Raro, raro, raro. Sin duda, la reseña del tomo n.º 1 de La última dinastía —la nueva licencia de Distrito Manga— es una de las más raras a las que me he tenido que enfrentar en toda mi vida. No solo por su formato, que ya se las trae, sino también por su contenido. Bueno, en realidad es un manhua, pero no lo parece.
Al menos no cuando lo ves por primera vez. En formato de 12,8 × 30,3 centímetros, es muy largo. Mucho. Si lo viese en la estantería de mi tienda de tebeos habitual, no pensaría que es un manga. Ni un manhwa. Ni un manhua. Mucho menos una adaptación en formato físico de un webtoon chino.


Escrito e ilustrado por Mo Fei, cuenta con una adaptación animada (ONA), además de varios premios y reconocimientos. Os voy a ser sincero: no me lo esperaba. Además, es el claro ejemplo de que no hay que juzgar un libro por su portada. Perfecto. En primera instancia, lo que más te llama la atención es su diseño.
Como ya he dicho, es raro. Quizá por eso optaron por él, ya que te pide —de manera casi inevitable— que lo cojas y le eches un ojo. Al hacerlo, te das cuenta de que hay algo más. Una historia muy bien pensada. Y muy extraña. Sobre todo, extraña. Es una ralladura antológica. Tanto que todavía no estoy seguro de lo que he leído.
Solo sé que quiero seguir, porque ha logrado despertar mi curiosidad. Algo especialmente llamativo en este caso debido a que el arte no me llamó demasiado la atención en un primer momento. Luego le pillé el punto. Ahora podría decir incluso que me gusta por su personalidad. Ahora bien, ¿de qué va esto?
Reseña del manga La última dinastía n.º 1 | Portada, sinopsis y edición

Gao Ying llega a la ciudad de Guangzhou para comenzar sus estudios en Bellas Artes, pero, para su sorpresa, la residencia universitaria está todavía cerrada, por lo que se ve obligado a alojarse en un hotel antiguo y destartalado.
Pronto empiezan a ocurrir sucesos inquietantes, y Gao Ying comienza a sospechar que el hotel y su dueño, un excéntrico aristócrata de la dinastía Qing, esconden más secretos de los que aparentan. Un crimen atroz sin resolver que se remonta a siglos atrás. Una misteriosa lucha que lleva siglos en curso. Un demonio latente que debe ser encerrado por el bien de la humanidad.
Gao Ying desearía no haber pisado aquel hotel jamás, pero ¿y si ese fuera precisamente su destino?
| Colección | La última dinastía vol. 1 de 4 (serie abierta) |
| Autoría | Mo Fei |
| Género | Comedia, misterio, sobrenatural, thriller |
| Formato | Tapa dura |
| Tamaño y páginas | 12,8 x 30,3 cm con 280 páginas en b/n |
| Precio | 22,95 € |
| Traducción | Javier Román García |
| Fecha de lanzamiento | 16 del 7 del 26 |
Si habéis leído la sinopsis de su ficha, seguramente hayáis entendido lo mismo que yo: La última dinastía es un cómic sobrenatural y de misterio, con ligeros dejes de terror, bastante humor y escenas parcialmente explícitas en las que un estudiante aparentemente cualquiera se acaba metiendo en un lío de tres pares de narices.
El manhua más raro que jamás he leído


La casualidad —o el destino, ¿quién sabe?— provoca que Gao Ying acabe hospedándose en el hotel más extravagante que he visto en toda mi vida. Parece un cuchitril. Lo es, pero esconde un secreto: un crimen con siglos de antigüedad en el que sus protagonistas siguen ¿luchando? por alcanzar el término del mismo.
Demonios, espectros, no muertos… No estoy seguro de qué es lo que esconde ese hotel, pero está claro que no es humano y que Gao Ying se ha metido en el mayor problema de su vida. Uno que no soy capaz de explicaros sin destriparos la historia. Lo siento, pero así de extraño es.
Vale, entonces, ¿qué puedes contarnos? Primero, que La última dinastía es un tebeo con un buen ritmo y un dibujo muy abstracto que juega muchísimo con los oscuros y lo que no se ve. El manga oculta de manera premeditada ciertos detalles, a no ser que fijes muchísimo la vista.
Te obliga a mirar con mucha atención para vislumbrar qué ocurre entre las sombras. Está ahí, pero no lo ves. Este simple detalle genera que la inmersión narrativa sea real en muchos momentos debido a que eres capaz de comprender —salvando las distancias— lo que está viviendo su protagonista.
Una historia para volverte loco


