En nuestra reseña del tomo n.º 12 de Wind Breaker os hablamos de cómo el manga sigue mejorando entrega tras entrega junto a sus personajes.
Sin perder el norte, debo confesar que el contenido del volumen n.º 12 de Wind Breaker —protagonista de la presente reseña— es el que más me ha sorprendido hasta la fecha. En entregas anteriores, hemos disfrutado de numerosas secuencias de acción, drama y crecimiento personal, pero pocas como este.
Es más, diría que el escenario que ha desarrollado es el más conseguido hasta la fecha. Mientras se prepara para el enfrentamiento contra Endo, Sakura se muestra más sincero que nunca. Lejos de su rechazo inicial, parece haber dejado atrás todas sus dudas y ahora tiene muy claro lo que quiere hacer: proteger a los suyos.
Hasta la fecha, ya había demostrado que en su corazón hay mucha bondad y que buena parte de sus acciones estaban destinadas a eso mismo. Aunque lo negase, protegía a la gente. Asimismo, sus compañeros de clase ya eran alguien importante para él.

Sin embargo, en este duodécimo volumen las cosas son diferentes y es todo gracias a un flashback. Umemiya, el líder del actual Furin, es un joven que destila alegría. Tiene una personalidad radiante capaz de conquistar a casi cualquier persona, pero no siempre fue así.
Su pasado está marcado por la desgracia y en esta entrega no solo lo descubrimos, sino que lo vivimos en primera persona… y joder. Perdón por la expresión, pero no hay muchas maneras de describir el significado de este arco.
Es uno de los más duros, sentidos e impactantes hasta la fecha pese a que no hay ni una gota de acción. De golpe y porrazo, entiendes mejor que nunca a uno de los personajes más misteriosos de la serie y descubres que detrás de esa espectacular fortaleza se esconde un niño como cualquier otro.
Reseña del manga Wind Breaker n.º 12 | Portada, sinopsis y edición

Yamato Endô y Chika Takiishi, dos antiguas leyendas del instituto que se enfrentaron en innumerables ocasiones a Umemiya y los suyos, han vuelto dispuestos a iniciar la batalla más intensa de la historia del centro. Antes del encuentro decisivo, sabremos el verdadero pasado de Hajime Umemiya y conoceremos por fin el camino que tuvo que recorrer antes de convertirse en el líder de la Wind Breaker.
| Colección | Wind Breaker vol. 12 de 21 (en publicación) |
| Autoría | Satoru Nii |
| Género | Shônen, acción, comedia, vida escolar |
| Formato | Tapa blanda con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 131 x 179 mm con 192 páginas en b/n |
| Precio | 9,95 € |
| Traducción | Victor Gomà (Daruma) |
| Fecha de lanzamiento | 17 de julio del 25 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
A veces, por desgracia, se nos olvida que los protagonistas de este manga son adolescentes. Las tramas que se presentan tienen un matiz tan adulto (aunque su ejecución sea más infantil) que hasta se nos olvida. Sin embargo, eso cambia de golpe y porrazo tras revisar el pasado de Umemiya.
Lo malo es que resulta complicado explicaros cómo o por qué sin desvelaros su contenido, pero tampoco quiero haceros un spoiler. Es por eso que me limitaré a decir que el tomo n.º 12 de Wind Breaker marca un verdadero antes y después dentro de la historia.
Wind Breaker sigue mejorando tomo a tomo

Tanto por el planteamiento, como por su propia idiosincrasia narrativa, bagaje contextual o sentido, le da un peso adicional a la trama que —siendo sincero— le hacía muchísima falta. Estaba bien, pero carecía de la profundidad propia de una historia.
Ahora, con esto, aunque no pueda decir que ha solucionado del todo esa simpleza que le acompaña desde el principio, sí que ha logrado cerrar varios agujeros. Ahora Wind Breaker es más manga que nunca, y es algo que celebro.
No obstante, hay un par detalles que no me han terminado de convencer. Por un lado, vi un par de erratas menores en la localización. Más concretamente, un «que» faltante en una frase que, aunque no impedía que la comprendiésemos, le hacía perder algo de sentido.

Eso y que hay alguna que otra expresión, como «ponerme fuerte» en un contexto de entrenamiento marcial, que no me encajó del todo. Más allá de eso, lo cierto es que estoy bastante contento con el resultado final. Es más, a día de hoy pienso que Wind Breaker es mejor que al principio.
Además, la edición, más allá de estos detallitos, en realidad está siendo muy buena. El trabajo general está siendo muy notable, por lo que no creo que este par de detalles la empañen. Además, la traducción también (este tomo incluido) ha sido de mucho nivel en todo momento.
Una nueva batalla… que sí nos hace sentir el verdadero peligro
En todo caso, es más bien una apreciación personal que, eso sí, quería compartir con vosotros. Volviendo al contenido del manga como tal, al término del presente tomo —y tras cerrar un nuevo capítulo en el crecimiento de Sakura como personaje— nos adentramos directamente en la saga de los ex de la Furin.


Endo ha lanzado su desafío, por lo que los miembros de la banda se disponen a disputar el que podría ser su combate más duro (y con diferencia) hasta la fecha. Tanto es así que hasta dudo que en esta ocasión salga bien, pudiendo salir muy perjudicados y abriendo incluso un nuevo escenario.
Sea como fuere, eso solo son suposiciones mías. Por el momento, lo único que sé con certeza es que Satoru Nii cada vez está dándole algo más de trasfondo a su historia, contextualizando mejor a sus personajes y cerrando con bastante acierto la evolución de sus protagonistas.
Poco a poco, las sensaciones son cada vez más positivas. Sigue fallando un poco en lo mismo, pero ya empezamos a ver síntomas de mejora, por lo que es posible que con el tiempo solucione sus mayores defectos y ofrezca un trabajo más redondo todavía.


- Entretenido, divertido y dinámico.
- Las peleas son muy visuales y el planteamiento inicial es llamativo.
- Desarrolla bien los eventos iniciales y la narrativa está bien planteada.
- El dibujo tiene potencial y los diseños, salvo alguno concreto, son buenos.
- Está progresando en la construcción de personajes y la narrativa.

- El buenismo y el ‘todo saldrá bien’ a veces son un poco cargantes.
- Aún sigue teniendo algunos problemas en la manera de contar la historia.