Seguramente la mayoría de los jugadores actuales no haya oído hablar nunca de la saga Screamer. Pues sí, en este análisis de Screamer creo que tengo que empezar por aclarar que estamos ante una suerte de reimaginación de una saga clásica de juegos de carreras. De hecho, y permitidme la anécdota de “abuelo cebolleta”, aún recuerdo (pero no tengo) aquel CD-ROM que un día mi padre me compró con el periódico dominical y que llevaba una portada de lo más molona. Sí, ese juego llevaba por nombre Screamer, pero no tiene nada que ver con el Screamer de este análisis. Vamos allá.
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El juego se lanza oficialmente el 26 de marzo en PC y consolas, aunque ya hay gente que lo está disfrutando si se han hecho con la edición Digital Deluxe, que incluye acceso anticipado al juego. Nosotros hemos jugado en la versión de PS5 base (no Pro) y esto es lo que más me ha llamado la atención.
Análisis de Screamer: modos de juego para todos

Para empezar, el juego tiene varios modos. Dejaré para el final lo que creo que todo el mundo debe jugar, su campaña llamada “El Torneo”. Además de esto, os detallo someramente los demás modos de juego que, reconozco, no he jugado hasta la extenuación. Eso sí, los he probado todos y unos me han llamado más la atención que otros:
- Carreras por Equipos. Aquí podremos formar nuestro equipo ideal uniéndonos con uno o dos personajes a elegir. La gracia de este modo es que no basta con llegar primeros. Aquí se premia la cooperación y el juego táctico ya que también se tienen en cuenta los derribos a otros jugadores
- El Desafío de Overdrive. Overdrive una mecánica especial que potencia significativamente el rendimiento del vehículo y que está activa desde el inicio de la carrera, obligando a los jugadores a conducir sus coches a máxima capacidad. Cada error puede ser fatal, ya que si chocas termina la partida, convirtiéndolo en la prueba de supervivencia definitiva.
- El Desafío de Puntuación. Aquí los jugadores deben acumular tantos puntos como sea posible completando acciones específicas a lo largo de una serie de carreras, compitiendo por un puesto en la cima de la tabla de clasificación al final del recorrido.
- Contrarreloj. Pone a prueba el rendimiento durante tres vueltas
- Punto de Control. Añade una presión implacable, y cada segundo se convierte en una lucha por la supervivencia.
En cuanto a modos multijugador, tenemos:
- Carreras Clasificatorias por Equipos: opción ideal para quienes buscan una competencia feroz
- Salas Privadas: se pueden crear carreras con reglas personalizadas e invitar directamente a los competidores.
- Combinación: ofrece una lista de reproducción rotativa de Carreras y Carreras por Equipos para jugar online
- Pantalla dividida: permite que hasta cuatro jugadores disfruten del caos offline
Una campaña para los fans del manganime

Pero como decía, el gran modo de Screamer es el modo campaña para un jugador, llamado “El Torneo”. De hecho, es por donde todo jugador debería empezar su experiencia en Screamer. Y no hablamos de una experiencia corta un mero tutorial, no, hablamos de un modo que te puede durar incluso más de 15 horas, puesto que no podrás avanzar si no consigues los objetivos que te piden en cada carrera.
Esa duración tiene su efecto contrario: que se pueda sentir algo excesivamente alargada y que se acabe haciendo algo “cansina”. De hecho, si no te engancha la historia, el ritmo se va entrecortando entre escenas cinemáticas, diálogos con los personajes y las propias carreras.
El ritmo es algo lento al inicio, pero entendemos que hecho adrede para que el jugador se vaya adaptando a sus mecánicas de conducción (que detallo más adelante). La historia y sus personajes se nos van presentando también poco a poco y siempre con un tono de visual novel. Quizás donde más brille es en sus escenas cinemáticas, que sin ser yo el juez más indicado, creo que son de una muy buena calidad.
Como decía, sirve perfectamente de introducción a las diferentes mecánicas de conducción ya que este es una “rara avis” dentro de lo que podrían ser los arcades de conducción. Para empezar, el manejo del vehículo se siente algo raro de inicio y cuesta acostumbrarse ya que necesitarás los dos sticks para conducir.
Con el izquierdo girarás el coche en las curvas, pero según que curvas más cerradas, necesitarás del stick derecho para derrapar y abrirte más, puesto que si no lo utilizas acabarás chocando con los laterales y con la disminución de velocidad que ello conlleva.
ECHO System, la piedra filosofal de sus mecánicas

