¿El mejor juego de superhéroes? Analizamos LEGO Batman: El Legado del Caballero Oscuro
Para que entendáis de dónde vengo: desde pequeño, mi balanza personal siempre se equilibró hacia Playmobil antes que hacia LEGO. Mira que lo intenté (o más bien lo intentaron mis padres), pero era, soy y seré fiel a Playmobil por encima de «otros muñecos». Y algo muy parecido me pasaba con «los dibujos»: yo siempre fui más de Dragon Ball, Oliver y Benji y similares, antes que de ponerme a leer cómics de Marvel o DC.
Pero para que entendáis de dónde vengo: mucho antes de llegar a este análisis, jugué, disfruté y me pasé la trilogía de Batman de Rocksteady en PS3, unas obras maestras que me engancharon de principio a fin. Por otra parte, las películas de Nolan siempre me parecen que están a años luz y muy por encima de otras propuestas que ha tenido la longeva saga.
Y respecto a LEGO… bueno, probé muchos de sus juegos a lo largo de los años, pero ninguno me atrapó realmente hasta que llegó La Saga Skywalker. Siendo un auténtico disfrutón del cine (sin considerarme un cinéfilo cultureta), me gocé y mucho aquella aventura espacial de bloques. Pero mucho, mucho.
Ahora, con esta nueva propuesta, lo tenía claro. Mi superhéroe favorito convertido en LEGO (una vez más), pero presentándose ante mí como la oportunidad perfecta para recorrer el universo de Batman, Bruce Wayne, Gotham y sus «colegas» mientras destruía y construía toda la arquitectura pixelada posible.
Análisis de LEGO Batman: El Legado del Caballero Oscuro – Una Ghotam que se mide en vertical

Si algo me dio pereza de los primeros juegos de LEGO de hace años, era esa sensación de avanzar por pasillos o mapas un tanto planos. Olvidaos de eso. La Gotham que nos presenta esta entrega es un mundo abierto con mayúsculas, distribuido en cuatro islas principales que no solo se expanden a lo ancho, sino, sobre todo, a lo alto (y a lo bajo).
Moverse por aquí es una gozada. Podemos saltar de azotea en azotea usando la pistola gancho de Batman, desplegar el planeador para sobrevolar los cielos o, si sois más de tierra firme, utilizar el Batmóvil o la Batmoto. Cabe decir que podemos conducir desde el clásico coche de la serie de televisión de 1966 con su mítica raya roja, pasando por el diseño gótico de la peli de Burton de 1989, hasta el imponente Acróbata de la trilogía de Nolan.
El mapa está abarrotado de puzles, crímenes improvisados que detener y localizaciones míticas como el Psiquiátrico de Arkham o Ace Chemicals. Siempre hay algo que hacer, alguien a quien salvar y algo por lo que seguir adelante en esta fría y peligrosa ciudad.
El «Dúo Dinámico» y un armario con 100 trajes

El juego se llama LEGO Batman: El Legado del Caballero Oscuro, sí, pero aquí no juegas solo. Por supuesto que la aventura es 100% disfrutable en solitario, pero, en cualquier momento, se puede añadir un segundo jugador gracias al cooperativo local de «sofá». Lo interesante de esto es que cada personaje se siente único gracias a su equipamiento característico: el spray de espuma de Jim Gordon, el lanzacabos de Robin, el bastón de Nightwing o el látigo de Catwoman.
A mi parecer, donde se les ha ido la olla (para bien) es en el coleccionismo. Tenemos ni más ni menos que 100 trajes diferentes para desbloquear. Desde el icónico traje de la Edad Dorada de 1939 (un homenaje brutal para los puristas) hasta el imponente diseño de El regreso del Caballero Oscuro.
Toda esta locura de equipo y coleccionables confluye en el mejor centro de mando que podíamos soñar: La Batcueva. Situada bajo la Mansión Wayne, esta base va evolucionando y expandiéndose a medida que progresamos en la campaña. Es el lugar perfecto para mejorar dispositivos, revisar los archivos de casos en el Batordenador o, simplemente, personalizando el espacio con mobiliario de LEGO.
La atmósfera que todo fan se merece

