Es difícil no esgrimir una sonrisa cuando hablas de Cult of the Lamb, ese juego independiente que conquistó a media escena con una de las premisas más particulares de por aquel entonces: gestionar una secta de animales antropomórficos a través de un roguelike de acción con una importante sección de construcción de bases y gestión. Allá en 2022 le di muchísima caña, por lo que nada podía hacerme más feliz que volver a él con un análisis como el de Cult of the Lamb: Woolhaven.
- Tal vez te interese: Análisis de Cult of the Lamb | El renacer de un cordero satánico
Así es: Massive Monster y Devolver Digital han regresado con una expansión que nos trae nuevos contenidos a los que —eso sí— solo podremos acceder casi al final del juego base. No podréis acceder a él si no habéis completado gran parte de la historia principal, por lo que os sugiero que lo tengáis en cuenta antes de lanzaros de lleno a él.
La premisa de Woolhaven es simple: el invierno ha llegado a nuestro culto junto a una nueva deidad. Yngya, la diosa olvidada de los corderos, ha regresado, pero no lo ha hecho sola. Por azares del destino, nuestra interacción con esta nueva diosa despierta una putrefacta plaga que acaba propagándose por toda la montaña sagrada. Nuestra misión, como habréis podido inferir, será ponerle fin.
No será fácil, y es que junto a la plaga llegan nuevos enemigos sedientos de sangre y carne. Una vez más, tendremos que recurrir a la violencia para abrirnos paso a través de un escenario completamente inédito. La nieve y las montañas se abren paso en la escenografía de un juego que, si ya era bonito por aquel entonces, ahora lo es incluso más.
Análisis de Cult of the Lamb: Woolhaven

De nuevo, Cult of the Lamb brilla por su dirección artística. No diré que Woolhaven es más y mejor, pues dejar atrás todo lo que logró el juego original es prácticamente imposible. Lo que sí os puedo contar es que se mantiene al mismo nivel, regalándonos una nueva experiencia del más alto nivel audiovisual. Con el mismo carisma que ya nos enamoró hace unos años, este nuevo DLC es magia.
Algo lógico si tenemos en cuenta que se trata de la primera gran expansión de pago del juego. Hasta ahora habíamos disfrutado de actualizaciones, parches y contenidos gratuitos, junto a otros tantos DLC de pago de carácter cosmético. Woolhaven es el primero que se presenta como un contenido adicional de pago y gran tamaño, con nuevos escenarios, enemigos, poderes y sectarios.
Tanto es así que nos explica el origen de nuestro personaje. Woolhaven se desarrolla justo tras vencer a los cuatro obispos, dándonos más contexto tanto del cordero como del universo que nos rodea. Además, agrega nuevas variables tanto de combate como de gestión.

A los nuevos enemigos, estrategias y escenarios debemos sumarle las nuevas condiciones de supervivencia. De antemano, os lo advierto: Woolhaven es un contenido masivo y con no pocas variables adicionales. Pillarlo de sopetón tras haber dejado aparcado el juego durante varios meses (como me ha pasado a mí) puede ser mala idea, ya que integra algo tan mortal como el frío.
El invierno llega a nuestra secta
A las ya habituales preocupaciones de gestionar una secta se le suma la temperatura, el nuevo enemigo de nuestro hogar. Tendremos que aprender a luchar contra las ventiscas que asolan nuestras cosechas y el frío que paraliza a nuestros súbditos. La supervivencia del más apto es incluso más cruda que antes.
Y es difícil. Al menos para mí. Siendo sincero, me costó varias horas readaptarme al juego, puesto que es más agresivo que nunca. Los errores duelen más y es fácil perder varias horas de esfuerzo por no haber sido capaz de prever que esa racha de aire frío era mucho más peligrosa de lo que parecía. Necesitas ir con cuidado, porque el clima es importante.

Todo sea dicho, no diré que es un mal añadido. Aunque mi experiencia inicial fue un tanto abrupta, lo cierto es que todo el contenido adicional que suma Woolhaven al tema de gestionar la secta es simplemente genial. Si Cult of the Lamb ya era bueno, con su nuevo DLC es incluso mejor. Suma mucho y siempre de manera positiva.
Hay más opciones, desde edificios hasta rituales, que nos pondrán a prueba desde el primer minuto. Los enemigos también son más duros, pues asumen que ya hemos sido capaces de superar sus mayores retos hasta la fecha. No quiere simplemente agregar. Quiere sumar. Y lo consigue. Vaya que lo consigue.
Un DLC que roza la perfección
No queriendo extenderme mucho más, os diré que si os gustó Cult of the Lamb, Woolhaven os va a encantar. Es más de lo mismo, pero mejor, y sabiendo ser diferente. Sí, sé que suena contradictorio, pero es así. Es más de lo mismo porque mantiene la esencia del juego original y se adapta perfectamente a él. Al mismo tiempo, es diferente porque sabe aportar cosas que no estaban antes sin que se sientan fuera de lugar.

También es mejor, no porque supere al juego base, sino porque hace que este se sienta más completo. Es un complemento perfecto. Una manera grandiosa de expandir una experiencia que ya era buena de antemano. Sin más, lo han clavado. Sus nuevas mecánicas y sistemas son todo un acierto, y el aire invernal le sienta a las mil maravillas.
Si os gustó el juego, Woolhaven es prácticamente un obligatorio, pues recupera todo lo que hizo bien el estudio allá en su momento y lo potencia. Es la excusa perfecta para volver a disfrutar de su maravillosa premisa y sacarle incluso más jugo a un juego que ya dio muchísimo de sí. Es brutal.


- La dirección artística vuelve a ser sublime.
- Encaja a la perfección con el contenido base del juego.
- Es una manera casi perfecta de continuar nuestras aventuras en Cult of the Lamb.
- Viene cargada de contenido. Hay mucho nuevo por explorar.

- Si llevas un tiempo sin jugar, reengancharte cuesta… por decir algo.