DOOM: The Dark Ages por fin ha llegado, y lo hace dispuesto a sacudirnos con su nueva propuesta: un viaje al pasado del Slayer, ambientado en una era oscura donde lo medieval y lo tecnológico chocan de manera radical. Disponible para PS5, Xbox Series X|S y PC, hemos jugado su versión de PC y ya os adelantamos en este análisis que no estamos ante un nuevo DOOM Eternal.
Esta vez id Software se ha atrevido a romper su propio molde. El frenetismo sigue ahí, sí, pero con matices. Y eso, según cómo lo mires, puede ser su mayor virtud o su mayor riesgo.
Análisis de DOOM The Dark Ages: el combate se reinventa

Si esperas encontrar la agilidad aérea y el frenético “dash-dash-granada-glory kill” de DOOM Eternal, puede que entres en shock. Aquí el movimiento es más pesado, más contenido. No es que el juego sea lento —ni mucho menos— pero sí ha cambiado el ritmo. Ahora todo gira en torno al control del espacio, al momento justo para parar un golpe con el escudo y contraatacar con una brutalidad que recuerda más a un juego de acción medieval o a un Sekiro que a un shooter tradicional.
El nuevo sistema de parry, ejecutado con el escudo, no solo permite detener ataques enemigos, sino también abrir oportunidades para eliminar de forma instantánea a ciertos demonios. Esto da lugar a un estilo de combate casi coreografiado, donde no se trata de vaciar cargadores a lo loco, sino de alternar disparos, bloqueos y ataques cuerpo a cuerpo. Es verdaderamente satisfactorio.
A esto hay que sumarle un arsenal con nuevos pesos pesados: una maza de energía capaz de pulverizar enemigos de un golpe, un mangual giratorio que lanza pinchos al impactar, y el regreso de algunas armas clásicas con rediseños que encajan perfectamente en esta estética medieval industrial. Y sí, la escopeta sigue siendo la reina de la fiesta (mucha parte de mi partida ha sido con esta arma).
Diseño artístico y tiempo de juego que cumplen

Uno de los puntos más sorprendentes del juego es su dirección artística. Aunque no estamos ante un salto técnico radical respecto a DOOM Eternal, sí hay un cambio total de ambientación que lo convierte en un título visualmente distintivo. Castillos góticos con estructuras mecánicas imposibles, catacumbas iluminadas por fuego azul, fortalezas flotantes alimentadas por almas condenadas… cada zona del juego parece sacada de un cuadro de fantasía oscura mezclado con ciencia ficción.
Todo esto se traduce también en una variedad de enemigos que ha sabido adaptarse a este nuevo entorno. Ver a un Cacodemonio envuelto en cadenas arcanas o a un Caballero del Infierno portando una armadura ceremonial nos hace entender que, aunque el infierno siga siendo el enemigo, esta guerra es de otro tiempo. Un tiempo donde la magia y la tecnología conviven, y donde el Slayer es casi más un caballero que un marine.
La campaña principal dura en torno a las 15 horas, pero se puede estirar mucho más si exploramos todas las zonas opcionales y secretos. El diseño de niveles sigue un patrón de zonas de combate intercaladas con exploración y pequeños puzzles ambientales, pero ahora con más verticalidad y bifurcaciones que invitan a volver atrás con nuevas habilidades. Sin embargo, hay algunas secciones que quizás resultan algo más repetitivas, aunque no sucede muy a menudo.
Además, hay segmentos que sorprenden incluso a los más veteranos. Pilotar un mecha gigantesco para luchar contra un titán demoníaco, montar un dragón cibernético en una sección aérea, o activar trampas medievales al estilo Castlevania para despejar salas llenas de enemigos. Son momentos que no solo aportan variedad, sino que elevan la épica del conjunto.
Un aspecto narrativo más presente que otras entregas y un rendimiento excelente

Siguiendo con la tradición reciente de DOOM, la historia no interrumpe el ritmo, pero sí está presente de forma constante para quien quiera prestarle atención, y ahora lo está mas que nunca. En esta ocasión se nos cuenta el origen del Slayer, su papel en la antigua guerra entre los Maykr y los demonios, y cómo adquirió su inquebrantable voluntad. No es una narrativa compleja, pero está mejor hilada que en entregas anteriores y se nota una mayor intención de dar cohesión a todo el universo.
Además, los documentos coleccionables, las cinemáticas puntuales y los escenarios mismos cuentan su propia versión de los hechos. No necesitas que te digan que estás en el centro del apocalipsis: lo ves en cada rincón, en cada estructura colapsada, en cada demonio encadenado a una pared que parece haber sido testigo de siglos de sufrimiento.
Conclusiones finales
Tras realizar el análisis de DOOM: The Dark Ages, podemoss concluir que logra reinventar la fórmula clásica de la saga sin perder su esencia. La introducción de nuevas mecánicas de combate, una ambientación única y un enfoque más táctico hacen de esta entrega una experiencia fresca y emocionante. Bethesda ha conseguido que sus virtudes superan con creces estos inconvenientes, consolidándose como una de las mejores entregas de la franquicia hasta la fecha.


- Innovadoras mecánicas de combate con énfasis en el cuerpo a cuerpo.
- Ambientación tecno-medieval única y envolvente.
- Narrativa que profundiza en los orígenes del Slayer.

- Algunos pequeños problemas técnicos.
- Un enfoque en la historia algo mejorable.
- Secciones jugables que se antojan a veces repetitivas.