Más allá de los bloques y los chistes marca de la casa (que son muchos y muy recurrentes), lo que realmente consagra a este título es el mimo enfermizo por la atmósfera. Pasear de noche por las calles lluviosas de Gotham, ver cómo los focos de los rascacielos iluminan el cielo y escuchar una banda sonora es una experiencia casi mística. «No es solo un juego de LEGO con la skin de Batman; es un juego de Batman que ha elegido el formato LEGO para darnos total libertad creativa«
Además, el ritmo está endiabladamente bien medido. La historia entrelaza partes de las películas, las series de televisión, los cómics e incluso los propios videojuegos del murciélago. Es cierto que lo hace de manera rápida, quizá algo atropellada a veces, pero no hay nada alarmante en ello; al fin y al cabo, estamos ante un título de LEGO que está pensado principalmente para el disfrute en familia y que busca el dinamismo constante.
No hay margen para el aburrimiento porque el propio escenario te invita a experimentar: igual tienes que destruir una farola para construir un puente improvisado, que hackear una terminal enemiga con Batgirl para abrir una ruta alternativa mientras revives un guiño a las viñetas.

Respecto a la dificultad, nos topamos con el gran temor de muchos: al ser un título de LEGO, existía el miedo de que la experiencia se redujera a un paseo agradable apto solo para los más pequeños, donde la muerte apenas penaliza. Y las cosas como son: estamos ante una propuesta pensada para toda la familia y, aunque sea la entrega más oscura que ha construido la franquicia en consolas, vale decir que no busca competir con la fórmula de un Souls.
De hecho, el juego introduce tres niveles de dificultad y, de entrada, os adelanto que no hay por qué alarmarse: incluso en la configuración más exigente seguiremos contando con tres corazones de vida que resisten varios impactos antes de caer. Si, Rocksteady ha colaborado activamente en el desarrollo.
El legendario sistema de combate Freeflow que el estudio del murciélago creó para la saga Arkham está integrado aquí a la perfección. Obviamente, cuenta con ese característico toque de bloques de la franquicia, pero las sensaciones a los mandos son una auténtica delicia que evoca de manera directa a las obras maestras de antaño.
Conclusiones

Y aquí vuelve a enlazar la lucha con la dificultad, ya que tendremos el modo «Cruzado Enmascarado» y el modo «Caballero Oscuro». Estas opciones transforman por completo los encuentros en el mapa, ofreciendo enemigos mucho más agresivos, coreografías complejas y unas dinámicas que obligan a dominar el tiempo de los contragolpes y a exprimir el arsenal de dispositivos.
Un acierto rotundo por parte del estudio que logra deshacerse, por fin, del injusto sambenito de que los juegos de LEGO son exclusivamente para niños. LEGO Batman: El Legado del Caballero Oscuro es una auténtica carta de amor al personaje de DC. Consigue algo que parecía imposible: atrapar por igual al fan acérrimo de los bloques y al escéptico que, como yo, prefería los Playmobil.
Su mundo abierto vertical, la impecable gestión de la Batcueva y el soplo de aire fresco que suponen los nuevos modos de dificultad lo convierten en un imprescindible absoluto. Con sus pequeños fallos, es una aventura divertidísima, masiva y con un respeto reverencial por el legado de Batman.


- La brutal verticalidad de Gotham: Una ciudad abierta en cuatro islas con niveles subterráneos y rascacielos que da gusto explorar.
- Fanservice en vena: Conducir los Batmóviles históricos y desbloquear hasta 100 trajes icónicos.
- La evolución de la Batcueva: Un centro de mando interactivo que crece contigo y permite una personalización total.
- Adiós al modo muy muy fácil: Los niveles de dificultad «Cruzado Enmascarado» y «Caballero Oscuro» añaden algo de reto que la saga necesitaba
- Cooperativo local impecable: Ideal para disfrutar en el sofá, con un sistema de entrada y salida de jugadores superfluido.

- Falta de cooperativo online: A estas alturas, que un juego tan enfocado al dúo dinámico se limite solo a la pantalla dividida local se siente como una oportunidad perdida.
- Cámara imprecisa en espacios cerrados: En los niveles inferiores de los distritos o en interiores angostos, la cámara a veces se vuelve un poco loca, especialmente al usar el planeador o el gancho.