Muchos quizá conozcáis su nombre, y es que —efectivamente— Infinity: HexaDome Tactics adapta el universo de Corvus Belli (la empresa española especializada en wargames y minis) en la industria del videojuego. Por lo tanto, si ya conoces su obra, tienes mucho adelantado, y es que este nuevo título de táctica por turnos se acerca al juego original.
Desarrollado por Blindspot Games, Infinity: HexaDome Tactics traslada su propuesta a un modelo de enfrentamientos de equipos reducidos en un escenario de corte futurista en donde cada movimiento cuenta. Funciona, pero solo si te gusta mucho el género, debido a que apuesta por una dinámica muy concreta.
Además de darle mucho peso al PvP, algo raro en el género, centra gran parte de la experiencia en dominar zonas del tablero en lugar de derrotar a tus enemigos. ¿Funciona? Pues depende, como ya he dicho, y es que su idea es tan particular dentro del género que hasta cuesta hacerse a él.
No obstante, creo que esto juega en su favor. En lugar de enfrentarse directamente a los grandes referentes del género tactics, te intenta dar algo diferente. Eso sí, mantiene la esencia básica de todos estos: desplazamiento por escenarios cuadriculados en donde cada movimiento cuenta.
Como resultado, tienes un juego con personalidad, y especialmente interesante para quienes gustan de estudiar todas las opciones dentro de un tablero antes de actuar, pero también es verdad que presenta ciertas limitaciones. Sobre todo si estás buscando una experiencia individual más extensa, por ejemplo.
Análisis de Infinity: HexaDome Tactics


El resultado es una propuesta con personalidad, especialmente interesante para quienes disfrutan estudiando las posibilidades de un tablero. Sin embargo, también tiene ciertas limitaciones que conviene tener en cuenta, sobre todo si buscas una experiencia individual extensa o un juego al que puedas entrar sin dedicar demasiado tiempo a comprender sus sistemas.
Ahora bien, ¿cómo se juega? ¿Qué es exactamente? Podríamos decir que el eje principal de HexaDome Tactics se encuentra en sus enfrentamientos. El juego se construye alrededor de una serie de batallas ejecutadas en escenarios divididos por cuadrículas. En cada una de estas batallas hay varios equipos y cada equipo se compone de cuatro campeones.
Sí, campeones. Sigue la estela de los MOBA o los hero-shooters al construir un plantel de personajes con habilidades especiales. En total hay 12 divididos por funciones y cada uno tiene sus propias características. Esto le da un toque bastante particular, ya que es necesario entenderlos a todos para saber cómo jugar con y contra ellos.

Se presentan como estrellas que forman parte de un gran evento, siendo el tablero hexagonal en el que se ejecuta el escenario de sus aventuras y peripecias. Este detalle es muy importante, ya que medir bien los movimientos es casi tan importante como obtener una baja.
Dividido en turnos gestionados por puntos de acción, el juego te pide que midas los recursos que vas a utilizar entre ataques, movimientos y habilidades para encontrar la mejor estrategia posible. Son limitados, por lo que es importante aprender a ceder y atacar en el momento adecuado. No vale con ir siempre con todo.
Un tactics enfocado al competitivo
El resultado de las acciones se muestra antes de ejecutarlas, por lo que no actúas a ciegas, dándole especial valor a la lectura del juego rival. No es tanto confiar en que las cosas vayan a salir bien mediante porcentajes (como XCOM), sino en entender el escenario y todo lo que te rodea.


Resulta curioso, pero tiene su sentido si se tiene en cuenta que se enfoca mucho al competitivo. Aunque dispone de una campaña funcional, todo su contenido está muy enfocado al multijugador. Esta primera sirve de introducción para entender el funcionamiento tanto de los personajes como de la competición.
Es normalita, dicho en cierto modo. Cumple, y es entretenida, pero no es su principal atractivo. Se aleja de la premisa general del género, apostándolo casi todo a ese multi. Porque aunque la campaña entretiene, se nota que es más una introducción mecánica que una aventura con entidad propia. Cumple y ya.
Narrativamente no es muy potente, y aunque los segmentos de novela visual son atractivos y tiene un estilo de ilustración bidimensional muy bonito, no tiene especial profundidad. Es por eso que el multijugador es el eje de Infinity: HexaDome Tactics. Aprender combinaciones, anticiparse a los movimientos de otro jugador, contrarrestar estrategias…

Es ahí donde el juego se hace fuerte, teniendo algo bueno y algo malo. Lo bueno es que se siente diferente a lo que estamos acostumbrados. Lo malo es que dependerá mucho de tener un éxito mínimo para que el matchmaking sea variado y entretenido. Solo el tiempo lo dirá.
Conclusiones
Infinity: HexaDome Tactics es una propuesta interesante dentro de los tactics. Tiene una base y una identidad bien definidas. Logra transformar el juego en un sistema competitivo en el que cada movimiento tiene consecuencias. El control de los personajes y el escenario es entretenido.
La combinación de campeones con funciones diferenciadas, puntos de acción y cartas tácticas ofrece una base interesante. Además, el sistema de combate premia la planificación y reduce la dependencia del azar. Aquí todo se mide. Es una buena noticia, especialmente porque se enfoca en el multi, ya que todo depende mucho más de ti que de la suerte.


No obstante, la campaña individual se queda corta como experiencia independiente. La narrativa es irregular, la curva de aprendizaje es un poco compleja y no tiene el empaque habitual. Lo apuesta casi todo al competitivo, por lo que solo el tiempo dirá si está a la altura de su propuesta.
En definitiva, es un juego recomendable para quienes buscan combates tácticos concisos y un componente competitivo con posibilidades, pero no tanto para quienes esperan una campaña extensa o una experiencia especialmente accesible. Blindspot Games ha construido una base interesante; ahora necesita conseguir que sus virtudes mecánicas sean suficientes para mantener el interés a largo plazo.


- Su personalidad y su forma de diferenciarse de otros juegos tácticos.
- El sistema de combate premia la planificación y reduce la dependencia del azar.
- La combinación de campeones, puntos de acción y cartas tácticas ofrece muchas posibilidades.
- Los enfrentamientos competitivos hacen que cada movimiento tenga consecuencias.
- El diseño de los personajes y sus habilidades aporta variedad estratégica.
- El estilo de ilustración bidimensional resulta atractivo y encaja con la propuesta.

- La campaña individual se queda corta y funciona más como una introducción mecánica.
- La narrativa no tiene demasiada profundidad y apenas destaca.
- La curva de aprendizaje puede resultar compleja para los recién llegados.
- Su apuesta por el multijugador hace que dependa del éxito del matchmaking.