Algunos de los mejores videojuegos, series, animes y mangas shonen basados en juegos de azar han evolucionado mucho con el paso de los años. Algunas, incluso como Yu-Gi-Oh!, lograron alcanzar un éxito sin precedentes tras adoptar la base de las mismas para luego adaptarla a su propio universo. Supo recoger la emoción propia que solo podemos encontrar, por ejemplo, en los casinos chilenos online, y llevarla a un mundo de fantasía, magia y hechicería.
Recogió lo mejor del azar, la suerte, la estrategia y la tensión propia de una buena partida de cartas para darle forma a uno de los mangas más queridos, laureados y celebrados de la historia. Fue uno de los grandes shonen de su tiempo y hoy por hoy es incluso el padre de uno de los TCG con más recorrido del mundo. Todo gracias a una base muy clara: los juegos de azar. Esto es algo que muchas veces se olvida o no se tiene tan en cuenta.
Y es que parece que solo series como Kakegurui, Kaiji o El Juego del Calamar han sabido aprovecharse de sus virtudes. No es así. Hay otros muchos ejemplos que a veces pasan algo más desapercibidos debido a que quizá no parecen venir del mismo sitio. Al menos no de buenas a primeras. No es así. Al menos no del todo. Especialmente cuando revisamos las obras originales.
Yu-Gi-Oh! es uno de los casos más destacados. El anime y el manga son muy diferentes pese a que la base es la misma, ya que en la segunda esa emoción y esa adrenalina se conserva mucho mejor. De hecho, se extrapola más allá del JCC. Se explota mediante otro tipo de apuestas y juegos.
Yu-Gi-Oh! ¿uno de los mejores shonen está basado en el azar y los juegos de cartas?

Por eso siempre he pensado que el manga es mucho mejor que el anime pese a que ambos son, en realidad, bastante buenos. Los dos tienen sus virtudes en buena parte gracias a su origen, pero sobre todo por la la habilidad como escritor —que en paz descanse— de Kazuki Takahashi.
El mangaka perdió la vida intentando salvar a otras personas en una de las mayores tragedias recientes que se recuerdan dentro de la historia del tebeo japonés. Su pérdida fue muy dura, aunque su legado sigue tan vivo y presente como siempre. Es más, todo indica que será eterno. O extremadamente longevo.
Y es que los juegos de cartas, cuando están bien hechos, tienen algo único. Puede parecer que entre el TCG de Yu-Gi-Oh! y el póker, por ejemplo, no hay nada que se pueda relacionar, mas no es así. Ambos comparten esa base de estrategia y suerte que tanto nos gusta.
Podemos medir los tiempos, establecer tácticas que nos ayuden a alcanzar la victoria y trazar planes de juego. En el proceso, la suerte siempre está ahí, pues robar o que salga la carta que necesitamos (o una que nos ayude) forma parte del juego. He ahí el nexo de unión. El punto en común.
La base que quizá muchos no han notado, pero que parece estar ahí. Afirmarlo con rotundidad tampoco es viable, ya que nunca sabremos qué pasaba por la cabeza de su autor. No al 100%. Pero hay similitudes. Detalles que nos hacen pensar de esa forma. ¿Vosotros qué opináis?