Un ambiente catastrofista, un mundo consumido por la destrucción y una atmósfera muy relajada. Curioso, pero funciona. Moonfrost, un nuevo simulador de vida con toques de RPG y construcción tipo sim, acaba de aterrizar en el mercado —¡en español!— a un precio de 14,99 euros.
Bien acompañado de un estilo gráfico bastante bonito en sus escenarios, aunque no tanto en el modelado de sus personajes, una banda sonora agradable y una jugabilidad con potencial, se nota que todavía está en una fase muy temprana. Con potencial, pero todavía un poco verde, y con una gran polémica que desconocíamos hasta hace poco.
Si tuviese que describir este juego en pocas palabras, serían estas, siendo esta última («polémica») la última que me esperaba destacar de un juego con una estética cozy tan indie junto a ella, pero así es. Tras revisar los comentarios de Steam, me encontré a varios jugadores quejándose de que muchos habían invertido bastante dinero en él… en su pasado como juego blockchain y NFT.
No obstante, nada de eso aparece en el juego de ahora. A título personal, es cierto que lo prefiero, pues es una tecnología que no me atrae, pero por lo visto, ha habido bastante problema con el valor de la gente que invirtió en él. No sé hasta qué punto es real y hasta qué punto no, pues es bastante complejo, pero creí conveniente mencionarlo antes de seguir.
Primeras impresiones de Moonfrost




Dicho esto, nos podemos centrar en el juego propiamente dicho, y aquí la verdad es que he encontrado varios detalles que me han gustado, pero sin olvidarme de que es un acceso anticipado. Es decir, el juego no está terminado. Está en una fase temprana y el desarrollador ya ha dejado constancia de ello. Es algo habitual en la industria.
Es por eso que el hecho de que todavía no haya demasiados aldeanos (solo 11), que el sistema de romance no esté implementado (no puedes llevar las relaciones a más de nivel 3), que la historia esté cortada a mitad o que todavía falten numerosos elementos cosméticos, de personalización de personaje o construcción es normal.
Estas son unas primeras impresiones y, como tales, han sido buenas, puesto que la base es sólida. Moonfrost nos convierte en Frost Hunters, una serie de profesionales de la ¿construcción? que pueden aprovechar los recursos de unos extraños meteoritos que caen del cielo.
Su labor es vital para la sociedad humana, ya que son los únicos que pueden erigir urbes y aldeas tras la catástrofe. Desde que una segunda luna apareció en el cielo, todo se fue al garete, y el único lugar seguro —durante algunos años— es aquel en el que aparece una especie de torre que impide la caída de nuevos meteoritos en la zona durante un tiempo.
Por el buen camino




Pero los meteoritos se pueden aprovechar. Es ahí donde entran los Frost Hunters. El juego nos invita a esto mientras diseña un clásico sistema de farming, pero de recolecta muy rápida, y construcción al más puro estilo Los Sims, pero en un videojuego de estética pixel art con unos escenarios realmente bonitos.
Ambos sistemas funcionan. La construcción es sencilla, pero atractiva, y te deja diseñar tu propia casa a tu propio estilo, cosa que da mucho gusto en un simulador de vida. La agricultura es una manera de obtener ganancias rápidas, siendo una herramienta rápida más que un proceso a largo plazo en muchos casos.
A esto le sumamos un sistema de farmeo y crafteo en el que podremos recolectar recursos del suelo, los árboles y la piedra tanto para fabricar herramientas como elementos para nuestra casa, siempre tras haber desbloqueado un plano bloqueado a través de una tienda (aquí son máquinas expendedoras) o misiones de historia.
En general, funciona bien, ya que el ritmo de progresión es eficaz e interactivo. El consumo de energía no se siente excesivo, por lo que no es el típico juego que te coarta.
Conclusiones




El diseño de los personajes no me gusta tanto, pero sus artes sí que resultan llamativos. Los assets son preciosos y el juego entra por los ojos pese a que los avatares desentonen un poco. Pero me gusta. Sobre todo porque ese contraste de atmósfera cozy con mundo y personas rotas le da un toquecito especial.
El mundo se ha ido al garete y la gente tiene miedo. Aunque respira optimismo, transpira nerviosismo, lo que le da contrapuntos interesantes. Cierto es que hasta este momento la historia no da tanto de sí y es difícil entrever si sus personajes serán realmente interesantes o no.
Con solo media historia y tres niveles de relación no hay espacio para evaluarlo completamente. Por el momento me ha dado la sensación de que hay algunos personajes que responden a arquetipos bastante predefinidos y otros tantos que se sienten más liberadores, por lo que hay una de cal y una de arena de manera no rotunda.
Por el momento, creo que Moonfrost pinta bien. En el futuro puede ser un gran farming sim RPG simulator que nos dé no pocas horas de entretenimiento. Me ha estado gustando lo que he visto de momento y tiene capacidad de hacer muchas cosas bien si todas sus ideas acaban llevando a buen puerto. La base la tiene, ahora solo le falta el resto.