La guerra espacial siempre tiene un nuevo rincón por explorar. Destiny 2: Los Desertores llega entre portales y bláster para dejar una cosa bien clara; el amor por Star Wars. Si hay algo que caracteriza a esta expansión de Destiny 2: Los Desertores es sin duda la fidelidad con la que han querido adaptar la franquicia de la guerra de las galaxias.
Porque esto va más allá de darle chapa y pintura a la franquicia, se respira mimo, cariño y respeto. Podéis estar tranquilos que las imágenes que vamos a mostrar son meramente de la primera hora de juego y creed que nos duele no poder enseñar más. Dicho sea que una vez más Bungie ha demostrado con Los Desertores que tienen un toque único en cuanto a paisajes y ambientación y sumando el arte de Destiny y Star Wars el resultado es exquisito para la vista.
Análisis de Destiny 2 y su expansión Los Desertores


Y es que el apartado artístico nos ha parecido el mejor de cualquier expansión hasta ahora. Las armas bláster, armaduras fieles al detalle, vehículos al más puro estilo chatarrero… No todo se ciñe meramente a las localizaciones y sinceramente creemos que no podía haberse hecho mejor.
Es cierto que ha habido fans que han criticado esta fusión de las franquicias, puesto que Destiny tiene carisma de sobra para continuar por su cuenta. Al mismo tiempo me cuesta encontrar dos franquicias que maceren tan bien juntas. La luz, la fuerza, los Caballeros Jedi, los guardianes, Lord Sith, cazas… Todo conceptos muy similares y tremendamente fáciles de combinar.
La adaptación de los personajes con el Nómada a lo Han Solo o La araña evocando a Jabba The Hutt memorables. Sin dejar de mencionar la joya de la corona; Dredgen Bael. Este villano se nos muestra imponente con una clara aura amenazante. Aunque no tardaremos en percibir atisbos de inmadurez e irresponsabilidad que reflejan la inspiración clara de Kylo Ren.

Más allá de lo mucho que nos ha gustado lo artístico, tenemos inspiraciones en más franquicias. O eso es lo que hemos sentido nosotros, dadnos un momento para explicarnos. El nuevo modo de juego Territorio sin ley nos pondrá a luchar con sindicatos contrabandistas por Marte, Venus y Europa.
Esto no es solo la excusa, en este modo nuestra salud no se regenerará automáticamente y deberemos comprar unos perks especiales antes de empezar. No queremos desvelar demasiado, pero uno de ellos permite lanzar un bombardeo orbital desde nuestra nave al campo de batalla al más puro estilo Helldivers 2.
Sin duda no redefine nada, pero es un añadido algo diferente que nos ha parecido soberanamente entretenido. Otro dato que queremos agradecer es la vuelta del doblaje castellano de calidad a la franquicia. Era bastante incómodo en la pasada expansión tener que mezclar las voces en inglés y en castellano dependiendo si estaba o no doblada la frase.
Conclusiones

No podemos dejar pasar por alto que hemos tenido más bugs de los que nos gustaría. En algunas ocasiones los enemigos no aparecían y la misión no podía continuar, teniendo que reiniciarla. En otros casos, cuando iniciamos misiones de Territorio sin ley y elegimos los perks la nave no abría la puerta para empezar. Esperamos que sean errores fácilmente solucionables en los consiguientes parches.
Bungie no está en su mejor momento con las polémicas recientes de Marathon y su retraso. Y parece ser que los números iniciales de jugadores no están siendo generosos tras el descontento de las últimas expansiones. Sin embargo, si hay una manera de remontar el vuelo y Destiny 2: Los Desertores apuesta por redimirse y recobrar dicha confianza con mimo y calidad.
Todo en su conjunto nos deja muy satisfechos con esta nueva era de Destiny 2 y su dirección, que da pinceladas e insinuaciones de lo que un Destiny 3 podría llegar a ser.


- Ambientación espectacular.
- No podía haberse hecho con más cariño y respeto.
- El nuevo modo de juego se siente original y un buen añadido jugable.
- La historia no nos sorprendía tanto desde La Reina Bruja, fuerte apuesta por este apartado.

- Los objetos excepcionales no nos han parecido que marquen tanto la diferencia.
- El bucle jugable de la vuelta constante al centro social solo para tener una conversación se hace pesado. No es algo nuevo, pero habríamos agradecido algo más de dinamismo en este apartado.