Es irónico, la verdad. Teniendo en cuenta cuál es la situación actual del país en el que vivo, España, que esté hablando de un juego que se basa precisamente en su situación más cruda es, cuando menos, peculiar. Así es. El protagonista de estas primeras impresiones, Dearbnb, te pone en la piel de un inversor que se dedica a comprar pisos para establecer alquileres mayormente cortos.
Muchos son de un día. Otros, de una semana. También los hay algo más extensos, pero la idea es esa: crear un imperio inmobiliario. Por supuesto, el juego no se mete en cuestiones políticas ni nada parecido. En realidad, usa la excusa del alquiler para construir una experiencia que se centra, principalmente, en la decoración.
Más que un gestor inmobiliario, que también, porque debes controlar tus gastos e ingresos, echar un vistazo al barrio para ampliar tus propiedades, prestar atención a las necesidades de tus huéspedes, etc., eres un decorador. Un decorador al que, por desgracia, la inteligencia artificial no le ha hecho ningún favor.
Dearbnb se ha estrenado con un 79 % de críticas positivas iniciales. Podrían haber sido más, probablemente, de no haber sido porque muchos de sus jugadores se han mostrado bastante insatisfechos con el tratamiento de la IA y la claridad del estudio. Normalmente, no me gusta hablar de estos temas en una review.
Primeras impresiones de Dearbnb
No obstante, este tipo de situaciones son cada vez más habituales. La desarrolladora (Gameshaft Studio) afirmó que utilizaba IA generativa para apoyarse en la creación de distintos elementos de la interfaz e iconos. Sin embargo, muchos jugadores han llegado a decir que no. Que han ido a más.


En otras palabras, les han acusado directamente de mentir, aludiendo a que el diseño de ciertos elementos de la escenografía (es decir, componentes gráficos) es inconsistente visualmente, tiene errores y no encaja con el sistema de cuadrículas del juego. No podemos afirmar que tengan razón o no.
Lo que sí es cierto es que yo también he visto esos defectos, pero ya no sé si es por el uso de la IA o por una mala programación. Hay objetos que no parecen encajar del todo bien en su sistema de cuadrículas, diseños de edificios que desentonan (por la distribución de las paredes y las habitaciones) con el propio juego y otros problemas similares.
Por ejemplo, el baño del primer piso solo admite un tipo de bañera, pero porque la que es algo más grande no cabe por milímetros. No hay casi espacio para colocar ni el baño ni el lavamanos por la distribución de la puerta. Si bien es cierto que se entiende que hay pisos más baratos, que la posición de una puerta o la falta de un par de pequeñas cuadrículas afecten tanto a una sala…

Es molesto, la verdad, puesto que no te ofrece toda la libertad creativa que quieres. Si algo no cabe, que se sienta porque es de miniatura de verdad, no porque el espacio ha sido ajustado de manera que algo no entre por milímetros o el espacio esté tan mal gestionado que casi no te entre ni un váter.
Crea tu propio imperio de alquileres, pero con límites creativos
Esta limitación también se aplica a la interfaz. Siendo claro, es poco intuitiva. Los muebles están distribuidos en distintos segmentos, como baño, salón o dormitorio. En la del dormitorio podemos encontrar un par de sofás, sillones, una mesa para el televisor… pero no el televisor. Eso está en otra sección diferente.
Lo cierto es que es incómodo. Es uno de los aspectos que menos me han gustado. Y es una pena, porque más allá de la broma de que no deja de ser curioso ser un especulador inmobiliario siendo un jugador español, la idea es llamativa. Un juego de gestión inmobiliaria que apuesta por disfrutar de la experiencia de manera relajada es algo que me llama.

El sentido creativo es bueno y la progresión está bien medida. El juego no te propone únicamente comprar casas, sino que te incita a invertir directamente en ellas para convertirlas en negocios rentables. Y no solo hogares. También puedes crear negocios. A medida que avanzas, desbloqueas nuevos elementos de mobiliario y opciones. Está bien medido.
La buena noticia es que el juego sigue en acceso anticipado. Es decir, el juego no está terminado, y buena parte de esos defectos que he creído detectar —porque al final tiene un carácter en parte subjetivo— tienen fácil arreglo. Organizar mejor los inventarios, darle un lavado de cara a la interfaz, ajustar ligeramente el tamaño de ciertos edificios… Todo es corregible.
Decora para hacerte rico
Y estaría muy bien, porque la base jugable tiene su interés. El núcleo de Dearbnb gira alrededor de un ciclo muy sencillo, pero entretenido: compra una propiedad, acondiciónala y empieza a generar dinero con ella. Decorar no es un simple agregado, sino que es una función básica para que tus habitaciones y negocios sean atractivos.

