Con la publicación del tomo n.º 8 de Video Girl Ai —y nuestra respectiva reseña sin spoilers— por fin podemos decir que Planeta Cómic ha lanzado todos y cada uno de los episodios relacionados con la saga de Ai y Yota. Todo empezó un 29 de noviembre de 2023. Tras una larga espera, la editorial lanzó al mercado el primer volumen de uno de los mangas románticos más importantes de los noventa.
Escrito e ilustrado por Masazaku Katsura, se convirtió más pronto que tarde en un manga clave dentro del mundo del romance y el drama. Además, hizo algo hasta la fecha muy poco habitual: dividió su trabajo en tres arcos de extensión muy dispar, protagonizados por tres parejas muy diferentes.
Hasta ahora hemos podido disfrutar de las desventuras de Ai y Yota. Su historia ha terminado con este octavo tomo, pero solo para darle paso a un segundo arco —mucho más corto— en el que otra pareja toma el relevo. No os hablaré hoy de ellos, pues la realidad es que no alcanzaremos el término de este segundo hasta que se lance el noveno y último volumen del manga.
Y sí, es justo lo que estás pensando: el primer arco tiene una extensión de siete tomos y medio. El segundo es solo de medio tomo; lo protagonizan otros dos personajes y acaba en este mismo octavo tomo. El tercero lo protagonizan Len y Hiromu, una pareja a la que no conoceréis hasta que se lance el noveno volumen. Por eso hoy me centraré solo en Ai y Yota, los personajes que nos han acompañado durante estos dos años.
Reseña sin spoilers del manga Video Girl Ai completo (saga de Ai y Yota) | Portada, sinopsis y edición

Para evitar spoilers, os dejamos con la sinopsis del primer tomo: Yota Moteuchi es un tímido chico de secundaria bastante negado para los temas del corazón. Tras descubrir que la chica que le gusta está enamorada de su mejor amigo, se desanima tanto que comienza a deambular por la ciudad sin rumbo fijo hasta que encuentra un extraño videoclub que llama su atención y decide entrar. Allí alquila una película y, una vez en casa, inserta la cinta en el reproductor y lo que sucede lo deja sin palabras… ¡De la pantalla de la televisión sale la chica del vídeo! La joven se presenta como Ai Amano y confiesa ser una “video girl”.
| Colección | Video Girl AI vol. 8 de 9 |
| Autoría | Masakazu Katsura |
| Género | Ciencia ficción, comedia, drama, ecchi, romance, slice of life |
| Formato | Rústica sin solapas con s/cub. |
| Tamaño y páginas | 14,8 x 21 cm con 320 páginas en b/n |
| Precio | 16,95 € |
| Traducción | Geni Bigas y Yayo Kagoshima |
| Fecha de lanzamiento | 18 de febrero de 2026 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
Hablar de Video Girl Ai es hablar de uno de los romances más emocionantes del manga a finales de los 80 y principios de los 90. Emocionalmente muy intenso, se dividió en dos arcos, siendo este de Ai Amano y Yota Moteuchi el más potente de los dos. Algo lógico si tenemos en cuenta que no solo establecieron el tono de la serie y fueron los que más presencia tuvieron, sino que —además— representaron uno de los relatos más sensibles (y a veces dolorosos) del amor juvenil del manga shonen de aquellos tiempos.
La premisa, de buenas a primeras, es bastante sencilla: Yota Moteuchi es un joven inseguro. Incapaz de manifestar su amor, es bastante torpe y no sabe cómo gestionar sus emociones. Su vida transcurre con normalidad, entre bache y bache, hasta que un día descubre un extraño videoclub. Por azares del destino, alquila un VHS —una cinta de los ya extintos reproductores de vídeo— del que acaba apareciendo una chica electrónica.

