Podría ser una de las grandes sorpresas de un 2026 repleto de juegazos, pero es lo que tiene la industria independiente: siempre aparece alguien capaz de volarte la cabeza con una idea tan simple, y a la vez tan buena, que logra hasta sorprenderte pese a que ya has visto algo parecido en numerosas ocasiones. Silver Pines, el juego del que hoy os traemos nuestro análisis, es uno de ellos.
Y es que la propuesta de Wych Elm Games tiene fuerza, carisma, garra y gancho, además de un tremendo empaque narrativo. Claramente inspirado en algunas de las sagas de terror más grandes de la historia (como Silent Hill o Resident Evil), se presenta como un survival horror con grandes dosis de exploración y mecánicas de metroidvania.
La mezcla, de buenas a primeras, parece extraña. Ciertamente, lo es, más todavía cuando sumas a la ecuación un marcado carácter de thriller por sus elevadas dosis de investigación. Pero funciona sorprendentemente bien. Siendo sincero, la razón por la que pedí una clave de este juego era porque esa heterogeneidad me llamó la atención.
Hasta cierto punto dudaba de que fuese posible hacerlo encajar todo bien, pero si algo me han demostrado los indies es que son capaces de todo. Silver Pines ha resultado ser uno de ellos, y es que —en efecto— funciona bastante bien. No será el indie del año, pero sí que ha sido uno de los más llamativos y curiosos.
Análisis de Silver Pines, una mezcla de géneros muy rara que funciona
De buenas a primeras, el juego nos pone en la piel de Red Walker, un investigador privado que llega al pueblo de Silver Pines. Le han pedido que investigue la desaparición (en extrañas circunstancias) de un músico llamado Eddie Velvet. Al principio parece un caso cualquiera, pero las cosas se tuercen enseguida.

La investigación se transforma en una experiencia inquietante repleta de personajes a cada cual más raro que el anterior, escenarios con una atmósfera de terror muy lograda y un mundo difícil de entender y digerir en primera instancia, pero muy bien montado. La ambientación, de hecho, es uno de sus puntos fuertes junto a su buena historia.
Bien estructurado, Silver Pines se presenta como un juego de desplazamiento en scroll lateral con una perspectiva bidimensional en un mapa repleto de puertas cerradas, caminos bloqueados y rutas que te exigen el uso de herramientas muy concretas para avanzar. ¿Os suena? Sí, sigue la estructura de RE, pero en un mapa lateral.
El mapa es retrospectivo. Hay que ir avanzando y retrocediendo para llegar a nuestro objetivo final, obligándote —en el buen sentido— a interactuar con el escenario de manera constante. Por suerte, no es una mera excusa para alargar las horas, sino que suele tener su justificación narrativa.
El metroidvania sí entra


Podría parecer raro, pero es gracias a su componente metroidvania que todo eso acaba funcionando, pues el progreso no pasa única y exclusivamente por obtener nuevas armas o herramientas, derrotar a enemigos y avanzar. Entender el mapa es parte del juego, puesto que funciona como un rompecabezas que debemos resolver poco a poco.
Tanto es así que hasta dispondremos de una cámara de fotos que podremos usar para documentar pistas, destacar elementos del entorno, etc. Es un recurso que refuerza mucho su valor como juego de investigación, logrando que se sienta como tal en todo momento sin ralentizar el ritmo.
Le da coherencia a sus distintos elementos y a la narrativa pese a que su combate —del que os hablaré algo más adelante— es demasiado tosco. Pero igual lo compensa gracias a que es capaz de mantener viva la tensión en todo momento al dejarte con recursos limitados y un inventario más bien escueto.

Recuerda a los primeros juegos de Resident Evil más que a los nuevos, en los que tenías que entender que cada decisión de inventario podía marcar tu capacidad de reaccionar al mundo. Te hace plantearte en todo momento si gastar esas tres balas en cargarte al enemigo de turno merece la pena o no.
Por lo tanto, se puede decir que la tensión y el terror nacen tanto del ambiente como de la gestión, que no de ese combate. El juego brilla en lo primero, pero palidece en lo segundo debido a que no está tan inspirado como el resto de mecánicas que incluye… sin llegar a ser malo.
Un combate no tan bueno, pero igualmente entretenido
Pero, ¿por qué? Apuesta por el enfoque clásico del survival horror en el que te toca administrar balas y decidir cuándo pelear y cuándo no. El sistema de disparo es sencillo, teniendo que controlar las distancias, pero no siempre es del todo satisfactorio. Los movimientos se sienten algo toscos y nuestras acciones no son muy fluidas.

Esto le resta presión, intensidad y precisión a ciertos combates, siendo esta la razón por la que, aunque no decepciona, tampoco logra ese nivel al que nos acostumbran el resto de elementos. Pese a ello, Silver Pines no deja de merecer la pena, pues es un juego notable en la mayoría de apartados.
Quizá donde más llame la atención en primera instancia es en la dirección artística, ya que entra muy por los ojos. Sus escenarios tienen un carácter como pictórico que destaca de manera muy grata a sus personajes, representados mediante otras técnicas como la rotoscopia. Lo que se consigue con esto es un apartado visual muy único.
Logra, gracias a esto, transmitir una sensación de terror atmosférico constante muy bien acompañada por unos efectos de sonido y una banda sonora que están a la altura. La influencia de Silent Hill se hace muy evidente en este apartado, pero como homenaje o inspiración. Silver Pines logra tener personalidad propia.


Cierto es que el ritmo de los misterios no siempre es del todo regular, provocando que la historia tenga varios altibajos importantes, y que su jugabilidad no es especialmente revolucionaria, pero sigue funcionando. Además, como trae varios finales, te invita a rejugarlo.
Conclusiones
Silver Pines ha sido una sorpresa muy grata. Es capaz de combinar la base de los metroidvania con la de los survival horror clásicos de manera efectiva, creando escenarios con una atmósfera muy lograda y una exploración satisfactoria gracias a su sentido artístico y su manejo de los recursos.
El combate es tosco, y el ritmo de ciertos misterios a veces palidece, pero el constructo narrativo general funciona y la historia es interesante. El desplazamiento y la construcción del mapa están muy a la altura, la banda sonora es potente y el arte tiene muchísima personalidad.
Es francamente entretenido y me ha dejado con muy buenas sensaciones. Así que sí, lo recomiendo, especialmente si te gustan los juegos de terror con un toque clásico y te mola el desplazamiento lateral. Si es de esta manera, Silver Pines tiene muchas cositas que ofrecer durante varias horas.


- La combinación de survival horror y metroidvania funciona sorprendentemente bien.
- La ambientación consigue crear una atmósfera de terror muy lograda.
- La historia tiene gancho y mantiene el interés gracias a sus misterios.
- La exploración obliga a estudiar el mapa y regresar a zonas anteriores.
- La cámara de fotos refuerza la investigación y aporta coherencia a las mecánicas.
- La dirección artística destaca por su estilo pictórico y el uso de la rotoscopia.
- La gestión de recursos recupera la tensión de los survival horror clásicos.

- El combate resulta tosco y los movimientos no siempre son fluidos.
- El ritmo de algunos misterios presenta altibajos importantes.
- La jugabilidad no es especialmente revolucionaria y algunas mecánicas podrían estar más pulidas.