Análisis de Forspoken: bienvenidos al mundo de Athia

¡Os traemos nuestro análisis de Forspoken, una curiosa mezcla de shooter y hack and slash en un mundo de fantasía!

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Le ha costado, pero ya está aquí. Se ha hecho de rogar, mas lo nuevo de Square Enix y Luminous Production por fin ha aterrizado en nuestras plataformas de juego. Más concretamente, en PlayStation 5 y PC. Lo ha hecho después de numerosos retrasos, pero muchas expectativas. Y es que otra cosa no, pero —al menos para nosotros— el análisis de Forspoken era algo que estábamos deseando presentar.

Por supuesto, porque ofreceros nuestras impresiones es sinónimo de haber viciado hasta el infinito durante no menos de 15 horas, la duración aproximada de su campaña principal. O de unas 40 si preferimos entretenernos con las diversas actividades que nos ofrece su mundo a través de misiones y actividades secundarias. Sea como fuere, explorar su universo era algo que esperábamos con muchas ganas.

Tanto es así que era muy complicado que cumpliese con todas y cada una de nuestras expectativas. En cierto modo, Forspoken podría ser uno de sus juegos que han sufrido en sus carnes lo duro que puede ser el overhype. No obstante, ha sido la propia desarrolladora la que lo ha promocionado a capa y espada, así que era algo previsible. Dicho esto, viendo las duras críticas que está recibiendo el juego, no creemos que todo sea blanco o negro.

Si bien es cierto que detallaremos esto más adelante, Forspoken nos da una de cal y otra de arena. Nos recuerda, en cierto modo, a Pokémon Arceus, un título divertidísimo con errores importantes, pero con una gran capacidad para entretener a sus usuarios. El exclusivo (en consolas) de PS5 cumple ese cometido a las mil maravillas, siendo esta una de sus más grandes virtudes. ¿Queréis saber más? Pues vamos allá.

Análisis de Forspoken

De buenas a primeras, Forspoken se presenta como un juego de acción y fantasía en donde la migración a un nuevo mundo (al más puro estilo isekai) hace las veces de núcleo narrativo. Nuestra protagonista es Frey Holland, una joven cualesquiera que ha pasado por momentos muy duros a lo largo de su vida. Obligada a delinquir por las circunstancias, se ve arrastrada a un mundo en donde el ser humano tiende a mostrar su peor cara.

Por suerte, un rostro amigo en forma de jueza le brinda una última oportunidad. Frey está dispuesta a tomarla, pero las circunstancias se tornan en su contra. Desamparada y contra las cuerdas, toma una decisión, pero es incapaz de ejecutar ese primer paso al verse arrastrada un nuevo mundo mediante un extraño brazalete parlante. Holland decidirá llamarle Cepo, siendo este nuestro principal guía y mentor.

Este primer punto es uno de los apartados que más valoramos de Forspoken. A diferencia de otros muchos juegos, deja a un lado la amnesia u otros recursos tópicos para presentarnos su mundo. Emplea, pues, a un personaje principal directamente ligado a nosotros para que haga las veces de tutor. Es él quien nos explica que hemos aterrizado en Athia, un mundo de fantasía medieval con tintes grimdark en donde la magia está a la orden del día.

Junto con él también descubrimos que el mundo está en ‘peligro’ por culpa de una extraña miasma que convierte a los humanos en monstruos y acaba con todo lo que toca. Por suerte, Frey es inmune a la miasma, convirtiéndose en la última gran esperanza de la humanidad. No estará sola, pues —tal y como ya hemos comentado— le acompañará Cepo, quien también le ayudará a controlar los poderes mágicos que él mismo le otorga.

Una buena narrativa y una premisa interesante en un género no tan explorado

Análisis de Forspoken
Análisis de Forspoken

Esta dinámica nos ofrece una narrativa directa y entretenida en donde la exploración cobra especial sentido gracias a las dinámicas conversaciones de nuestros dos personajes principales. Del mismo modo, el trasfondo es muy interesante. Si bien es cierto que el mundo de la animación nipona ha explorado el concepto de isekai hasta la saciedad, la industria del gaming no lo ha hecho de forma tan intensa.