Y hablo de «distancias», ya que La última dinastía es una lectura muy, muy, muy abstracta y paranoica. Traslada la acción de manera constante y cambia de un panel a otro lo que Gao Ying ve y deja de ver. En un momento cree haber sido devorado; en otro, está en su cama. Si cree que su pierna ha sido conquistada por unas extrañas marcas rojas con forma de raíz, cuando lo dice, desaparecen.
El manhua te vuelve loco (en el buen sentido) alterando constantemente el sentido de la percepción de su protagonista. Lo curioso es que nunca llega a crear un verdadero sentimiento de tensión. La historia está repleta de chistes que atraviesan la cuarta pared, escenas esperpénticas y reacciones inverosímiles.
Por ejemplo, hay una escena en la que un ¿sicario? que parece ser de origen indio se cuela en la habitación de un huésped, pero no logra encontrarle porque es negro y no se ve en la oscuridad. Así de extravagante es este tebeo. Y no, aunque vemos este tipo de situaciones de muy diversas maneras, no he detectado connotaciones racistas en ningún momento.
Es memético, pero con su debido respeto. Es más, no me gusta tener que hacer este tipo de puntualizaciones, porque creo que la connotación que se deja tras estos apuntes es incluso peor, pero entiendo que, siendo un texto escrito en el que no tenéis contexto, se antoja como algo «necesario».
Humor y tensión en un thriller de lo más abstracto


Volviendo al tema en cuestión, La última dinastía intenta reducir la tensión mediante el humor. Lo consigue. Lo malo es que, como es tan abstracto y cuesta tanto entender qué está pasando, cuando metes este tipo de humor, no es que se reduzca la tensión; es que desaparece. Yo no la sentí en casi ningún momento.
Solo en un par de escenas en las que lo sobrenatural tuvo más espacio. No diré que es un error, puesto que me he reído bastante y me ha gustado, pero sí que le resta algo de impacto a ciertas escenas a las que les habría sentado bien algo más de espacio y tensión. Siendo un thriller, me parece necesario.
También es cierto que es bastante original en ese sentido, pues no es habitual. Eso, junto a su formato de lectura vertical (se lee de arriba abajo y recuerda, hasta cierto punto, a un manga 4-koma, pero en línea recta), hacen de esta una lectura bastante poco habitual.
Una con personajes muy histriónicos y una narrativa con mucho ritmo. Eso sí: es de lectura compleja. Si no estás habituado al tebeo japonés, coreano o chino, La última dinastía es algo difícil de seguir. Aunque se agradece que sea dinámica, maneja conceptos, ideas y escenarios que no son fáciles de entender en una lectura tan veloz.
Conclusiones




Personalmente, habría agradecido algo más de calma en algunas secuencias, puesto que muchas veces me marché sin enterarme de absolutamente nada hasta que lo releí dos o tres veces. Algunas, ni con esas. Entiendo, por supuesto, que es parte de su encanto y de su idea, pero hay que tener cuidado.
Irte sin saber qué ha ocurrido en ningún momento no es plato de buen gusto. No es el caso de La última dinastía, puesto que acabas pillando cosas, pero se acerca peligrosamente a ello. Espero y entiendo que en el segundo tomo esta sensación se reducirá, pues es cierto que el primero cierra con una primera gran revelación.
La aparición de cierto personaje presagia que se resolverán muchas dudas, y es que el último capítulo del volumen abre la puerta a lo que podría ser un conjunto de viñetas y diálogos cargados de contexto y explicaciones. Es lo que espero, ya que termina así… hasta cierto punto.
Hacia el final es cuando vamos entendiendo más cosas, por lo que tengo fe en que irá a mejor en ese sentido. Por lo pronto, diré que La última dinastía me ha gustado y me ha dejado con ganas de un segundo tomo. Tiene chispa, es curiosa y ofrece una trama muy singular. Tiene potencial, vaya. Así que sí, he disfrutado de su lectura y tengo ganas de más.


- Es una propuesta bastante original en muchos sentidos. No te deja indiferente.
- El formato vertical hace que la lectura sea una experiencia distinta.
- La narrativa juega bien con la percepción del protagonista gracias al juego de luces y sombras.
- El humor es capaz de romper la tensión cuanto toca y dejarte con varias carcajadas.
- Aunque al principio es duro de asimilar, el dibujo tiene una identidad visual muy propia.
- Tiene bastante ritmo.

- A veces es tan abstracto o da saltos tan fuertes entre lo que se ve y lo que que hasta confunde y puede hacerte releer la misma escena varias veces.
- El humor funciona bien, pero a veces reduce demasiado la tensión.
- Le cuesta arrancar.