Poco a poco nos está tocando preparar varias despedidas, especialmente con Distrito Manga. La editorial, que ya lleva unos cuantos años dando guerra, se está acercando al final de publicación de algunas de sus primeras licencias. Con la publicación de su volumen n.º 15, Beck es una de ellas. Por suerte, Harold Sakuishi se estaba reservando lo mejor para el final.
Hasta la fecha, Beck nos ha dejado con catorce entregas de mucho nivel. Tal y como ya he comentado en otras ocasiones, es —para mí— uno de los mejores mangas musicales que jamás ha dado la industria del tebeo japonés. Como drama juvenil, es una lectura que siempre sabe qué ofrecerte.

No sin sus menos, como algunos arcos con un ritmo algo más errático, un componente ficcional a veces un tanto exagerado o la presencia de personajes tan controvertidos como Saito, ha sabido manejar muy bien los tiempos hasta este mismo momento. Con solo dos entregas más por delante, os adelanto que eso no cambiará.
Con un cierre más que satisfactorio y un trayecto repleto de grandes momentos, hoy por hoy ya podemos decir que Beck es un gran manga. Uno que se disfruta muchísimo de principio a fin si gustas de este tipo de historias. Ahora solo queda disfrutar del final mientras va cerrando algunas de sus tramas principales.
Una de las más importantes —sin duda alguna— es la de Maho. Tras protagonizar la mayor de sus desavenencias, ya no hay dudas sobre el estado de su relación. No quiero entrar en detalles para no desvelaros qué ocurre, pero sí os puedo decir que la manera en la que tiene lugar es lógica, coherente y orgánica. Lo resuelve de manera satisfactoria.
Reseña del manga Beck n.º 15 | Portada, sinopsis y edición

¡BECK por fin ha llegado al festival de música más grande del mundo! La tensión aumenta, junto con las exigencias de Leon Sykes… A medida que se acerca un enfrentamiento sin precedentes, Koyuki se entera de los sentimientos de Maho y, a pesar de ser el día antes del concierto, ¡corre hacia la mujer que ama!
| Colección | Beck vol. 15 de 17 |
| Autoría | Harold Sakuishi |
| Género | Shônen, comedia, drama, romance, slice of life |
| Formato | Tapa blanda con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 21 x 15,2 cm con 412 páginas en b/n |
| Precio | 17,95 € |
| Traducción | Marc Bernabé / J. Oriol Guinovart-Pedescoll |
| Fecha de lanzamiento | 15 de ene. del 2026 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
También podemos dar prácticamente por finiquitado el tema del mismo Koyuki y Chiba, aunque en realidad esto ya se había ido viendo desde el tomo anterior. Sucede algo parecido con todo el tema de Leon, cuyo acoso y derribo contra el grupo ha encontrado prácticamente su término con lo que dice ser el comienzo del arco final.
Beck está a punto de enfrentarse al concierto más importante de su vida, con la sombra de la última canción de Eddie Lee muy presente en el ambiente. Sin perder de vista los intereses económicos de quienes no aman la música y solo buscan el dinero, se adentran de lleno —una vez más— en la boca del lobo a través de un reto aparentemente imposible.
Pero Beck es mucho Beck y Koyuki ya no es el niño que conocimos hace un par de años. Ahora es un cantante de principio a fin. Uno que necesita seguir creciendo, es cierto, pero con mucha más confianza en sí mismo y no pocos bolos de experiencia a su espalda. Su arco de evolución está más que completado y ya es un artista de cabo a rabo.
Todo un protagonista para un gran manga

De hecho, tras cerrar el arco de Maho y Koyuki y presentarnos los puntos más importantes de este nuevo concierto, la puesta en escena de nuestro protagonista es la más potente hasta la fecha. Ni los problemas técnicos lo detienen. Su pasión y su entereza lo han convertido —casi, porque al final ese papel sigue recayendo en Ryusuke— en prácticamente uno de los líderes del grupo.
Como vocalista ha aprendido (no es la primera vez que lo hace, pues en otras grandes citas ya lo hizo) a tirar del carro y echarse el equipo a la espalda sin miedo. Podría decirse, hasta cierto punto, que estos últimos volúmenes son la gran despedida de un personaje que no ha dejado de crecer.
Y es que, aunque no es el único, quizá sí es el más destacado de todos. Taira estaba mucho más definido como músico, mientras que el mayor duelo de Chiba era consigo mismo y su autoestima. Saku, aunque siempre ha aportado, estaba más en un segundo plano dentro de la dinámica del grupo. Era más un apoyo que un foco central en muchos casos.

Siempre estuvo ahí y ha aportado, pero su peso en la trama era más como el amigo de Koyuki que como el batería que necesitaba darlo todo. Por supuesto, también ha tenido que hacerlo, pero no se le ha dado tanto peso. Por su parte, Ryusuke estaba bastante definido desde el principio.
También ha cambiado, pues ha vivido eventos muy jodidos durante estos últimos años de lectura, pero no es lo mismo. Koyuki ha pasado de ser un niño a convertirse en un hombre. Ha dejado atrás su adolescencia por completo para meterse de lleno en un mundo a veces demasiado adulto por todas las sombras que ha tenido que superar.
Conclusiones
Y como hemos vivido todo este viaje junto a él, lo cierto es que ha sido muy grato. Una de las grandes virtudes de Beck es que nos ha permitido crecer junto a sus personajes. De hecho, aunque algunos personajes quizá no han destacado tanto en su individualidad, sí lo han hecho como grupo. Es lógico, pues al final esta es la historia de Beck. Es quien le da nombre.

Koyuki ha sido su principal, pero el manga no se llama Beck por azar. Al final todo ha sido prácticamente para el grupo. Es más, Maho fue perdiendo peso debido a que nuestros cinco músicos fueron ganando enteros como eje temático. Al principio hacían falta elementos externos a la música para darle peso a la narrativa.
Con el tiempo dejó de ser necesario, convirtiéndose en un bonito hilo secundario que, siendo sinceros, nos ha dejado muchos momentos muy emotivos. Es una pareja que me encanta y lo cierto es que me ha gustado mucho ver la manera en la que han enfrentado (o no) ciertos baches y contratiempos.
Han sido, al igual que el propio Beck, muy humanos. Es por todo esto y más que, al final, Beck me sigue pareciendo uno de los mejores mangas musicales de la historia. Ahora, con todo esto sobre la mesa y con solo dos tomos pendientes, toca disfrutar de los últimos estertores de una obra mítica.


- Empieza muy, muy bien. A medida que avanza, la cosa incluso mejora.
- La premisa, la narrativa y los diálogos son muy buenos.
- Es diferente, pues el manga musical no es algo especialmente abundante.
- Personajes carismáticos realistas con trasfondos interesantes.
- La trama cada vez engancha más y el dibujo transmite muchísimo.

- Hay temas que no explora con demasiada profundidad.