Quienes hayáis llegado hasta aquí sabréis que la figura de Eddie Lee en el manga de Beck es importantísima. Siendo un clarísimo homenaje a John Lennon, nunca fue el gran protagonista de ninguna saga o arco, pero su mera existencia era motivo de celebración. Muy conectado con Ray, es uno de los artistas más destacados del panorama internacional en el universo de Beck.
Su muerte, muy similar a la del propio Lennon, causó reacciones infinitas, y cuando se descubrió que alguien había escuchado su última canción —inconclusa— horas antes de morir, la industria musical se volvió loca. Leon, el gran antagonista del manga en muchas fases del mismo, es uno de los que más se ha estado moviendo por su culpa.
Sus pesquisas le acaban llevando hasta el grupo con el pensamiento de que Minami, uno de sus mejores amigos, fue quien escuchó la canción. Su sorpresa es mayúscula cuando descubre que en realidad el portador de su última voluntad musical no es otro más que Koyuki, nuestro joven protagonista.


Aquí el propio Leon vuelve a demostrar que la palabra gánster es la que mejor le encaja, pues más que un productor, es un ávaro sediento de dinero y poder que no duda en recurrir a la violencia o las amenazas para lograr sus objetivos. Sin embargo, Koyuki tiene otros planes y utiliza su posición para intentar obtener una plaza en uno de los mayores festivales del mundo.
Así inicia uno de los arcos más potentes del manga hasta la fecha. Koyuki intenta componer el resto de la canción mientras el mundo se mueve como loco, incluso anunciando a artistas que afirman saber el contenido de la canción de Eddie Lee pese a ser una asquerosa mentira.
Reseña del manga Beck n.º 14 | Portada, sinopsis y edición

Leon Sykes busca las canciones inéditas que dejó Eddie Lee, y su sombra, cada vez más alargada, se acerca inexorablemente a BECK. Mientras, Koyuki recibe una llamada de Satô diciéndole que hay un hombre que quiere conocerlo. ¡Se trata de Dexter Adams, el vocalista de Hype, una de las bandas más influyentes del mundo! Sin embargo, las primeras palabras que se le escapan al ver a Koyuki son «Devil’s Way». ¿Cuál es la verdadera razón de su repentino interés en Koyuki?
| Colección | Beck vol. 14 de 17 |
| Autoría | Harold Sakuishi |
| Género | Shônen, comedia, drama, romance, slice of life |
| Formato | Tapa blanda con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 21 x 15,2 cm con 404 páginas en b/n |
| Precio | 17,95 € |
| Traducción | Marc Bernabé / J. Oriol Guinovart-Pedescoll |
| Fecha de lanzamiento | 16 de octubre del 25 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
Con el choque entre ella y Maho todavía pendiente de resolución, el joven japonés se centra por completo en su música. Una vez más, esta se convierte en su vía de escape. Curiosamente, en este tomo no hay grandes conciertos ni paneles de esos que te quitan el hipo.
En realidad, es una entrega mucho más de transición en la que distintos miembros del grupo —en especial Chiba y Koyuki— acercan posturas. De hecho, se nota que nos estamos acercando al final, puesto que el próximo movimiento de la banda puede tener carácter incluso mundial.
Hablamos de la última canción de Eddie Lee, uno de los mayores compositores de su tiempo (en el manga) y uno de los cantantes más queridos, seguidos y laureados del mundo. Solo estar preparando su último tema tiene una implicación gigantesca.
La última canción de Eddie Lee

