Poquito a poco, Hiro Nakamichi va asentando las bases del cada vez más inevitable final de After School Dice Club, y es que con la reseña de este tomo n.º 8 nos planteamos un futuro en el que apenas quedan dos entregas más. Dos entregas que, por supuesto, estarán repletas de juegos de mesa y no pocas conclusiones.
Si bien es cierto que este volumen ha reavivado un poco mis preocupaciones respecto a cierta relación —espero que de verdad no ocurra nada, ya que me dejaría con muy mal sabor de boca—, por lo demás puedo decir que está yendo por el camino que esperaba y que me sigue dejando las mismas sensaciones positivas del principio.
Todo sea dicho, se nota que la fórmula empieza a agotarse un poco, por lo que ahora entiendo mejor que nunca el motivo por el cual el manga está llegando a su final. Es lo ideal. De otra manera es muy probable que se hubiese perdido a sí mismo en su propio ritmo y en su propia narrativa.
Por lo pronto, viendo la manera en la que ha evolucionado esta octava entrega, dudo que sea de esta manera, pues las cosas van por buen camino. Al menos en lo que respecta a cerrar hilos de personaje y plantear un cierre definitivo al peculiar «club de juegos de mesa» que han montado nuestras protagonistas durante sus años escolares.
Reseña de After School Dice Club n.º 8 | Portada, sinopsis y edición

Kanna, que está en primer curso, escucha de pronto que su amiga Midori, un curso superior, ha tomado una decisión importante: ha decidido hacerle frente a las múltiples emociones y deseos que estaba conteniendo. Cuando se entera, Kanna opta por hacer algo, pero… ¡¿qué exactamente?!
| Colección | After School Dice Club vol. 8 de 10 |
| Autoría | Hirô Nakamichi |
| Género | Comedia, slice of life, vida escolar |
| Formato | Tapa blanca con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 13,1 cm x 18,1 con 372 páginas en b/n |
| Precio | 15,95 € |
| Traducción | Luis Alis y María Hernandis (Nagareboshi) |
| Fecha de lanzamiento | 30 de abril de 2026 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
Dicho esto, entiendo que muchos de vosotros ni conoceréis el manga. Partiendo de esa base, entiendo que quizá os estéis preguntando si merece la pena, de qué trata la serie, cuáles son sus puntos fuertes y sus puntos débiles… Si es así, os recomiendo que le echéis un vistazo a nuestras primeras reseñas.
No obstante, no me iré de aquí sin daros también ese poquito de contexto que tal vez busquéis. De buenas a primeras, os puedo decir que After School Dice Club es un slice of life con ligeras dosis de comedia y un poquito de romance que construye toda su historia en torno a los juegos de mesa.
Sí, he dicho juegos de mesa. A nuestras protagonistas les encantan, por lo que acaban muy unidas tras descubrir que tienen este pasatiempo en común. Lo curioso es que a través de él el manga divide su premisa en dos rutas, por decirlo de alguna manera un poquito más simple.
Manga y juegos de mesa unidos

Por un lado tenemos la presentación de los juegos de mesa. Hasta cierto punto, After School Dice Club funciona casi como un catálogo de juegos de mesa. Nuestras protagonistas prueban todo tipo de títulos. De hecho, gracias a ellas he sido capaz de descubrir varios títulos de los que no tenía ni idea.
Otros muchos sí los conocía, y la verdad es que me hacía bastante ilusión cuando aparecían. La otra ruta es la del crecimiento personal. Aunque pueda parecer extraño, el autor refleja las dudas, los anhelos y la evolución de sus personajes a través de los juegos. Muchas veces refleja hasta sus dilemas y problemas a través de los mismos. O sus alegrías.
En cierto modo, los juegos de mesa son un catalizador que conduce distintos hilos hasta llevarnos a una conclusión o abrir una trama que se mantiene durante varios episodios. Lejos de lo que pueda parecer, es interesante, ya que es una manera muy original de contar una historia en la que no ocurre demasiado.