Su nombre técnico es video girl y su propósito es claro: ayudarle con sus problemas en el amor para que sea feliz. No obstante, cuando la cinta se reproduce, un fallo provoca que Ai Amano —así se llama ella— tenga distintos errores de programación. A diferencia de sus compañeras, es impulsiva, tiene emociones muy intensas y se comporta de manera muy humana. No es lo normal, pero en realidad he ahí la gracia.
En pocas páginas, Ai nos sorprende con un diseño que derrocha personalidad por todos los poros de su cuerpo. Con una dosis excesiva de ecchi —algo muy frecuente en el manga—, pronto demuestra que tiene carisma más que de sobra para ser una gran protagonista. Su presencia es encantadora y cada gesto que hace es una mezcla explosiva entre ternura y picardía.
Yota, sobrepasado, desvela que no es un cualquiera. En lugar de dejarse llevar por la lujuria o la sorpresa, hace alarde de un amor muy puro. No tiene ojos para otra que no sea Moemi, su compañera de clase. Pero claro, la presencia de Ai —que es tan humana como cualquier otra— hará que poco a poco todo se desestabilice… para nuestra suerte.
El amor en tiempos de inteligencia artificial
Al igual que Chobits, Video Girl Ai juega mucho con esa idea de la inteligencia artificial con sentimientos humanos. Sin embargo, Ai se distancia mucho de la premisa inicial del robot o androide clásico al mostrar una personalidad muy humana desde el principio. He ahí una de las grandes virtudes del manga.
En lugar de centrarse en el lado de la ciencia ficción, Katsura-sensei utiliza el concepto de video girl como catalizador dramático. No se centra tanto en el «cómo es capaz de sentir». Acepta que es algo que puede pasar y utiliza ese impulso para darnos una historia repleta de inseguridades, deseos, celos y crecimiento personal.
Es una premisa que se aleja mucho de no pocas obras contemporáneas que utilizan esta clase de elementos para engrandecer su espectáculo. Él lo reduce y lo humaniza para desnudar emocionalmente a todos y cada uno de sus personajes, todo ello mientras explora tropos poco habituales en el género.

Y es que Yota, nuestro protagonista, se aleja del cliché masculino. Muestra su vulnerabilidad desde el primer momento. Lo desgrana desde el principio y nos demuestra que puede sentir y sufrir como cualquier persona. Ser un hombre no le hace inmune a sus sentimientos. Llora y sufre.
No es el típico héroe romántico que siempre camina de frente con una seguridad pasmosa. Es un adolescente normal y corriente. Duda y se deja influir. A veces es inmaduro. Su autoestima es floja y es torpe socialmente, pero tiene un gran corazón. Sufre por los demás. Intenta entender a los demás.
Un elenco cargado de personalidad
Por su parte, Ai Amano es, para mí, uno de los personajes femeninos más memorables del manga romántico de su época. Pero lo que la hace especial no es su carácter explosivo o su espontaneidad. Tampoco su ternura o su gracia. Ni siquiera el hecho de que su diseño sea precioso. Lo que la hace tan genial es que vive en una eterna contradicción interna.

A diferencia de otros personajes femeninos dentro del shonen que parecían estar diseñados para contentar al lector masculino (cosa que sigue ahí en parte, pues el ecchi es real), Amano está repleta de aristas. Puede ser brusca, celosa, impulsiva y vulnerable. Su supuesta imperfección —producto del fallo técnico— es precisamente lo que la convierte en el personaje más auténtico de la historia.
Ai no es un premio ni un objeto narrativo. Tiene sus propios deseos e inseguridades. Su identidad evoluciona. Su relación con Yota no es unilateral; ambos se transforman mutuamente. Además, no dependen el uno del otro de manera exclusiva. Hay otros personajes capaces de aportar muchísimo, tanto dentro del plano romántico como del emocional.
Sin entrar en detalles argumentales, la saga construye una dinámica romántica donde el amor no es una línea recta. La presencia de otros personajes interesados en unos y otros, la fugacidad propia de la adolescencia, las dudas, los inconvenientes, las confusiones…