Esto no significa que Forspoken sea un pionero, porque no lo es. Hay otras experiencias que ofrecen ideas muy similares. Véanse, por ejemplo, Ni no Kuni o Final Fantasy X, dos videojuegos de rol que han desarrollado este tipo de temáticas con anterioridad. Sea como fuere, volviendo al tema que nos acontece, el caso de Forspoken es uno de los más destacados en tiempos recientes.

Aquí, no obstante, entra la subjetividad. Hemos sabido de muchos jugadores que han terminado ‘hastiados’ de los diálogos con Cepo, mientras que a nosotros nos han encantado. Esta dualidad provoca que el concepto de isekai y exploración suban o bajen, puesto que va unido al concepto personal de cada uno. Si nos preguntáis a nosotros, Forspoken nos ha gustado mucho cuando se trata de narrativa, puesto que nos ha parecido un juego realmente ágil.

Del mismo modo, el guion y los diálogos empiezan con mucha fuerza. Sin embargo, también es igual de cierto que, a medida que avanzamos, la escritura pierde fluidez y originalidad; recurre, de manera relativamente constante, a recursos algo más tópicos. Sin dejar de ser una experiencia con mucha frescura, en algunos momentos se pierde a sí misma.

Análisis de Forspoken: el parkour mágico como santo y seña

Y hablando de todo un poco, ¿qué opinamos de la jugabilidad? Pues sí tenemos que hablar de ella, lo más lógico es que destaquemos, en primer lugar, el parkour mágico. Esta es, sin duda alguna, la gran novedad de Forspoken, un videojuego que ha optado por un sistema de movimiento y exploración tremendamente ágil. Frey, nuestra protagonista, podrá desplazarse a toda velocidad por el mapa.

¿Cómo? Empleando sprints fuera del alcance de cualquier ser humano normal, dando saltos de gran altura, recorriendo paredes en vertical, etc. Es decir, que nuestra protagonista, Holland, apenas tendrá obstáculos cuando intente acceder a un lugar u otro, aunque todo tiene sus límites. No podemos, por ejemplo, correr en vertical en una pared durante 20 segundos consecutivos. Es más que eso.

La idea es crear un sistema de parkour al más puro estilo Assassin’s Creed, pero de forma mucho más dinámica. Así pues, no escalaremos, sino que iremos dando grandes saltos y piruetas para acceder a unos lugares u otros. Al principio cuesta pillarle el punto y habrá muchos movimientos que os salgan mal, ya que el organigrama es algo errático. Por suerte, esto es algo temporal.

Una vez le pillas el truco, lo cierto es que es un sistema bastante satisfactorio gracias a su gran maniobrabilidad. Se siente muy orgánico, siendo esta su mayor virtud. No es el único acierto. El otro gran apartado que nos ha gustado es el combate. Frey es una hechicera, por lo que nos debemos olvidar del concepto clásico de ARPG en el que peleamos cuerpo a cuerpo todo el rato.

Un combate altamente satisfactorio, pero no muy complicado

Análisis de Forspoken
Análisis de Forspoken

Holland combate a distancia con distintos tipos de hechizo, los cuales podemos ir cambiando a medida que progresemos durante nuestra aventura. En cierto modo, más que un hack and slash tradicional o un juego de rol con combates en tiempo real, nos hace pensar en una suerte de shooter que bebe de los dos primeros. La mezcla es bastante interesante, ya que apuesta por el dinamismo de las primeras junto con un muy particular sistema de gunplay mágico.

El resultado final es bastante satisfactorio cuando combinamos los hechizos principales, cuyo principal objetivo es hacer daño, y los de apoyo, que tienen particularidades tales como atrapar a nuestros enemigos en zarzas opresoras. Ambos funcionan muy bien tanto de manera individual como conjunta, sobre todo cuando le sumamos el tercer tipo de hechizos. Estos son especiales, pues funcionan mediante una barra de carga que se rellena al usar los dos primeros.

