Hemos dejado atrás los carnavales y la Semana Santa aún está muy lejos. Para hacer más amena la espera hasta unas nuevas fechas festivas, Diabolo Ediciones nos presenta sus novedades para marzo de 2026. Contaremos con los monstruos de Lovecraft, pero no son los únicos que nos encontraremos. También tendremos un viaje a nuestra niñez y otro muy movidito por América Central.
Novedades Diábolo Ediciones para marzo de 2026

Luna de miel: el secreto de Coatlicue se trata de la segunda parte, de tres, de la nueva serie de Bastien Vivés. Quentin y Sophie sueñan con unas apacibles vacaciones en América Central, pero tras un aterrizaje imprevisto debido a las condiciones meteorológicas, se ven envueltos en una espiral de acontecimientos protagonizados por dioses aztecas, traficantes, inundaciones, templos perdidos, serpientes y, sobre todo, mucha gastroenteritis.
Comenzamos con los ensayos. Iniciamos con uno de los grandes, o quizá el más grande en lo suyo. Lovecraft en el cine: Monstruos, mitos y dioses arcanos repasan el horror cósmico que ha impregnado el séptimo arte, atravesando géneros y generaciones, y traduciendo en imágenes aquello que nació para sugerirse entre sombras y palabras de la mano de Alfonso Bueno López.
En los escenarios ambulantes, ciertos hombres y mujeres fueron convertidos en espectáculo. Les llamaron freaks, rarezas, prodigios de la naturaleza. Pero detrás de cada mirada curiosa había una historia de supervivencia, dignidad y resistencia. El mundo aplaudió lo diferente sin preguntarse por el precio humano del aplauso. En Feria de Monstruos: cuando el circo convirtió la diferencia en espectáculo, Juan José Montijano se adentra en este libro en la historia de este
fenómeno, en las vidas reales de quienes habitaron esos escenarios.
Guillem Medina y Núria Simón hacen un repaso al universo gráfico de los años setenta en Nuestros ilustradores favoritos: cuentos, barajas, postales y cromos que dibujaron nuestra niñez. Este libro nace como un homenaje sincero a aquellos ilustradores que nos hicieron soñar cuando éramos niños. Tal vez no sabíamos sus nombres, pero reconocíamos al instante su trazo, su manera única de dar vida a personajes y escenas.