La editorial Shogakugan habría estado encubriendo a un autor manga condenado por pederastia al abusar sexualmente de una menor y obligarla a cometer actos denigrantes.
La industria del manga está viviendo uno de los mayores escándalos de toda su historia después de que se desvelara que la editorial Shogakukan —una de las más grandes e importantes del país— habría estado encubriendo a Shouichi Yamamoto (su nombre real es Kazuaki Kurita), autor condenado por agredir sexualmente a una menor.
Según han revelado distintos medios de comunicación y especialistas en manga, todo comenzó en 2016, cuando el autor ejercía como profesor. Durante ese tiempo, habría agredido sexualmente a una niña de secundaria, cometiendo todo tipo de actos degradantes.
En 2020, Yamamoto fue arrestado por primera vez. Por aquel entonces, ya ejercía como mangaka y su serie Daten Sakusen, que se podía leer en Shogakukan, fue suspendida.
El escándalo de Shogakugan: la editorial Shogakugan contrató a un autor condenado por agredir sexualmente a una menor
Este último no habría sabido de la situación hasta hace poco, habiendo colaborado con él con normalidad durante estos años, sin saber que había sido condenado anteriormente.
Recientemente, en febrero de este mismo año, la noticia saltó después de que muchos descubrieran cuál era la verdadera identidad de Ichiro Hajime.

La editorial ha sido duramente criticada por esta situación, pues consideran que utilizar ese pseudónimo era una estrategia para esconder su identidad al público y volver a contratarlo.
Todo esto ha salido a la luz después de que el pasado día 20 de febrero, el Tribunal del Distrito de Sapporo lo condenara a pagar una compensación a la víctima.
Una exalumna de veintitantos años demandó a un exprofesor de cincuenta y tantos años y a una corporación escolar de Sapporo por daños y perjuicios por un total aproximado de 20 millones de yenes, alegando que sufría trastorno de estrés postraumático (TEPT) tras ser agredida sexualmente por un profesor mientras estudiaba en el instituto de la ciudad. El Tribunal de Distrito de Sapporo condenó el día 20 al hombre a pagar 11 millones de yenes. El tribunal desestimó la demanda contra la corporación, dictaminando que no existía responsabilidad patronal.
Extracto de Mainichi, medio japonés que recoge los eventos acaecidos.
La editorial ha emitido una disculpa, reconociendo que volver a contratarlo fue un error, pero el daño ya está hecho. Muchos autores han pedido que su obra se retire de MangaOne, plataforma en la que se publicaba el manga de Shouichi Yamamoto.
Entre ellos se encuentran autores de gran talla mundial, tales como Rumiko Takahashi (creadora de InuYasha, Ranma 1/2 y otros muchos mangas) o Kanehito Yamada (Sousou no Frieren).
Distintos artistas han decidido pausar su obra o pedir directamente que la retiren como protesta contra los actos cometidos por la editorial. Se han posicionado claramente en contra tanto de esta como del autor.
El caso es incluso más grave de lo que parecía en principio
A medida que la noticia se fue extendiendo, surgieron nuevas informaciones que mostraron que el caso era incluso más grave de lo que nos temíamos…
Según ha revelado el medio japonés Mainichi, la estudiante declaró que la obligó a «mantener relaciones sexuales con frecuencia en hoteles y otros lugares antes de graduarse, y desarrolló trastorno de estrés postraumático».
Yamamoto alegó que mantenían una relación seria sin actos sexuales. Se le declaró culpable. Se trataba de una menor, por lo que «en ese momento no se puede afirmar que tuviera la capacidad suficiente para tomar tales decisiones».
Finalmente, el autor acabó admitiendo todos los cargos de los que fue acusado, mas no fue arrestado. Al ser un juicio civil, evitó la cárcel y fue condenado a pagar 11 millones de yenes (unos 60.000 euros) a la víctima.
Por desgracia, tal y como informó la creadora del manga After God, el caso no termina ahí. Ella misma publicó un texto con incluso más información en el que desvelaba que hubo otros alumnos que fueron agredidos sexualmente por él.
Muchos de estos habrían pedido ayuda a la escuela, pero no se reaccionó de ninguna manera ni se respondió a sus denuncias, lo que ha provocado —como es lógico— que el instituto también haya sido señalado.
Además, han surgido otras informaciones que revelan peticiones sexuales repugnantes. En distintos informes oficiales se habría hablado de pedirle que se untase o incluso ingiriese heces, además de pedirle fotografías explícitas o grabarla.

Ante toda esta situación, Shogakugan ha expresado que ha abierto una investigación para determinar cómo se pudo volver a contratar al autor pese a que ya se conocían sus antecedentes.
«Para garantizar que esto no vuelva a ocurrir, crearemos un comité de investigación, con abogados, para esclarecer rápidamente los hechos y las causas, incluyendo cómo comenzó la serialización y la participación del editor, incluyendo las negociaciones para un acuerdo«, han expresado.
Pese a ello, su reputación está por los suelos, tal y como es normal, pues nadie entiende cómo se pudo volver a contratar a un mangaka con semejante perfil.