Y no lo digo como algo negativo. Los slice of life se caracterizan precisamente por eso. Es su mayor cualidad en la mayoría de los casos y After School Dice Club no es una excepción. Ante la pregunta de si merece o no la pena, tras haberme leído ocho tomos, os puedo decir que sí. No es una lectura que pasará a la historia, pero sí que es capaz de ofrecernos algo distinto.
Por supuesto, lo hace sin olvidarse de la mayor premisa de casi cualquier obra de este tipo: entretenernos. After School Dice Club es una lectura amena y entretenida para quienes gusten de las tramas relajadas que simplemente exploran el día a día de sus protagonistas. En este caso, de un grupo de estudiantes de instituto con distintos anhelos.
Una serie para disfrutar de chill
Tiene sus pequeñas tramas amorosas (las cuales seguramente se solventen dentro de poco, pues un par de los chicos que aparecen y muchos ya conoceréis parecen haber adoptado una determinación más firme) o laborales. De las primeras hay una que involucra a un adulto que… Sigo pensando que no pasará nada, pero me da un poco de miedo.

Por lo demás, lo cierto es que el manga funciona. El dibujo es claro y tiene arcos muy entretenidos. Si tuviese que ponerle una pega sería, por ejemplo, que hay fases algo menos interesantes. Algunos juegos se pueden atragantar un poco, y es que la fórmula acaba siendo un tanto repetitiva a medida que pasa el tiempo.
Por eso me alegré al descubrir que no era una serie tan larga, ya que de otra manera sí que habría acabado viviendo un descenso de calidad. No ha llegado a ese punto. Es más, en este octavo tomo juegan a algo parecido a un escape room de misterio e investigación que nos deja con uno de sus mejores microarcos hasta la fecha.
De hecho, una de las grandes virtudes de esta última entrega es que podemos ver que su autor ha madurado mucho desde que comenzó a escribir y dibujar. Si bien es cierto que no podemos decir que el arte haya dado un giro de 180 grados, hay una mejora notoria. Del mismo modo, sus personajes se sienten más enteros.

Tras tanto tiempo, y habiendo cerrado ciertos arcos de su propia vida, se nota que son más maduras. Gracias a esto, aunque la premisa sigue siendo la misma de siempre, la narrativa gana algunos enteros dentro de que sigue siendo lo mismo de siempre. En cierto modo, es como un manga de gags, pero cambiando el humor por situaciones de vida y los chistes por juegos de mesa.
Conclusiones
En líneas generales, pues, podemos hablar de un manga en el que no hay grandes sobresaltos ni momentos especialmente tensos o emocionantes. No se rige por una montaña rusa de emociones ni grandes picos, sino por una narrativa más bien estable, muy sincera con lo que ofrece desde el primer momento.
Si has leído su primer tomo, o unos cuantos episodios, y te gustó, lo seguirá haciendo, pues mantiene muy bien el tipo en casi todo momento. Hay fases en las que sí pierde un poco de ritmo y se siente algo lento, pero el resultado final es positivo, siempre teniendo muy en cuenta qué es lo que ofrece como manga.

A título personal está siendo una lectura que estoy disfrutando en mis momentos de chill cuando me apetece desconectar y no pensar en nada. Es fácil reconectar en todo momento con él y su trama, pues aunque evoluciona, su carácter no es tan constante como un shonen de toda la vida, por ejemplo.
A modo de conclusión diré que After School Dice Club sigue siendo el manga que nos dejó esas buenas sensaciones en sus primeras entregas. Y si no lo conoces, pero te gustan los slice of life así tranquilitos y los juegos de mesa, pues es muy posible que os guste, ya que no es algo demasiado habitual.


- La premisa es bastante original. No hay muchos mangas que hablen sobre juegos de mesa.
- Las tres protagonistas tienen una construcción más interesante de la que parece de buenas a primeras.
- El arte es muy bonito. Es agradable a la vista.
- La lectura es dinámica y sencilla. Es fácil seguirle el ritmo.
- La narrativa funciona bien.

- Al centrarse tanto en los juegos de mesa, si no te llaman la atención, no tiene tanto gancho.
- El dibujo es bastante simple.