Pero por si esto no fuera suficiente, entra en escena el llamado ECHO System. Gracias a él, durante las carreras generamos Sync, tanto de forma pasiva como mediante acciones que llevemos a cabo durante la carrera. Esto nos permitirá activar Boost y Shield, que, al gastarlo, se convierte en Entropy, el recurso que permite los movimientos ofensivos, es decir, Strike y Overdrive.
Active Shift es básicamente un sistema de cambio de marchas semiautomático: no tienes que hacerlo todo manual, pero si cambias en el momento justo, el coche responde mejor, acelera más y además generas Sync, que es como una energía especial. Esa energía es clave porque permite activar habilidades. Por ejemplo, Boost es un turbo que consume una barra de Sync para darte velocidad extra, y si lo usas en el instante perfecto se convierte en Perfect Boost, que dura más tiempo. También puedes usar Shield, que gasta Sync para darte un escudo temporal contra ataques enemigos y, de paso, genera Entropy, otro recurso importante.
La Entropy sirve para habilidades más agresivas. Con Strike, gastas dos barras para lanzar un impulso que hace explotar a los rivales al chocar con ellos. Y si consigues llenar todos los depósitos, activas Overdrive: durante ese tiempo, cualquier coche que toques explota automáticamente. Eso sí, tiene riesgo, porque tú también puedes salir volando si chocas contra las barreras del circuito. En resumen, todo gira en torno a gestionar bien el Sync y la Entropy y usar cada habilidad en el momento adecuado para ganar ventaja.

Para concluir con este tema, he de decir que, en líneas generales, acaba siendo un juego mucho más táctico y difícil de lo inicialmente planteado. Te hace estar pendiente de varios indicadores y, además de conducir, te hace estar pensando en cómo gestionar ataques, turbos, rivales, etc. Así pues, si venías con la idea de jugar a un arcade simple, vete olvidándote de ello.
Apartado audiovisual
En cuanto a su apartado audiovisual, Screamer destaca sobre todo por su estilo visual muy llamativo, con una clara inspiración en el anime y el cyberpunk, lleno de neones, diseños con personalidad y coches estilizados que entran fácilmente por los ojos. Sin embargo, pese a lo atractivo del conjunto, los circuitos pueden resultar algo repetitivos y la sensación de velocidad no siempre es tan impactante como cabría esperar.
El sonido del juego apuesta por doblaje en varios idiomas y una presentación narrativa cuidada, aunque irregular en calidad. La banda sonora, con toques electrónicos y energéticos, acompaña bien la acción, pero no siempre logra destacar por encima de lo visual.
Análisis Screamer: Conclusiones

Y quiero cerrar este análisis de Screamer afirmando que estamos ante un buen juego. Con un estilo visual impactante y muy llamativo (especialmente para los fans del anime y del manga), logra diferenciarse del resto de productos de conducción. Eso sí, sus mecánicas y el proceso que lleva a su aprendizaje pueden echar atrás a más de uno. Si buscas sencillez y disfrute inmediato, no lo encontrarás en Screamer. Pero si eres de los que tiene paciencia y no le importa la elevada dificultad, creo que disfrutarás de lleno de su propuesta


- Su apartado estético y audiovisual
- Amplia variedad de modos de juego

- El que busque sencillez no la encontrará aquí
- Ritmo algo lento de la historia