Por menos de 10 pavos (9,75 €) podemos encontrar en Steam el que podría ser uno de los mejores juegos de mierda de los últimos años. Y lo digo literalmente, y es que en este análisis de We Gotta Go! nos embarcaremos en una aventura con un objetivo muy singular: llegar al baño. Pero no a uno cualquiera: al de una mansión encantada.
Como os habréis podido imaginar, es un título en donde el humor lo es todo. En cierto modo, la podríamos definir como una experiencia cooperativa de hasta cuatro jugadores en donde el humor absurdo lo es todo. Tanto es así que habrá enemigos cuyo principal objetivo será transformarnos en un excremento. Así, tal cual.
Lo cierto es que con esta pequeña descripción ya os he resumido el eje central de We Gotta Go!, pues no es un título que aspire a demasiado en lo que a complejidad narrativa se refiere. Tampoco mecánica, aunque no quiero que se entienda esto como un defecto.
A fin de cuentas, se acerca mucho a lo que entenderíamos como un party game reconvertido en juego de aventura humorística cooperativa. No pretende ser una revolución, sino ofrecer partidas divertidas para disfrutar con nuestros amigos de la manera más absurda posible.
Análisis de We Gotta Go!
En ese sentido podemos encontrar distintos pros y contras. Por el lado positivo, We Gotta Go! presenta una idea sencilla, pero divertida hasta cierto punto, en la que resulta fácil echarse unas risas con tu grupo de toda la vida. Eso de ir por ahí, explorando una mansión encantada mientras te cagas encima…
Pues sí, es como un chiste para un chaval de 15 años, pero te ríes. Yo lo he hecho y tengo unos cuantos más. Pero, ¿y cómo se juega? Pues controlarás a un personaje que tiene que ir explorando una mansión encantada repleta de trampas y enemigos. Tu objetivo es encontrar el baño para descargar, pero para lograrlo tendrás que enfrentarte a toda clase de retos.
Por ejemplo, tendrás armas con durabilidad (muy escasa, si me preguntáis) para liarte a mamporros con tus enemigos, ropa que podrás ir recogiendo de los cadáveres por si te cagas o pedos curativos que, siendo sincero, se sienten poco útiles debido a la poca salud que restauran.

Los combates son divertidos, ya que se erigen en el caos, pero la imposibilidad de modificar la asignación de teclas o el FOV no le hacen ningún favor, la verdad. Tenemos distintos perks, armas, buffos, objetos especiales… La variedad no es tan mala, pero se acaba quedando corta muy pronto. Igual con los niveles.
Ahora mismo solo hay tres: mansión, cementerio y jardín, por lo que acaba siendo un tanto repetitivo cuando te has echado un par de partidas seguidas. Y aunque entiendo que tampoco podemos pedirle mucho más por su precio, algo más de variedad le habría sentado bien.
De ser un acceso anticipado os habría dicho que pinta genial, pero siendo un juego completo, lo cierto es que le pediría más muy pronto para no caer en esa sensación de “es demasiado repetitivo” con el paso de las horas. Necesita un retoque para que la sensación de frescura no se pierda entre partidas.

Y es que, siendo sincero, aunque eso de ir cagándote encima y tirándote pedos por ahí mola, cuando lo haces en sesiones largas siempre en las mismas zonas, acaba perdiendo ese impacto inicial. La primera hora es brutal: divertida, extravagante, escatológica, sin sentido…
Tiene un gancho tremendo. Pero se apaga. Lo bueno es que es algo que tiene fácil solución dándole más contenido y variedad, pero habrá que ver qué sucede de aquí a un tiempo. Pese a todo, tiene cosas buenas. Hay algunas cosas que se pueden salvar y que le dan esperanzas de cara al futuro.
Por ejemplo, tiene una dirección artística muy llamativa. El juego entra (de aquella manera, porque pretende ser absurdo) por los ojos debido a su sentido del humor. Es irreverente a decir basta. Es disparatado hasta el infinito y la base es realmente divertida. El combate tampoco se siente mal y es que cuando consigues que funcione, y cooperas con tu equipo, el resultado tiene cierto grado de satisfacción.

Hay algo en él que te hace querer seguir jugando. Lo malo es lo que ya he comentado: que no te dura tanto como debería. En hora y media quizá ya hayas visto casi todo lo que tiene que ofrecer. Además, carece de sistema de comunicación propio, la casa reacciona de manera demasiado virulenta a casi cualquier ruido y te castiga de maneras a veces muy exageradas.
Y cuando te golpean, sube algo así como tu medidor de mierda. Si llega al máximo, te conviertes en un excremento y tienes que buscar un cadáver para adoptar tu forma humanoide de nuevo. El problema es que no se resetea y las curaciones apenas reducen el indicador, por lo que es demasiado agresivo con las penalizaciones.
Siendo un juego diseñado a lo party game… No considero que sea buena idea. A fin de cuentas, la gracia está en poder hacer el cafre sin control ni pausa. Esto afecta notablemente a la jugabilidad y al ritmo. Tampoco ayuda que la manera de guiarse por la casa no sea especialmente funcional.

Quizá es porque se centra tanto en lo escatológico que se olvida de darle más velocidad y mejorar la calidad de vida del juego. Además, aunque el caos es divertido, es importante que haya momentos de calma. Aquí no los hay. Es pura adrenalina en todo momento, lo cual no me parece algo tan atractivo.
En resumidas cuentas, We Gotta Go! es un juego que se queda a las puertas de ser tan divertido como podría haber sido. Tiene que mejorar no pocos aspectos si pretende romperla y ser una experiencia tan divertida como promete. Por diez pavos no está mal, y es que no es tan caro, pero sí que te esperas algo más.
Sobre todo en materia de niveles y contenido. Al reducirlo todo a un escenario, no se siente rejugable por muy aleatoria que sea la cosa. Hoy por hoy me cuesta recomendarlo, aunque no descartaría que en un futuro próximo sea capaz de darnos más y mejor. La base la tiene: ahora solo tienen que pulirla.
Por desgracia, en un mercado tan competitivo como este, a veces un mal comienzo puede ser definitivo. Espero que no, puesto que he visto cosas que me gustan y que podrían llegar a buen puerto. Solo el tiempo lo dirá, pero de momento no es el juego que más recomendaría del mundo.


- El apartado gráfico es resultón.
- Como juego de humor absurdo cooperativo tiene maneras.

- Hay poca variedad de escenarios, objetos y enemigos.
- No tiene para configurar micro, FOV y teclas asignadas.
- La jugabilidad acaba siendo repetitiva.
- Se centra tanto en lo absurdo y el caos que pierde ritmo.
Hemos realizado este análisis tras recibir una copia gratuita de GamePress.