No soy desarrollados de juegos ni lo seré nunca. Pero supongo que cuando uno crea un juego quiere sacar el máximo rédito económico. Eso sí, noticias como la que os traemos hoy demuestran que no todos los desarrolladores se dejan vencer por la avaricia y aún quedan de los que tienen buen corazón. Hoy os hablamos del curioso caso detrás de Final Sentence, un juego que demuestra que aún queda juego limpio en la industria.
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Recientemente, ha resonado en redes sociales el caso de Final Sentence, un juego que se autodefine como «Battle Royale de mecanografía«. En el título, te pondrás en la piel junto a otros jugadores y aparecerás en un hangar con una máquina de escribir y un revólver cargado en la sien. Cada error puede ser fatal y deberás ser el mejor escribiendo ya que solo quedará uno.
Los creadores de Final Sentence miran por tu cartera
El caso es que, aunque el juego actualmente se encuentra con un 30% de descuento en Steam, sus propios desarrolladores avisaron en el hilo del juego (consultable aquí) de que «no compraran el juego». El motivo es fácil: avisaron que el juego estaría de oferta en pocos días y los propios desarrolladores querían que nos ahorráramos unos euros para «para tomar un café o para limpiar el teclado con aire comprimido«.
Resulta raro la «nobleza» de este estudio, avisando a los usuarios de un futuro descuento. También es posible que este anuncio tenga que ver con las políticas de reembolso de Steam, que te permite devolver un título comprado dentro de los primeros 15 días y siempre y cuando no hayas jugado más de 2 horas.
También aprovecharon el anuncio para anunciar un importante update que llegará al juego. Pero lo que está claro es que lo vivido es un «rara avis» dentro de una industria gamer cada vez más monetizada y más cruel con el usuario.