La moda de los roguelite no frena. El género está en un gran estado de forma y son muchos los estudios que intentan sumarse al carro con muy diversas propuestas. Tanto que ahora tenemos desde tower defense hasta juegos de acción y plataformas, pasando por juegos de chapas y hasta Tetris reconvertidos en juegos de estrategia.
Destacar en un mundo tan repleto de opciones no es fácil. Pese a ello, la buena gente de Legacy Force aceptó el desafío a través de un nuevo RPG que buscaba combinar la magia de los juegos de rol clásicos con la fuerza de los roguelite más presentes. La duda es: ¿lo ha conseguido?
En mayor grado, sí. Si bien es cierto que esta fantasía oscura (¡y encima táctica!) no es perfecta, ha logrado presentarse al mundo como una fantasía oscura bastante interesante que cuenta con algo que considero casi obligatorio en cualquier juego que se aprecie a sí mismo: una demo.
Sí, una maldita demo. No entiendo cómo en pleno 2026 no es una norma de la industria. Sea como fuere, Valor of Man se atreve con una. Y eso ya dice mucho: confían lo suficiente en su producto como para dejarte probarlo gratis. Y, por si fuera poco, viene en español.
Con todos estos pretextos, pues lo cierto es que no hay excusas para —como mínimo— no probarlo. Sobre todo porque se nota que el estudio tiene ganas de hacer las cosas bien. Eso no significa que todo sea perfecto, pues en el camino han tenido algún que otro traspié. Os lo cuento.
Análisis de Valor of Man

En Valor of Man controlaremos a un grupo de cuatro personajes —al más puro estilo DnD— en una aventura guiada cuya narrativa se centra en las premisas clásicas de las grandes fantasías con las que todos nos hemos criado. Sin un enfoque especialmente innovador o una narrativa tan rompedora como cabría esperar, firma con buena letra, pero quizá con menos impacto del que cabría esperar.
Como roguelite de carácter medieval, no se desvincula de los tópicos a los que más suelen recurrir este tipo de proyectos. Y es una pena, porque pienso que estamos ante un juego en el que la historia podría haber tenido un mayor peso. Pese a ello, tengo la sensación de que en el estudio decidieron no arriesgar.
A cambio, eso sí, puedo decir que hay un guion sólido con una buena escritura. No rompe y no innova, pero tampoco puedo decir que falle. Está bien y te acaba dando gusanillo, sobre todo porque cada decisión que tomemos durante el trayecto tendrá consecuencias (no a nivel narrativo). Cada ruta se genera de manera procedural, por lo que cada run será diferente de la anterior… hasta cierto punto.

Es interesante, ya que es como mezclar Slay the Spire con el típico juego de rol de mesa en el que cuatro héroes, con sus respectivas características y habilidades, deben coordinar sus acciones para derrotar al mal de turno. Por eso no termina de romper, pero también es por eso que acaba funcionando tan bien.
Como recurre a elementos que gustan desde siempre y que han demostrado en sobradas ocasiones que, con una buena estructura, el éxito está asegurado, Valor of Man cae con buen pie. Y esto es importante, porque el juego va precisamente de eso: de caer. De morir una y otra vez para volver a intentarlo con una base cada vez más potente.
Un buen RPG roguelite
Y engancha. Mucho. Lo cierto es que Valor of Man es un juego que pica bastante a medida que empiezas a entender cómo funciona todo. Si bien es cierto que la curva de aprendizaje es un tanto densa, y puede ser algo frustrante por momentos, el juego acaba recompensando tus esfuerzos con una jugabilidad realmente atractiva.




Pero hay que llegar. Os lo advierto: no es fácil. Las primeras horas de juego —al menos en mi caso— fueron un baño de palos. No hablo de cura de humildad, debido a que pienso que hay ciertos tutoriales y pasajes que no están bien pensados. Valor of Man no comprende bien el concepto de curva de aprendizaje. Le cuesta.
Lo bueno es que va más allá del típico juego de estrategia por turnos. Legacy Force ha diseñado un sistema muy reactivo gracias a la presencia de distintos efectos. Hay acciones muy dinámicas que se activan de manera secuencial, interrupciones y reacciones. Los turnos no son un conglomerado de órdenes que se ejecutan de manera mecánica.
Hay una interacción real entre los comandos de nuestros personajes, los escenarios y los enemigos. Esto te obliga a estar mucho más atento a todo, lo que eleva su dificultad, pero también te ofrece un mundo con combates realmente intensos. Es un juego que está vivo.


Es decir, cuesta aprender porque tiene muchas variables. No es tan simple como empezar a repartir equipo, revisar estadísticas y ejecutar acciones. Hay que entender el entorno, a los enemigos y a nuestros propios héroes de manera sentida, cuidadosa y calmada.
Conclusiones
Salvando ciertos errores de equilibrio, en general la progresión se siente bien. En algunos momentos se puede sentir algo repetitivo; también es verdad, pero no diría que se agote rápidamente. En general —al menos para mi gusto— se mantiene en buena forma durante bastante tiempo. Además, como goza de una buena dirección artística, no se hace pesado.
Los controles, eso sí, están muy diseñados para ratón y teclado, por lo que en Steam Deck no se siente demasiado cómodo. Sobre todo porque no es tan preciso cuando no usas estos. Más allá de eso, y de que quizá le falta algo de ritmo en ciertos momentos, es un buen juego.
Buena prueba de ello es que, aunque solo tiene 101 reviews en Steam, el 91 % son positivas. No lo ha reseñado tanta gente, pero la mayor parte de la gente que lo ha hecho le ha dado su visto bueno. Desde aquí, yo me sumo. Creo que es una muy buena experiencia y que merece bastante la pena. Me ha gustado.


- Su jugabilidad engancha. Cuando lo entiendes, es adictivo.
- Tiene un sistema de combate reactivo y dinámico.
- Tiene una buena base como roguelike. Es rejugable y funciona de manera procedural.
- A nivel táctico está bien diseñado: te hace pensar cada movimiento.
- Buena dirección artística.
- Tiene su propia demo.

- Curva de aprendizaje mal planteada.
- Narrativa que arriesga poco.
- Algunos problemas de ritmo.