Cuando una franquicia supera ciertos años de longevidad, solemos considerarla ya un clásico. Son muchas las sagas que pasan las 20 años de existencia, pero pocas las que tras tanto tiempo siguen sintiéndose frescas y con una buena base de seguidores. Con la saga Painkiller creo que es uno de esos casos en los que muchos pensarán que “cualquier tiempo pasado fue mejor”.
Sin duda, el haber nacido en 2004 le garantizó ser hijo de una época en la que los shooters imperaban en la industria. Pero hoy miramos al presente y os quiero hablar de lo que me ha parecido la nueva entrega de Painkiller en este análisis. Para empezar, el nombre es toda una declaración de intenciones. Con el mismo nombre que si primera entrega de 2004, Painkiller es una suerte de remake de la primera entrega. No te preocupes si no lo jugaste en su día, han pasado más de 20 años y en varios aspectos (sobretodo en el tema gráfico) estamos ante un juego bastante diferente
Análisis Painkiller: Un shooter de los clásicos


Painkiller nos propone, como no podía ser de otra manera, aniquilar demonios con nuestras armas en un shooter en primera persona caracterizado principalmente por ser bastante duro en su tono. Creo que la historia no pasará a los anales de la historia y no porque pudiera ser mala, sino más bien por como se cuenta. La ausencia de cinemáticas y limitarse a saber que todo lo que ocurre nos los cuentan los protagonistas, no ayuda a que la historia destaque.
En muchas ocasiones, los protagonistas hablarán entre ellos, pero tu estarás ocupado matando demonios. Y al venir con voces en inglés y añadirle los efectos propios del combate, pues preferirás centrarte en no errar el tiro antes que estar atento a las conversaciones.
Pero entrando de lleno en el gameplay que propone el juego, podrás jugar sólo o con hasta 2 amigos más las dos grandes bazas jugables que propone Painkiller. En caso de jugar sólo (como ha sido el caso), será la IA la que controle a tus otros dos compañeros.
Dos grandes modos de juego


Como decía, su primer gran modo de juego es la campaña. Ésta está dividida en 3 partes o biomas, compuesto cada uno de ellos por 3 fases o mapas. El tercer mapa de cada bioma acaba con un jefe, que nos pondrá las cosas más difíciles. La duración de esta campaña dependerá de tu habilidad y del nivel de dificultad elegido, pero la marca de las 5 horas ha de ser algo corriente. Si que tengo que decir que, aun sin considerarme ningún experto, creo que el nivel normal de los 4 que tenemos es bastante asequible a poco que tengas experiencia en shooter en primera persona.
Por otro lado, la otra gran propuesta es un modo roguelike en el que tendremos 7 fases que superar, pudiendo escoger mejoras de diferentes tipos entre fase y fase. Este modo le añade algo más de variedad, pero creo que pocos serán los alicientes si ya has finalizado la campaña, puesto que la jugabilidad es la misma que la de la historia.
En todo caso, en esta entrega de Painkiller se añade algo que si que me ha parecido interesante y que aporta algo de variedad: las cartas del Tarot. Si vas recogiendo el dinero que hay esparcido por los mapas, acumularás una suma que te permita, como si de un gacha se tratara, tentar a la suerte y recibir una carta del Tarot, con ciertas ventajas/modificadores. Habiendo una buena cantidad de ellas (más de 40), será tarea tuya elegir un máximo de 2 antes de cada incursión.
Como digo, esto le da cierto aliciente añadido a una jugabilidad que, por otro lado, se siente algo plana. Creo que el gunplay es satisfactorio y que el movimiento del personaje (con un largo movimiento de arrastre si decides hacerlo) le da esa jugabiliad ágil y dinámica en combate, pero fuera de él se siente algo más vacío.
Frenético y divertido


Está claro que Painkiller lo apuesta todo a la acción desenfrenada y al gore. De hecho, la mayoría de objetivos se repiten en todos los mapas. Casi siempre lo que vamos a tener que hacer será resistir oleadas de enemigos o imbuir barriles con sangre de enemigos derrotados y, cuando estén llenos, llevarlos a algún dispositivo.
En todo caso, a pesar de ser algo repetitivo, he de decir que gracias a su gunplay (tenemos 6 armas a escoger y a cada una de ellas se le pueden añadir mejoras y variedades en su disparo alternativo y especial) y a su movimiento frenético, el juego es entretenido y la sensación de masacrar demonios es muy satisfactoria. Serán muchos los enemigos que invadan la pantalla y la sensación de indefensión y de tensión constante, creo que está muy bien conseguida.
En definitiva, creo que estamos ante una jugabilidad que podría tildarse de sencilla y repetitiva, pero que gracias a su frenetismo, su excelente movimiento y la variedad de armas (sumado a lo comentado anteriormente de las cartas del Tarot) logra hacer pasarnos un buen rato y, sobre todo, entretenernos, que es lo que seguramente busques en este juego.


En cuanto a su apartado técnico, lo he jugado en un PC que cumple holgadamente sus requisitos recomendados y confieso que no he tenido ningún bajón de rendimiento con todo en la máxima calidad. Incluso en escenarios o momentos más demandantes (cuando se acumulan muchísimos enemigos en pantalla), la respuesta ha sido correcta y los 60 FPS han sido estable como una roca.
En cuanto a su apartado audiovisual, he de decir que las inspiraciones en los Doom modernos están ahí. No sólo por la música cañera que nos acompaña en todos los combates, sino por un diseño tanto de escenarios como de enemigos bastante similar. Posiblemente no llegue a su misma calidad técnica, pero creo que estamos ante un juego muy solvente en este apartado.
Análisis de Painkiller: conclusiones
Así pues, entrando ya en el terreno de las conclusiones de este análisis de Painkiller, he de decir que la vuelta tras el largo parón en la franquicia espero que sirva para recibir más juegos de esta poco conocida saga. No es un juego que sobresalga en ninguno de sus apartados, pero creo que todo lo que se propone lo consigue de manera más que correcta.
Su frenético gameplay y su tono muy “a lo Doom” hace que sea una apuesta segura para todos aquellos que busquen unas pocas horas en las que tu única preocupación sea aniquilar demonios. Además, los leves añadidos “modernos” le sientan muy bien.
Posiblemente, los focos mediáticos no le generen toda la atención que el estudio hubiera querido, pero si te gustan los FPS en los que apenas hay segundos para respirar y que te exigen estar muy atentos a todo lo que ocurre en pantalla, sin duda Painkiller es una apuesta segura.


- Acción y gore a raudales
- Las cartas del Tarot le añaden esa variedad que la franquicia necesitaba
- Técnicamente cumple su cometido y no hemos tenido bugs

- La duración es escasa y se siente un juego algo falto de contenido
- Los objetivos no son muy variados y redunda en cierta repetitividad