Katsura-sensei maneja toda esta tensión dramática con mucho acierto, tanto en lo narrativo como en lo artístico. Sin más, sabe medir muy bien los tiempos. Sabe cuándo debe detener una mirada o alargar un silencio. Entiende muy bien cuándo debe acelerar un conflicto o darle pausa.
El amor como catalizador del crecimiento y la duda
Todo ello sin olvidarse de diversos temas. La confrontación entre la idealización y la realidad es constante. El manga cuestiona constantemente el concepto de «chica perfecta» y el de «amor ideal». Ai comienza como un producto diseñado para cumplir expectativas, pero su defecto la humaniza. Es como si el autor nos dijese que el amor solo existe cuando dejamos nuestro sentido de lo ideal a un lado.
Aborda ideas como la sensación de soledad y aislamiento. Yota no solo está enamorado; está solo. Ai no solo está destinada a ayudar; también enfrenta su propia forma de vacío existencial. También habla del crecimiento, el deseo y la culpa. Katsura-sensei aborda el despertar sexual adolescente sin moralismo extremo, pero tampoco sin trivializarlo.

El deseo genera tensión, incomodidad y conflictos internos. Gracias a esto, el manga adquiere distintas dimensiones. Ahora bien, no siempre lo aborda de la mejor manera, siendo esta una de las aristas del mangaka como escritor. Pese a ello, el esfuerzo se aprecia. En el proceso también podemos disfrutar de un arte que, siendo sincero, me encanta.
Sin más, Video Girl Ai es muy bueno. El autor tiene un trazo limpio y sus personajes destacan por su estética. Tiene un estilo muy marcado y muy expresivo, en el que sus personajes destacan por disponer de proporciones muy estilizadas y rostros muy remarcados. Cada mirada y sonrisa transmite mucho, aunque es cierto que los fondos a veces se sienten demasiado planos.
Las miradas son fundamentales. Hay páginas donde el diálogo es mínimo y la emoción se transmite a través de gestos sutiles. Si tuviese que ponerle una pega es que a veces se desdibuja un poco, tanto en lo artístico como en lo narrativo. Sobre todo en el ritmo, donde el contraste entre escenas muy ligeras y tramos mucho más intensos no transcurre demasiado bien.
Reseña sin spoilers del manga Video Girl Ai completo (saga de Ai y Yota) | Conclusiones

Sea como fuere, el manga de Video Girl Ai y la saga de Ai Amano y Yota Moteuchi no tienen desperdicio alguno. Es uno de los mejores romances que he leído en muchísimo tiempo. Único y diferente, es capaz de ofrecer una trama a la que no estamos acostumbrados. Como shonen, es uno de los más brillantes dentro de su propuesta.
El suyo no es un romance edulcorado ni marcado constantemente por los malentendidos y la tragedia. Es agridulce. La suya es una historia sobre cómo amar sin idealizar. Sobre cómo aceptar las imperfecciones propias y de los demás mientras se crece desde (muchas veces) el dolor emocional.
El manga tiene sus momentos incómodos, pero también algunos muy conmovedores. El caso es que funciona muy bien a largo plazo. Como historia, es realmente buena. Es un manga que le recomendaría a prácticamente cualquier amante del género. Más de tres décadas después de su publicación original, sigue siendo una lectura recomendable.
Más todavía ahora que disponemos de una edición muy nueva y bastante bien cuidada en pleno siglo XXI. Para quienes buscan un romance juvenil con profundidad emocional y personajes bien construidos, es una lectura casi obligada.


- El dibujo es realmente bonito.
- Es un manga clásico que ha envejecido muy bien.
- La edición le sienta de lujo.
- El romance funciona y la historia es muy tierna, pero tiene sus dramas.
- La lectura es entretenida y dinámica.

- Usa el ecchi sin necesidad y su humor a veces es un poco verde.