No os voy a mentir: me he viciado muchísimo a K-pop Idol Stories: Road to Debut. Pese a que sobre la mesa es un juego bastante simple, lo cierto es que engancha bastante. Y eso que la premisa es sencilla: tienes que llevar a un grupo de aprendices de idol a lo más alto mientras te enfrentas a diversos retos.
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Se podría decir que es una suerte de gestor/simulador empresarial con ambientación k-popera y minijuegos varios para darle algo más de color al sistema. Sobre el papel puede parecer poca cosa, pero en la práctica es bastante entretenido. Sobre todo si te gustan el pop coreano y los simuladores.
Dentro de su premisa, K-pop Idol Stories: Road to Debut me ha parecido un buen juego. No es perfecto, ya que tiene algunas cositas un tanto dolorosas, pero es bueno. Y divertido. Engancha. Vaya que si engancha. Cuando lo probé por primera vez, me tiré casi toda la tarde del sábado viciando. No podía soltarlo.
Solo apagué la consola cuando tuve que salir de casa a hacer un par de recados, e incluso en esa situación me pensé si llevarme o no la Nintendo Switch 2 fuera para seguir dándole un rato. El caso es que es un juego bien diseñado, con una buena banda sonora y un apartado artístico atractivo.
Quizá le habría sentado bien que sus diseños estuviesen ligeramente más definidos, pero eso no le quita encanto. El resultado final sigue siendo bueno, puesto que el juego entra por los ojos. Así que si te gusta el K-pop y los juegos de gestión, te recomiendo que le eches un vistazo. Merece la pena.
Análisis de K-pop Idol Stories: Road to Debut: en busca de la fama


Ahora bien, ¿por qué? En K-pop Idol Stories: Road to Debut nos convertiremos en el fichaje más reciente de una gran empresa de idols después de que la nuestra cierre. Se nos asigna un nuevo proyecto en el que debemos encontrar, moldear y hacer debutar a un grupo de completas desconocidas a las que nosotros mismos debemos localizar.
El gancho inicial es básico, pero es lo que buscamos: ser quienes lo manejen todo. Tras esto, y después de elegir qué tipo de mánager somos y qué grupo queremos formar (tenemos tres opciones en cada elección y estas determinan nuestro estilo de juego, pero no de manera definitiva), empezamos.
Se nos explica que tenemos que ir haciendo audiencias para encontrar talentos mientras vamos gestionando diversos aspectos: la economía (si nos quedamos en bancarrota varias veces, el proyecto cierra), la distribución del grupo, la gestión del tiempo… Es decir, somos un mánager con todas las de la ley.



La ejecución es simple, pero efectiva: cada semana tenemos que asignar en el calendario las actividades que queremos realizar. Cada actividad puede reportarnos beneficios económicos o mejoras en una o varias áreas del grupo (canto, baile, encanto y fama) mientras gestionamos tanto la energía como la felicidad de nuestras idols.
Sintiéndote como un verdadero mánager de K-Pop
Es divertido. Muy divertido. Ir haciendo cuentas para que todo encaje mola mucho, aunque hay un «pero»: los resultados. Cada tarea asignada al calendario puede salir muy mal, mal, normal, bien o muy bien. En función del éxito, conseguimos más puntos o dinero.
El problema es que ni en tres partidas terminé de entender cómo funciona. Pensaba que era por la energía y la felicidad, pero había semanas en las que llegaba a tope de todo, les daba descanso entremedias a mis idols y, aun así, me salían solo fracasos. El sistema no sé si es que está mal explicado, que yo no me enteré, que es errático o que no está bien medido, pero es inestable.


No termino de entender cómo funciona ese apartado. Sea como fuere, tampoco es un defecto fatal, ya que tampoco es que te impida seguir jugando. Aunque tengas un mal rendimiento en ese sentido, las recompensas son lo suficientemente buenas como para poder progresar de manera estable.
Es decir, es un fallito que no te impide disfrutar de la gestión. Esta misma viene acompañada de otros aspectos, como la relación (cuanto mejor nos llevemos con determinados personajes, más ventajas obtendremos) o los recursos que les destinamos a las idols. Además de manejar el calendario, debemos llevar su vida diaria como profesionales.
Para ser una verdadera idol hay cosas que necesitas mejorar
Esto implica escoger una dieta semanal para que recuperen más o menos energía a cambio de ciertos precios, contratar o no a un chófer que nos ayude en determinadas situaciones, llevar guardaespaldas… Sobre el papel es bastante sencillo, pero los precios que maneja son demasiado altos.



Tener a un guardaespaldas cuando intentas llevar a un grupo de ocho idols es un pozo sin fondo de dinero, al igual que el chófer, pero es que si no los tienes, puedes incluso perder una partida sin darte cuenta. O eso creo. Una de las cosas que más me molestó es que durante mi segunda partida iba literalmente volando.
Iba muy bien de dinero, tenía todas las facetas de mi grupo mejoradas y estaba a punto de lanzar mi primer sencillo digital con todo supersaneado. Pero no llevaba guardaespaldas. Al lanzar el disco, un accidente de luz provocó que tuviese que elegir ayudar a una de mis tres idols.
Perdí automáticamente. No sé si con guardaespaldas habría cambiado, pero me sentó como un tiro. Había elegido lanzar mi álbum en la última semana disponible, pero como se tuvo que retrasar por el accidente, el juego me dio la partida como perdida automáticamente.
Ante todo, un juego divertido