El resultado es un sistema de combate bastante original cuya principal lacra es la ausencia de un verdadero nivel de desafío, aún incluso en los niveles de dificultad más alta. Como viene siendo habitual, los enemigos más duros se caracterizan por hacer mucho daño y ser esponjas de balas más que por mecánicas que evolucionen con el nivel de reto.

En cualquier caso, la sensación es la misma que con el parkour: Forspoken busca ser dinámico y ágil, cosa que consigue en casi todo momento. Por desgracia, estas grandes virtudes que ofrece se ven algo opacadas por un mundo que no tiene tanto qué ofrecer como nos habría gustado.

Un mundo bonito y vacío

Análisis de Forspoken
Análisis de Forspoken

Si en algo ha fallado Forspoken ha sido en el apartado gráfico y en el mapeado. En este primero no podemos hablar realmente mal, porque el juego luce bonito, pero no era lo que esperábamos. La promesa de un juego puro next-gen se ha quedado algo grande. Esto ha jugado muy en su contra, ya que la realidad es que lo nuevo de Square Enix sí que nos ha gustado audiovisualmente hablando.

Una vez hemos arrancado nuestra consola y nos hemos puesto manos a la obra, nos hemos quedado un poco fríos a través del impacto inicial; esperábamos más, por lo que el principal responsable de que no sea tanto como ceíamos es el marketing. Si dejamos eso a un lado, es cierto que Forspoken goza de una buena dirección artística y un diseño muy original con gráficos más que adecuados.

Donde falla, eso sí, es en el diseño del mundo. Aunque los mapeados encajan muy bien con el concepto de parkour mágico y mola explorarlo, termina sintiéndose algo vacío. Consecuentemente, la idea de perderse durante horas en sus muy diferentes parajes no es una idea esencialmente atractiva. Menos todavía cuando las misiones secundarias terminan siendo más de lo mismo de siempre.

Esto se nota sobre todo en Cipal, la ciudad principal del juego, pues no podemos usar el parkour, lo que ralentiza muchísimo la acción. El resumen rápido es, pues, que Forspoken es un buen juego al que le ha pasado una mala pasada generar tantas expectativas, pero que sigue siendo muy entretenido.

Análisis de Forspoken: conclusiones

Análisis de Forspoken

Forspoken no es la catástrofe que se ha querido expresar en las redes. Si bien es cierto que la calidad gráfica no está a la altura de las expectativas y que su mundo se siente vacío, también es verdad que cuenta con un sistema de combate y parkour muy divertido. ¿Significa esto que es un auténtico juegazo o un mal juego? Pues lo cierto es que ni lo uno ni lo otro.

Lo nuevo de Square Enix ha logrado ofreceros algo original y distintivo cuyo principal defecto es quedarse corto en determinadas áreas, pero que plantea unas bases jugables especialmente interesantes. Personalmente, y aquí tiro de pura subjetividad, a mí me ha gustado, puesto que me lo he pasado bien explorando sus particularidades.

También es verdad que su valoración sube cuando vamos directos al grano y no nos dejamos llevar por el mundo, ya que es este quien peores pasadas le juega. Sobre todo mediante sus secundarias. Por lo demás, su buen uso del DualSense, la interacción con el jugador, la propia jugabilidad, la dirección artística, la premisa, etc. son puntos muy positivos que nos hacen querer seguir disfrutando de Forspoken.

  • El combate es ‘original’ y divertido, pues se siente como una mezcla de shooter y hack and slash.
  • La idea del parkour mágico es atractiva. Explorar diversos mapas mediante este sistema es refrescante y original.
  • La dirección artística y la banda sonora son de nuestro agrado.
  • El mundo se siente demasiado vacío y las secundarias son repetitivas.
  • Ha sido víctima de su propio marketing. No es el juego que prometió ser, pero es divertido.

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