En 2020, el estudio madrileño Out of the Blue Games sorprendió al mundo con su juego debut: Call of the Sea, una aventura en primera persona ambientada en el mundo de H. P. Lovecraft con un gran sentido de la narrativa y un diseño de puzles realmente inteligente. Comedido en su recepción, demostró el potencial de su equipo en lo que se definió como un juego muy bien avenido.
Ahora, seis años después, y con algún que otro juego entremedias, han regresado con su secuela: Call of the Elder Gods, título que mejora todo lo que ya vimos en 2020. Frente a tal tesitura, cabría preguntarse si es necesario haber superado su primera entrega. La respuesta es no. Aunque se define como una secuela, no es una segunda parte al uso.
Para quienes lo jugaron, la mejor manera de definir este juego es «más de lo mismo, pero mejor». Bastante mejor. De hecho, era justo lo que esperábamos. Con Call of the Elder Gods no esperábamos una revolución, sino un juego que nos diese el mismo plato de 2020, pero con mejores aderezos e ingredientes.
Así ha sido. Así pues, si te gustó Call of the Sea, Call of the Elder Gods también lo hará. Ahora bien, no debes esperar un upgrade técnico especialmente exagerado, pues la etiqueta de estudio independiente sigue definiendo a la perfección las proporciones de su proyecto. Sí, es más ambicioso, pero sigue siendo de presupuesto comedido. Y se nota.
Análisis de Call of the Elder Gods, una gran secuela de un buen juego
La premisa es sencilla: en Call of the Elder Gods tendremos que viajar —con localización al español, pero solo voces en inglés— hasta «los rincones más remotos de la Tierra» mientras descubrimos toda clase de horrores arcanos directamente concebidos a través del genio de H. P. Lovecraft.


Para quienes no sepan quién es (cosa peculiar, pues hablamos de uno de los autores más prolíficos de la historia), hablar de terror lovecraftiano es sinónimo de los peores horrores cósmicos que te puedas imaginar. Escenarios lúgubres, terrenos de pesadilla, vestigios de civilizaciones perdidas tocadas por la mano de la desgracia…
Call of the Elder Gods responde a todas esas premisas a través de una escenografía muy lograda y un apartado audiovisual muy conseguido con una grata dirección artística. Limitado en el apartado técnico debido a un apartado gráfico no tan potente, quizá no resulte tan llamativo por sus texturas, pero lo compensa de sobra con carisma y personalidad.
Tanto en lo visual como en lo sonoro. Su manera de entender el terror cósmico de Lovecraft es muy digna y sabe darnos justamente lo que queremos. Bien acompañado de una trama que quizá no te vuele la cabeza, sí que ofrece un guion y una escritura bastante sólidos.


No sorprende tanto como su predecesor, pero evoluciona de manera más sólida y su estructura está mejor definida. Gracias a esto podemos hablar de una aventura bastante disfrutona y con gancho, con buenos personajes y un hilo conductor que funciona mediante lo que podríamos llamar pistas.
Mejor trama, buenos personajes y grandes puzles
No en el sentido mecánico. El caso es que se nota que el estudio ha querido buscar un argumento más elaborado. Lo han logrado, ya que el juego es mucho más entretenido en ese apartado. Quizá a veces se pasan de querer darle un par de vueltas de más a ciertos conceptos, ya que hay algunos momentos más liosos de la cuenta, pero el resultado final es bueno.
El caso es que es mejor. Hay una clara evolución entre juegos. Esto se evidencia en los puzles. Si los acertijos de Call of the Sea eran buenos, los de Call of the Elder Gods son mejores. De mayor complejidad y profundidad, han mejorado tanto en lo técnico como en lo teórico. Es decir, su diseño es mejor y están mejor ejecutados.


Son lo suficientemente buenos como para dejarte casi siempre con un regusto positivo cuando logras encontrar su lógica y las piezas comienzan a encajar. Sí, los hay más flojitos, pero en general podemos hablar de un juego con un buen surtido de puzles de principio a fin.
Además, si te atascas con alguno, puedes recurrir a su sistema de pistas a través del menú de pausa para no quedarte atascado porque no has sido capaz de dar con la tecla acertada en un momento concreto. Si le sumamos a esto el cuaderno de anotaciones en el que los personajes apuntan un poco todo lo que descubren, el resultado final es incluso mejor.
Se siente como un verdadero puzle de acertijos en el que sus propios protagonistas interactúan con el mundo que tienen a su alrededor. No son meros avatares bajo tu control, sino que son parte del entramado. Está muy bien pensado. Sobre todo porque hay algunos puzles que… cuidado. No diré que es un juego esencialmente difícil, pero no está regalado; hay que darle al coco.
Conclusiones




Ahora bien, no es que sea muy largo. A mí me ha durado unas siete horitas, y eso que me atasqué un par de veces, pero también pienso que es mejor así. Cuando los juegos de puzles se hacen demasiado largos, acaban siendo pesados. Sobre todo porque su mundo no es tan grande, cosa que también agradezco.
Aunque es cierto que las cinemáticas tipo imagen fija no son su punto fuerte, lo cierto es que el paseo que te das por Call of the Elder Gods es muy disfrutable gracias a la personalidad de su apartado gráfico. A título personal, debo confesar que me he quedado con ganas de más gracias a esto.
Es más, no me habría importado que lo hubiesen alargado un poquito más. Cuatro horitas más entraban solas de buena gana, pero entiendo que, siendo un estudio independiente, tampoco podían volverse muy locos. Dicho esto, y a modo de resumen, sí, Call of the Elder Gods no solo es una gran secuela, sino que es un gran juego. Está muy bien.


- Los puzles son desafiantes y están muy bien diseñados.
- Sabe inspirarse en H. P. Lovecraft y hacer algo propio al mismo tiempo.
- La dirección artística; es un juego muy resultón.
- Mide bien los tiempos. Es un juego con ritmo.
- El sistema de pistas por si te atascas.

- Las cinemáticas tipo ilustración desentonan un poco.
- La trama a veces es liosa de más.