Podemos colocar distintos tipos de mueble, cambiar el revestimiento del suelo, modificar la estética de las paredes, etc. Tiene una buena base. Si te gusta la decoración y la gestión, es entretenido, aunque su estilo audiovisual te tiene que entrar por los ojos. Se presenta como un juego de estética desenfadada y gráficos satíricos.
Es de extremos: te gusta o no. No es objetivamente bonito, como un Hollow Knight, sino que tiene un carácter muy subjetivo en donde su belleza y encanto (o no) dependen únicamente de tus gustos. Tiene su personalidad, lo que, sumado a una propuesta satisfactoria en la base, me hace confiar en que puede tener su público.
A fin de cuentas, no se limita a pedirte que coloques objetos sin control. Tienes que procurar que se sienta atractiva, puesto que cuanto mejor sea, más podrás cobrar por ella. De esta manera, Dearbnb conecta decoración y simulación de manera orgánica. Se siente bien cuando la estética y la dinámica te entran.
A fuego con el negocio


Partiendo de la base de que tiene un buen número de elementos decorativos y mobiliario cuando has progresado lo suficiente, y que puedes experimentar con diferentes estilos, se siente agradable a medio y largo plazo; no todas tus casas y negocios tienen por qué sentirse iguales.
Pese a ello, que la tienda tenga una organización tan errática y poco intuitiva no ayuda, por mucho buscador de objetos que haya. Si a esto le sumamos que la cuadrícula no funciona como debe… hay que trabajar en algunas de sus ideas más básicas antes de poder darle una valoración más positiva y contundente.
Pero puede hacerlo. Además de habitaciones, hay cafeterías, tiendas, cines, supermercados…. No se conforma con lo básico. Es ambicioso en la variedad y eso se aprecia. Por desgracia, y aquí es donde se le nota el acceso anticipado, no siempre ofrece la profundidad que se merece.


La economía, por ejemplo, es bastante básica, lo cual tiene su lado bueno y su lado malo. La parte positiva es que te da una experiencia más cozy. La mala es que se limita a «este sitio da X dinero, si es mejor, da más dinero» y poco más. No le intenta dar ninguna vuelta de más a su sistema de economía.
Una presentación agradable, pero irregular
Sumado a que arranca algo lento, hay unas cuantas variables que debes tener en cuenta. La inconsistencia de ciertos objetos a nivel de proporción es lo más molesto, y lo que creo que necesita una revisión más temprana; es lo que más le falla, sin duda. Con la interfaz puedes acabar bregando. Con lo otro no.
Por lo pronto, podemos decir que el juego tiene una base interesante, pero necesita mucho pulido en aspectos básicos. Hay errores que van más allá de lo visual que pueden afectar directamente a tu experiencia, como la carga de texturas o la cámara. También necesita sistemas de automatización, porque cuando acumulas muchos negocios, hay tareas manuales que resultan algo tediosas.


Todo sea dicho, el estudio prevé que aún le quedan unos seis meses de desarrollo por delante, por lo que muchos de estos defectos pueden convertirse en virtudes o ser subsanados con una buena capa de pintura. Por lo pronto, es una experiencia interesante que combina buenas ideas en una experiencia que se siente agradable en la base, pero necesita un mejor acabado.
En definitiva, Dearbnb es una propuesta recomendable para quienes disfrutan decorando espacios y desarrollando pequeños negocios sin demasiadas exigencias. Cuesta recomendarlo sin reservas teniendo en cuenta estos problemas, pero su precio (sin rebaja, cuesta solo 7,79 euros, por lo que hablamos de un juego muy baratito y asequible) hace que se pueda recomendar. Si te gusta el género, no está mal.