Tal vez sea un poco cansino que repita esto una y otra vez, pero si con la lectura de cada nuevo tomo me vuelvo a marchar con la misma sensación… No puedo evitarlo. Sin más, sigo pensando que Eyeshield 21 es uno de los mejores spokon de la historia. No deja de mejorar, y es que el talento de Yusuke Murata combinado a la sapiencia narrativa de Riichiro Inagaki es de lo que no hay.
Es uno de los mejores tándems que nos ha dado la industria del manga en muchísimo tiempo. La sinergia entre escritor y dibujante es prácticamente total, lo que nos da como resultado una historia que sube constantemente de nivel.
A medida que se agregan nuevos ingredientes, ya sea a través de jugadores con una capacidad cada vez más monstruosa, equipos y dilemas, el manga mejora una y otra vez. Y es que cuando parecía que habíamos alcanzado el clímax del encuentro entre los Bando Spider y los Deimon Devil Bats después de que Sena revelase su identidad, Murata-sensei nos deja con otro dibujo simplemente brutal de los que te ponen los pelos de punta.

Todo sea dicho, este tomo me ha dejado con algunas sombras en la traducción. Aunque el trabajo realizado por Mónica Rodríguez Rodríguez es excelso, el uso de expresiones como «chachi». Tras una dolorosísima derrota, que un personaje diga «seguiremos entrenando para ser los más chachis» en un momento muy intenso…
No me termina de cuadrar, la verdad. No creo que sea una mala adaptación al uso, pero sí que pienso que había mejores formas de adecuar momentos como este. Más allá de eso, como ya he dicho, la traducción es de mucho nivel.
Reseña manga Eyeshield 21 n.º 7 | Portada, sinopsis y edición

¡Comienza la segunda mitad del partido del Deimon contra el Bando, y el viento ha empezado a soplar con fuerza! El equipo que sepa controlar esta adversidad podrá clasificarse para el torneo de Kanto, donde luchan los mejores jugadores de la región. ¡Corre, Sena, más rápido que el viento, para alcanzar tu meta: la Christmas Bowl!
| Colección | Eyeshield 21 vol. n.º 7 de 13 |
| Autoría | Riichiro Inagaki, Yusuke Murata |
| Género | Comedia, deporte, drama, fantasía |
| Formato | Rústica con solapas |
| Tamaño y páginas | 12,8 x 18 cm. con 568 páginas en b/n e insertos a color |
| Precio | 18,95 € |
| Traducción | Mónica Rodríguez Rodríguez |
| Fecha de lanzamiento | 24 de septiembre de 2025 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
En lo que respecta al contenido del manga, asistimos a tres eventos. El primero es el final del encuentro entre los Bando Spider y los Deimon Devil Bats, partido que decidirá al tercer clasificado del torneo de Kanto. Tras desvelar su identidad, Sena tendrá que demostrar que es digno de portar el nombre de Eyeshield 21.
Además, Inagaki-sensei le da más peso que nunca a la figura de Musashi, el tercer miembro original del equipo junto a Hiruma y Kurita. En un partido realmente ajustado, las patadas tienen un valor descomunal, y es así hasta el final del propio partido.
La responsabilidad de una estrella

No obstante, al final Sena sigue siendo el gran protagonista de esta historia. Es quien le da nombre, por lo que al final gran parte de la responsabilidad de alcanzar la victoria pasa por sus piernas. Si bien es cierto que el manga siempre le da grandes momentos a todos los personajes y tiene muy en cuenta su crecimiento, él es el elegido.
Musashi, Monta, Hiruma e incluso Taki, Juumonji o Yumitsu tienen sus momentos para brillar. Muchas de las jugadas que cambian el partido son suyas, pero la conclusión de cada encuentro casi siempre es la misma: si Sena no derrota a la estrella del equipo rival, la victoria es imposible.
Todos deben aportar, y sin ellos el torneo sería poco más que un sueño, pero al final Sena tiene el peso de ser la gran estrella de un equipo «recién formado». Y es que aunque no haya ganado en la encuesta de popularidad de personajes, es quien debe demostrar que «los perdedores también pueden elegir su destino».

Himura es quien más confía en él, y siempre le pone en situaciones extremas. Y Sena siempre responde. Desde hace tiempo, nuestro protagonista es un deportista de los pies a la cabeza. No por habilidad, sino por mentalidad. Como jugador necesita crecer en todos los sentidos, pero ya tiene la actitud de ir siempre a por la victoria.
No es una obligación. Tampoco es un deseo. Es algo más. Ha evolucionado hasta convertirse prácticamente en una necesidad. No lo sabía, pero tiene el gen competitivo muy dentro de sí y su eclosión es cada vez más evidente. Dejando el miedo a un lado, ya no hay quien frene su progresión.
Un verdadero deportista
Es un proceso bonito, la verdad. En otros grandes spokon hemos visto como jugadores con ese gen competitivo iniciaban su carrera. El caso de Sena es diferente. Es como el de Hippo en Hajime no Ippo: son gente normal y sin experiencia que de repente se enamoran de su correspondiente deporte.

Por eso son, entre otras cosas, tan buenos. Al verles da un paso al frente, alcanza altos grados de emoción, tensión y epicidad. Este séptimo volumen no es una excepción. Sena, una vez más, debe romper sus límites aunque su cuerpo le diga una y otra vez que se detenga.
Necesita ir más allá y destrozar las cadenas que lo atenazan para superar a un rival que en otras habría sido invencible. En un mundo repleto de genios, Sena (que tampoco está falto de talento, pues su velocidad es un don) trata de imponerse a ellos con más corazón que otra cosa.
En el proceso, Murata-sensei nos deja con un arte simplemente excepcional que nos permite disfrutar de grandes secuencias de acción deportiva sin grandes dudas. Es cada vez más claro y épico, todo al mismo tiempo, pues tampoco deja de crecer.
En resumen, Eyeshield 21 no baja de ritmo. Más bien lo contrario: no deja de subir. Cada entrega es mejor que la anterior y todavía nos quedan otros seis tomos repletos de emociones por delante. Sin duda, si te gustan los mangas deportivos, es una lectura obligatoria.


- El elenco es simplemente genial.
- La trama es interesante desde el primer momento.
- Con el tiempo no hará más que mejorar.
- La edición es bastante buena y, teniendo en cuenta el contenido que trae, tiene una muy buena relación calidad-precio.
- Es un spokon con una narrativa realmente buena y un desarrollo de calidad.

- Sigue sin estar en su prime, pero le falta poco.
- Ya llevamos casi un tercio de la historia y nos habría encantado que fuese más larga.