciros, por lo tanto, que una de las grandes virtudes de Beck es que sabe mantener la compostura narrativa en todo momento a través de una trama bien llevada y muy entretenida, con mucho ritmo. Es dinámica, engancha, genera curiosidad y no se hace pesada en prácticamente ningún momento.
Lo único que le sobra es el personaje de Ken’ichi Saito, el primer profesor de guitarra de Koyuki. Es un salido y otras cosas que no diré. Por suerte, sus salidas de tono son poco frecuentes y está bastante ausente tras el primer cuarto del manga. Más allá de esto, Beck lo clava en casi todo momento.
Buena parte de su éxito se debe al dibujo. Si bien es cierto que hay algunos primeros planos que podría definir como extraños por culpa de los dientes o las bocas de sus personajes, en general Beck es un manga con un arte muy potente. Claro, visual y fácil de seguir, destaca por el manejo de los oscuros y los grandes planos sobre el escenario.
Es un dibujo capaz de transmitirte la intensidad de un concierto y la fuerza de la música o el dolor tras una mala noticia. A veces se nota que es un poco antiguo (empezó en 2000 y terminó en 2008) por ciertas expresiones faciales, pero, en líneas generales, siempre se mantiene fuerte y da mucho de sí.
Conclusiones: por esto pienso que Beck es uno de los mejores mangas musicales

Sin ánimo de extenderme mucho más, diré que Beck es uno de los mejores mangas musicales de la historia porque tiene una trama que te mantiene enganchado desde el primer tomo hasta el último. Con muy pocos altibajos, es muy sólido a nivel narrativo y se mantiene bastante bien en casi todo momento al alternar bien entre sus distintas líneas argumentales.
El elenco de personajes es muy bueno y todos los principales aportan mucho. Koyuki y Maho son los que más momentos nos dan, pero el resto de la banda (especialmente Ray y Chiba) siempre está a la altura. El dibujo es notable en su gran mayoría y el ritmo es bueno. Falla a veces, y ciertos personajes son… cuestionables, pero el conjunto general es bueno.
Su fuerza, su intensidad, su garra… Beck es capaz de darte una experiencia única a través de la música pese a que no puedas escucharla. Aunque sea un cómic, lo consigue, y eso será siempre lo que más valoro junto a su buena trama. Si me preguntáis a mí, os lo recomendaré el 100 % de las veces si os gustan los dramas musicales con romance. Es de lo mejorcito que hay.


- La forma en la que Beck consigue que te imagines la música en tu cabeza mientras lees es única.
- El elenco de personajes es muy sólido, con una evolución constante y un sistema de relaciones que se sostiene en todo momento.
- Gestiona realmente bien la trama a través de distintos conflictos y alegrías. Maneja bien el drama, el romance, el humor y los momentos más distentidos.
- La combinación entre música, romance y drama mantiene el ritmo narrativo muy alto durante prácticamente toda la obra.
- Harold Sakuishi construye una historia muy entretenida, con pocos altibajos y capaz de mantener el interés durante sus 17 tomos.
- Un dibujo muy expresivo que transmite la fuerza de los conciertos y potencia las emociones en los momentos más importantes.
- La manera en la que los miembros del grupo interactúan. Se siente muy humano y muy orgánico.
- Los artes completos de grandes conciertos y el juego de luces con los oscuros absolutos es una pasada.

- Algunos conflictos se sienten demasiado alejados de la realidad, especialmente porque les pasan a chavales.
- Maho pierde demasiado protagonismo en los últimos volúmenes pese a ser de sus mejores personajes.