Es decir, pasé de tenerlo todo supercontrolado y con todo preparado para lanzar mi disco a que me saliese una cartita en la que mi grupo lamentaba no haber podido debutar pese a sus esfuerzos. Como el juego funciona mediante autoguardado, no pude hacer nada, y la verdad es que fue bastante frustrante porque todo se estropeó por un evento «aleatorio».
Entiendo cuál es la idea, pero al tener un sistema de autoguardado tan cerrado, ser tan drástico en este tipo de situaciones es bastante contraproducente. Tanto que dejé el juego varios días aparcado, sin ganas de jugar. Sentí que el castigo era demasiado elevado para ser un juego más del tipo chill que otra cosa.
Lo malo es que eso pasa con relativa frecuencia, aunque no con efectos tan devastadores. Otro aspecto que no me ha gustado —aunque ya he comprobado que están trabajando en ello— es que tiene algunos bugs y errores en consola. Por ejemplo, no puedes editar las portadas de tus álbumes y el control es errático en ciertos minijuegos.


Viendo todo esto, podría parecer que es un mal juego o que no me ha gustado. No. Ni mucho menos. K-pop Idol Stories: Road to Debut no es perfecto y tiene algunas áreas en las que podría mejorar, pero eso no significa que sea un mal juego. Para mí es justo lo contrario: tiene más luces que sombras y se disfruta.
Road to edición física y un buen gameplay
Y no solo porque el juego tenga su propia edición física gracias a Meridiem —ahora, más que nunca, larga vida al formato físico—, sino porque hace otras muchas cosas bien. La narrativa, por ejemplo, está bien llevada en el sentido de que el juego tiene un buen ritmo pese a su condición de gestor. Las cosas avanzan de manera que genera interés.
Es cierto que el guion flojea en determinadas reacciones y momentos, pero la estructura es sólida y el resultado final es solvente. Además, la interfaz, aunque un poco densa al principio, está bastante bien pensada, puesto que podemos verlo todo de un solo vistazo. Se nota que está algo más pensada para PC, pero en consola también funciona.

El diseño de las idols y otros personajes es bueno, el sistema de progresión te hace querer seguir jugando constantemente al ver cómo, si haces las cosas bien, el grupo no deja de mejorar y los minijuegos suelen aportarle un toque bastante curioso a la experiencia en la mayoría de ocasiones.
Los distintos trabajos para ganar dinero, sistemas de descanso, proyectos para mejorar, etc. están bien ejecutados y podemos ir desbloqueando (aunque en una de mis partidas, un bug me impidió conseguir más, no sé bien por qué) nuevas opciones cada vez mejores, pero a veces más caras o complejas de gestionar en el calendario.
Análisis de K-pop Idol Stories: Road to Debut: conclusiones
Te hace pensar, te hace medir bien las cosas y te deja sentir que eres un buen mánager debido a que la curva de entrada y aprendizaje es bastante buena. Solo es duro con los cierres debido a que, a veces, es demasiado abrupto, pues puedes pasar del mayor éxito a la mayor nada en cuestión de un par de semanas.

Al principio gestionar el dinero se hace bastante duro, pero cuando progresas, es muy satisfactorio. En general, pues, K-pop Idol Stories: Road to Debut me ha parecido un buen juego. Uno divertido incluso aunque no seas especialmente fan del género musical. Yo no lo soy. Me gusta lo justo, en realidad.
Me atrajo más el tema de la gestión y el factor simulador que el de las idols, pero me ha dejado muy buenas sensaciones en ambos. He disfrutado bastante de la experiencia y creo que es un juego recomendable. Además, algunos de los defectos que he señalado son errores en los que ya están trabajando o se pueden mejorar, por lo que le veo incluso más potencial.
En resumen, sí, K-pop Idol Stories: Road to Debut me ha gustado. Si te mola, te recomiendo que le eches un vistazo, y si eres como yo y prefieres lo físico, no te olvides de que Meridiem Games ha lanzado tanto una versión para PlayStation 5 como otra para Nintendo Switch.
Eso sí, no puedo evitar marcharme de que un modo infinito que nos permitiese seguir jugando una vez hemos cumplido todos nuestros objetivos le sentaría de maravilla. De hecho, diría que hasta lo necesita. Me sorprende que no lo tenga aunque se quede sin eventos, porque le iría genial. Sacar un sencillito, que triunfe, y que el juego termine… es un tanto abrupto.


- Su sistema de gestión engancha desde el primer minuto. Es accesible y divertido.
- La progresión del grupo y de las idols está bien medido para que sea siempre satisfactorio.
- Combina gestión, simulación, un poco de visual novel y algunos minijuegos para que no se sienta repetitivo.
- La interfaz, aunque algo densa al principio, acaba siendo muy práctica y facilita controlar todos los sistemas.
- El apartado artístico y la banda sonora acompañan muy bien la propuesta.
- Aunque no tenga un guion siempre tan sólido, funciona bien narrativamente. Tiene ritmo.
- La base es sólida y sus «mayores defectos» tienen solución con correcciones no tan importantes.

- Algunos eventos se sienten demasiado aleatorios y contundentes, afectando demasiado al devenir de tu partida en un sistema con autoguardado restrictivo.
- No explica bien algunos sistemas. Por ejemplo, sigo sin saber bien del todo cómo funcionan los éxitos y fracasos en los eventos del calendario.
- Arrastra algunos bugs en consola y decisiones de equilibrio que necesitan pulirse para redondear la experiencia.