Descent. Sin duda, uno de los juegos de rol y tablero más famosos del mundo. Desde su lanzamiento en 2005, ha acumulado miles de jugadores y otras tantas reseñas positivas. Muy querido por su particular manera de entender la fantasía épica, en la comparativa con otros grandes referentes del género quizá peca de sencillo.
O brilla precisamente por eso. ¿Virtud o defecto? Depende del prisma. Lo cierto es que para mí siempre ha sido una cualidad positiva. Siendo parco, el juego me parece bueno, siendo esta la razón por la que le tenía tantas ganas a Terrinoth: Heroes of Descent. En efecto, me refiero al nuevo videojuego de Descent.
Es más, hablamos de su primer videojuego. Uno que en general deja buenas sensaciones. No perfectas, pero sí buenas. Ahora bien, ¿qué es exactamente Heroes of Descent? Pues a grandes rasgos es un videojuego de rol táctico por turnos del tipo mazmorrero en el que podremos jugar solos o con amigos.
Su puesta en escena inicial quizá te recuerde a Baldur’s Gate 3, mas lo cierto es que me recuerda más a un Rogue Trader o a un tactics por casillas convencional. De hecho, más que un RPG de mundo abierto, se define como un título de mazmorras con una historia de muertos vivientes de trasfondo.
De la mesa al tablero, análisis de Terrinoth: Heroes of Descent
En Terrinoth: Heroes of Descent controlaremos a un grupo de aventureros que deben intentar recuperar una poderosa piedra de mago, pero la situación no tarda en torcerse. En cuanto avanzamos un poquito, lo que podía salir mal, sale peor, y acabamos enfrentándonos a nuestra primera horda de no muertos.
Sin piedra y con una gran amenaza frente a nosotros, nos tocará avanzar a través de una narrativa que, si bien funciona, no tiene tanta intensidad como una campaña de rol convencional. Maneja bien los tiempos y dispone de un buen ritmo, la trama es interesante y la localización al español (¡gracias!) es muy solvente.
En general, podemos decir que dispone de un argumento lo suficientemente convincente como para mantenerte bien enganchado a la pantalla de tu ordenador pese a que no llegue a romperla del todo. Se rige por los preceptos clásicos de la aventura típica de Descent, por lo que no sorprende tanto como cabría esperar.
A cambio, debo confesar que su estructura en cuatro capítulos organizados en misiones funciona. De hecho, debo confesar que es lo que más y mejor me ha recordado al juego original. Cada misión (hay unas cinco por capítulo) dura entre 2 y 4 horas. Es decir, se asemeja a lo que podríamos esperar de una sesión de rol normal.
Un videojuego que sabe de donde viene




Gracias a esto mantiene la esencia propia de un título de tablero que ha dado el salto al mundo de los videojuegos. Está bien conseguido, lo que refuerza ese sentimiento de que tiene buen ritmo en todo momento. Lo que sí le resta algo de fuerza es que cada capítulo es ligeramente autoconclusivo.
En otras palabras, las historias están interconectadas las unas a las otras mediante puentes narrativos que conectan cada fase, pero le restan algo de impacto a su construcción global. Además, como la toma de decisiones se limita a escoger una ruta u otra según las opciones de nuestros personajes, no tiene el mismo fuelle.
En cualquier caso, sí, la historia de Heroes of Descent está bien. Me gusta. Aprueba con buena nota. No despunta, pero sí es resolutiva. Sucede lo mismo con su combate. Es más, he ahí su gran atractivo. Para empezar, porque sabe simplificar las normas del juego original para adaptarlas a las particularidades de un videojuego.
No puede ser tan complejo como un manual de reglas, pero no debe sacrificarlo todo hasta el punto en que pierda su esencia. Aquí podemos encontrar ese equilibrio pese a que hay algo que sí maneja mal: la dificultad. En lugar de apostar por enemigos con buenas sinergias y estrategias atractivas, muchas veces usa la cantidad como argumento al desafío.
Esto a veces provoca que ciertos combates, más que un reto, sean algo tediosos. No es la manera adecuada de agregar sensación de dificultad a un videojuego de estas características. No se siente que esté bien medido, puesto que no solo falla ahí, sino que también hay cierto desequilibrio en las habilidades.
Mecánicamente solvente, pero con algunas deficiencias


Del mismo modo, cuando subes de nivel, la interfaz es demasiado lenta, por lo que a veces sentirás que pasas más tiempo confirmando opciones que jugando. El sistema de progresión es tosco, la verdad, e incluso a veces fallos. También he visto que algunos jugadores han sufrido bugs a la hora de jugar con sus amigos, aunque a mí eso no me ha pasado.
Teniendo en cuenta que la mayoría de comentarios negativos que he encontrado o recibido de otros amigos es que el online falla demasiado… recomiendo precaución en ese sentido. Esto, junto al hecho de que no podemos cambiar de equipo fuera del campamento en el que descansamos entre misiones, es lo que menos me ha gustado.
A cambio es cierto que Terrinoth: Heroes of Descent me ha ofrecido otras cosas que sí me han instado a seguir jugando. Para empezar, me ha gustado mucho su sistema de combate por turnos. Además de poder interactuar con el terreno mientras exploramos, podemos resolver cada combate de diferentes maneras gracias a su abanico de opciones.
La exploración es divertida, el sistema de turnos está bien diseñado y los combates (salvo cuando empiezan a aparecer más enemigos por sorpresa) son bastante divertidos. La perspectiva isométrica de la cámara le sienta genial. Además, como se centra tanto en el mazmorreo, es un bombardeo constante de dopamina.
Conclusiones


Deja la trama en un plano más secundario para darle mucho más peso al concepto de dungeon crawler desde una cámara isométrica (a veces un poco incomoda en exploración debido a que solo puedes moverla en dos direcciones, nunca hacia atrás o hacia adelante) y con las particulares de un RPG más convencional.
Y aunque es cierto que tienes que usar a los personajes predefinidos por el juego y no hay un sistema de construcción de personajes inéditos, lo cierto es que acaba funcionando gracias que la personalización es bastante flexible. Agregando el dato de que la dirección artística es potente y visualmente el juego es muy llamativo, el resultado final es bueno.
Así que sí, Terrinoth puede fallar en la dificultad o la sensación de ofrecer una trama más potente, o tener algunos errores, pero el juego me sigue pareciendo bueno. Es divertido, mola echarse una partida de cuando en cuando y respeta la esencia del título de mesa original. Me ha gustado.
Además, destaca por tener mucha personalidad, ofrecer una buena dosis de entretenimiento y darle mucha fuerza a la banda sonora. Las secuencias de texto con imágenes e interacción te sumergen de lleno en la historia, mide bien los tiempos y sabe lo que se hace.


- Su sistema de combate táctico es funcional, divertido y profundo.
- Los personajes están bien diferenciados los unos de los otros.
- El ritmo de las mazmorras.
- La jugabilidad general.
- El apartado artístico.
- Que venga en español.

- Que sume dificultad agregando oleadas extras al final de los combates.
- La ausencia de una narrativa más potente.