Muchos se sorprenden al descubrir que, en realidad, la obra de Takahashi Kazuki (que en paz descanse) no iba únicamente sobre cartas. El anime nos «engañó» a todos, dándole mucho más peso al juego desde el principio de lo que en realidad era normal. En ese sentido, el tomo n.º 2 de Yu-Gi-Oh! del que hoy me gustaría hablaros en esta reseña es el ejemplo perfecto.
P. D. No os preocupéis: no pienso haceros ningún spoiler. Dicho esto, ¿qué significa que las cartas no son tan importantes? Es simple: no todos los arcos y episodios se definen por un duelo de naipes en los que el Faraón toma el lugar de Yugi para enfrentarse al rival de turno. Es mucho más dinámico que eso.
Por supuesto, las cartas siguen teniendo un papel capital, pero los juegos de azar y los desafíos de otro tipo están muy presentes durante toda la historia. En esta entrega, por ejemplo, aparece un personaje que se «enfrenta» a nuestro protagonista por medios poco convencionales. Y es mejor. En el anime, los continuos duelos de cartas tenían sentido debido a que podías darle vida a cada combate. Era muy dinámico.
En un manga eso es mucho más complejo de lograr, siendo esta la razón por la que debes combinarlos con otros elementos. En ese sentido, los juegos que navegan en lo más profundo del ser humano son de lo más habitual. El concepto de «el mundo de las tinieblas» y la oscuridad están mucho más presentes.
Si lo comparamos con el anime, el manga de Yu-Gi-Oh! es mucho más duro, más siniestro y más adulto. Incluso se atreve a juguetear con la muerte y el asesinato. Y no diré que es mejor —aunque a mí me gusta más— ni peor que el anime. Es diferente.
Reseña manga tomo n.º 2 Yu-Gi-Oh! | Portada, sinopsis y edición

Un hombre misterioso llegado de Egipto aparece en Japón con la intención de descubrir qué poder secreto le otorga el Puzle Milenario a Yûgi. Para ello toma a Anzu como rehén y somete a Yûgi al Juego de las tinieblas. ¿Logrará Yûgi superar todas las pruebas y salvar a Anzu?
| Colección | Yu-Gi-Oh! vol. 2 de 22 |
| Autoría | Kazuki Takahashi |
| Género | Acción, comedia, drama, fantasía |
| Formato | Rústica sin solapas con s/cub. |
| Tamaño y páginas | 14.8 x 21 cm. con 306 páginas en b/n |
| Precio | 17,95 € |
| Traducción | María Ferrer Simó |
| Fecha de lanzamiento | 4 de febrero de 2026 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
No obstante, para mí esa distinción es un factor clave, sobre todo para lectores que no conocen la obra original. Siendo la misma historia, incluso es capaz de sorprenderte, debido a que se muestran eventos que en el anime nunca vieron la luz o consecuencias de ciertas acciones que en la serie para televisión se minimizaban por su carácter más infantil.
Aquí el mundo es mucho más peligroso. Los Juegos de las Tinieblas son algo a lo que hay que temer y respetar de verdad. No son una broma que un puñado de muchachos pueda resolver tan alegremente. Las vidas de las personas están en juego y muchas de ellas acaban siendo consumidas por la oscuridad.
Un manga más oscuro del que seguramente recuerdes

Es una ambientación que, siendo parco, le sienta realmente bien al manga. Esa dualidad entre Yugi y el Faraón es más evidente, más palpable. De hecho, el primero no es ni consciente de la existencia del segundo, al menos no del todo. No están tan unidos desde el primer momento. Hay una separación mucho más clara que va más allá de la estética.
Aunque el Faraón no es malvado, su personalidad es más directa. Es un personaje más brusco y un tanto más ácido. Se siente más único. No es un clon de Yugi con un aspecto y una forma de ser más badass. Es un personaje que desde el primer minuto demuestra una mayor independencia que en la versión para TV.
No es que en esta fuese una estatua, claro está, pero aquí la distancia entre ambos es más evidente. Aparte, Yugi es incluso más inocente. Gracias a eso podemos hablar de un manga con mucho más impacto y de una dupla de protagonistas con más carisma del que tal vez recuerdes. Encajan mejor y hay más sinergia entre ellos.

Bien acompañado de una narrativa más atractiva gracias a todos estos cambios, el manga de Yu-Gi-Oh! ofrece una lectura mucho más orgánica y entretenida. Funciona mejor a corto, medio y largo plazo, pues desarrolla con más acierto todas sus tramas. Eso sin contar con que dispone de un estilo de dibujo con mucha personalidad.
Se puede sentir demasiado clásico por momentos, y es cierto que el trazo a veces es un tanto errático, pero es único e inconfundible. No es el típico shōnen genérico en el que todos sus personajes responden a una misma línea estética. Aquí cada uno se siente como alguien único sin necesidad de recurrir constantemente a diseños extravagantes.
Conclusiones
También sucede con los secundarios o la personalidad de los personajes que van apareciendo. En apenas dos tomos, Yu-Gi-Oh! te enseña que es un manga bien escrito, especialmente teniendo en cuenta la época en la que se publicó. En algunos aspectos no ha envejecido tan bien, y es que la maquetación de los paneles a veces es errática.

En ciertos momentos incluso cuesta seguirle o le pierdes la pista al hilo principal. Hay fases en las que no estás del todo seguro de qué es lo que te quiere contar su autor. La historia es algo difusa y no tiene un hilo tan claro, especialmente cuando lo comparamos con el anime. Pese a ello, sigue siendo muy entretenida.
Esto es algo que me ha demostrado con sus dos primeras entregas. Pese a ello, te tiene que entrar por los ojos. Aunque comenzó a serializarse a mediados de los noventa, tiene un estilo que bebe mucho de los ochenta. Es algo muy evidente y que se ve en un par de viñetas. Eso no ha cambiado ni creo que lo haga.
No lo considero algo negativo, pero sí algo que debéis tener bastante en cuenta para determinar si esta obra es para vosotros o no. A mí, personalmente, me está gustando bastante lo que me estoy encontrando. Soy un nostálgico y está claro que eso le suma puntos, pero es más que eso. Es un buen manga, la verdad.


- El formato escogido le sienta bastante bien. El tamaño grande le va bien.
- Sigue siendo un manga histórico con un gran recorrido.
- La trama es interesante y el dibujo tiene mucha personalidad.
- La escritura y el guion están bien estructurados.
- Su regreso era algo muy esperado por todos.

- Algunos errores de traducción.