Hay quienes dicen que todos los beat ‘em up son iguales. Hasta cierto punto, no mienten. Hasta cierto punto, es verdad, puesto que la base siempre es la misma: desplazamientos en scroll lateral y un gameplay que se reduce a repartir estopa. Es más, la mayoría suelen agregar a la ecuación una línea estética de carácter muy retro y una banda sonora noventera.
Scott Pilgrim EX no es la excepción. Bebe de los grandes y no se esconde. Mantiene sus principales características y no se atreve a innovar demasiado. Quizá he ahí su mayor crimen: no ir más allá de los límites preestablecidos de un género que exige más de lo que muchos se atreven a darle.
Resulta curioso, pues incluso en esas circunstancias siguen siendo capaces de dar mucho de sí. Es más, podría parecer que, tras este breve discurso, Scott Pilgrim EX no me ha gustado. Nada más lejos de la realidad. La verdad es que el título de Tribute Games no solo me ha dejado con muy buenas sensaciones, sino que lo he disfrutado bastante.
Dentro de unos límites, por supuesto, y es que su mayor pecado es que a veces se queda demasiado corto. Pese a ello, logra cumplir su principal cometido: arrancarnos el tedio de un plumazo a través de una jugabilidad esencialmente divertida. Ahí no falla y eso es lo realmente importante.
Así es Scott Pilgrim Ex, el nuevo beat ‘em up que me hizo soñar con los cómics originales mientras escribía un análisis

Scott Pilgrim EX nos cuenta una historia paralela no canónica relacionada con el universo original de los cómics. Todo empieza cuando un nuevo villano aparece en escena. Su nombre es Metal Scott y no tiene otra ocurrencia más que la de secuestrar a nuestra querida —y no tan buena si nos remitimos a las películas— banda de música.
Con esta excusa, Scott —el verdadero— se enfunda sus pantalones vaqueros dispuesto a convertirse una vez más en el para nada típico héroe de esta aventura que tanto recuerda a la época de los 32 bits. A partir de ahí nos encontraremos con varias sorpresas y viejos conocidos, aunque debo confesar que la historia tampoco me ha parecido nada del otro mundo.
Cumple, y ya está, pero está muy lejos de lo que nos ofrecieron los tebeos, la serie de animación o las cintas. No obstante, sirve de excusa para repartir estopa a diestro y siniestro con sus siete personajes (a mi parecer, son demasiado pocos) disponibles. Entre ellos se encuentran Ramona y Scott, pero hay más.

En cualquier caso, todos se definen por lo mismo: dos tipos de ataque básico y una habilidad especial que podemos desbloquear a medida que jugamos. También incluye una suerte de parry que, siendo sincero, tampoco da mucho de sí debido al propio ritmo del juego.
Divertido, funcional y sencillo, con algo tan simple como esto somos capaces de echarnos toda una tarde jugando sin parar… pese a que podríamos pedirle más. En efecto, solo dos tipos de ataque se queda corto, siendo el área en la que me habría gustado pedirle algo más de variedad.
Unos pocos agarres o algunas alternativas de ataque más le habrían dado mucha vida a un juego que —en esencia— se resume en machacar botones. Y no lo digo como algo malo. Es la esencia del género y lo que más nos gusta de él. Ahí Scott Pilgrim EX mantiene la fórmula.

Sea como fuere, el juego se acaba sintiendo algo repetitivo si no cuentas con el apoyo de un compañero de mamporros y refrescos, pese a que la banda sonora o la dirección artística sí que dan mucho de sí. El juego tiene carisma y personalidad. La esencia de Scott Pilgrim se manifiesta con frecuencia y te arranca más de una sonrisa.
Es uno de los puntos más fuertes del juego junto a su cooperativo y sus jefes finales. Estos últimos sí que te hacen darle un poco más a la mollera. Gestionar tu habilidad especial (en realidad hay distintos modelos, ya que cada jefe te desbloquea una) y medir los tiempos es necesario si no quieres acabar mordiendo el polvo.
Pese a todo, su verdadera fuerza es la misma que la de cualquier otro beat ‘em up: el cooperativo. Scott Pilgrim EX se resume muy bien con un «mejor con amigos», ya que es ahí donde de verdad es capaz de brillar con luz propia. A fin de cuentas, cuando sumas uno, dos o tres compañeros a la ecuación se desbloquean incluso algunos combos inéditos cuando estás tú solo.


Además, gana mucho ritmo, ya que eres capaz de ir incluso más al grano. El juego lo agradece, pues al final la gracia está en que su festival de palos no se detenga en ningún momento. Siendo sincero, cuando más me divertí fue cuando me acabé juntando con otros tres amigos en casa mientras nos gritábamos los unos a los otros.
Así que sí, me he divertido con Scott Pilgrim EX. No reinventa el género ni arriesga demasiado. A veces el combate se queda corto y la historia no da mucho de sí. Peca incluso de repetitivo cuando estás solo. Tiene defectos, pero incluso aun así acaba mereciendo la pena. Incluso aun así es divertido.
Es lo que tienen los yo contra el barrio. Casi siempre fallan en lo mismo, pero casi siempre lo acaban superando gracias al factor entretenimiento. Tienen algo único que los hace disfrutables incluso con todos sus deméritos. Scott Pilgrim EX también. Así que sí, lo recomendaría, especialmente si gustas del género. Si es así, lo disfrutarás.


- El apartado gráfico.
- El modo cooperativo.
- Su ritmo, directo y alocado.
- Las vibes de la serie que transmite.

- La falta de variedad de ataques.
- La historia no es su fuerte.