Pase lo que pase, las cosas cambiarán, y ya sea para bien o para mal, la vida de Beck como grupo está a punto de cambiar. Una vez más, se enfrentan a un problema que incluso pone la vida de ciertos miembros en peligro. En cierto modo, es lo que —a veces— menos me gusta, pues se siente excesivamente ficcional.
Como ya he comentado en otras ocasiones, se siente demasiado irreal que un grupo de chavales esté viviendo cosas así. No obstante, también tiene su punto, y se nota que Harold Sakuishi es fan incondicional de esa generación de viejos rockeros que vivieron todo tipo de experiencias, a cada cual más alocada que la anterior.
Se basa mucho en ese otro lado de la música que muchas veces parece una película, pero que se vuelve muy real cuando surgen polémicas y escándalos que sacuden el mundo. En realidad, parecen irreales, pero todos sabemos que tras bambalinas muchas veces se cuece algo oscuro.
En Beck se muestra desde una perspectiva bastante ficcional, pero que seguramente se acerque mucho a la realidad en no pocos momentos. No creo que nunca nadie de la industria no haya recibido una amenaza real en la que su vida haya estado en juego. Por desgracia, el mundo es así, y me creo perfectamente que hayan pasado cosas horribles de las que ni siquiera nos hemos enterado por culpa del dinero.
En este caso, ese fragmento de música que Koyuki tiene en su cabeza podría valer incluso millones. Buena parte del tomo se centra en esto, aunque en realidad el gran protagonista es la música en su esencia más pura. Tanto es así que el gran dilema de nuestro protagonista es ser capaz de terminar la canción con algo que esté a la altura.
Una mirada hacia el final

Gracias a esto, nos queda un tomo bastante interesante que se aleja un poco de la narrativa habitual para darnos un momento de distensión, sujeta siempre a ese drama, en este caso por culpa de las amenazas de Leon. Pese a ello, te permite descansar un poco mientras te preparas para su gran final.
Quedan solo tres tomos más de Beck y, a partir de ahora, comenzarán a resolverse todos los nudos que se han quedado abiertos hasta la fecha. Sabremos qué ocurre con Saito y Momoko, por ejemplo, y si Koyuki y Maho resuelven al final su último gran malentendido en buenos términos o no.
También sabremos si la banda se acaba separando por las diferencias entre Chiba y Koyuki, si este último inicia su carrera en solitario y si el resto de miembros permanecen juntos o no. En resumen, Sakuishi-sensei no dejará prácticamente ninguna trama sin cerrar.
Lo bueno es que en realidad quedan seis tomos, más o menos, si tomamos como referencia la publicación japonesa original, por lo que en realidad no se toma demasiada prisa en hacerlo. El ritmo con el que todo se va desarrollando seguirá siendo tan bueno como siempre.
Así pues, Beck no nos dejará con un cierre apresurado, sino que mide bastante bien las cosas hasta su último episodio. Sí que es cierto que hay segmentos en los que se apreciaría algo más de claridad, pues hay detalles que quedan un poco más en el aire.
Reseña del manga Beck n.º 14: conclusiones

No obstante, si se toma como referencia lo que va ocurriendo, en realidad la respuesta es bastante clara, pero nunca se echa en falta una escena más directa que ponga todos los puntos sobre las íes. Sea como fuere, mi opinión sobre el manga no ha cambiado.
Siempre he pensado, y lo sigo haciendo, que Beck es uno de los mejores mangas sobre música que jamás se han creado. Su relectura con la nueva edición española de Distrito Manga me recuerda tomo tras tomo por qué pensaba de aquella manera en su momento… y por qué lo sigo haciendo.
Mezcla bastante bien el drama habitual de un grupo casi adolescente con las inclemencias del mundo musical, junto al mal de amores y la belleza de un romance que sí llega a buen puerto en muchos momentos. Y aunque sigue pecando de realizar demasiadas conveniencias de guion cuando se trata de agregar drama ficcional, funciona.
Y sí, parte de ese humor que tan poco me gusta, que blanquea determinados comportamientos, sigue vigente, pero como Saito ya no aparece casi (solo le queda una última gran aparición, diría), buena parte de ese problema se ha esfumado, así que en ese sentido es incluso mejor.
Dicho esto, y para terminar, me reafirmaré en mi opinión de siempre: Beck es un grandísimo manga y os lo recomiendo encarecidamente si estáis buscando una historia sobre grupos musicales y bandas al más puro estilo americano, pero con la magia propia de un tebeo nipón.


- Empieza muy, muy bien. A medida que avanza, la cosa incluso mejora.
- La premisa, la narrativa y los diálogos son muy buenos.
- Es diferente, pues el manga musical no es algo especialmente abundante.
- Personajes carismáticos realistas con trasfondos interesantes.
- La trama cada vez engancha más y el dibujo transmite muchísimo.

- Hay temas que no explora con demasiada profundidad.