Es curioso. Aunque parece que World Trigger no hace nada del otro mundo, funciona. En todo momento. Siempre entretenido, cada capítulo tiene ese algo especial que te incita a seguir leyendo. Y eso que parte de la trama de esta segunda entrega era relativamente previsible.
Tras los eventos acaecidos en el primer volumen, la evolución más lógica era que Yuma se acabe enredando de una manera u otra con Border, la organización que defiende a los civiles de los ataques Neighbor. Lo curioso es que Daisuke Ashihara, el autor, sigue la línea narrativa más evidente de todas. Pese a ello, funciona bastante bien.

Aunque el devenir de los acontecimientos no sorprende, el buen ritmo de la narrativa nos permite disfrutar del camino incluso cuando no esperamos grandes giros de guion. Sigue los preceptos propios del shonen, pero lo hace tan bien que al final acaba no importando. Sobre todo si gustas de las historias de acción y ciencia ficción.
Lo hace, además, sin abusar demasiado de la acción. Es más, el volumen n.º 2 de World Trigger es más comedido en ese sentido. En lugar de centrar sus combates contra una nueva amenaza alienígena de mayor peligro o envergadura, construye su trama a través de duelos entre personajes humanos con diferentes intereses.
Con trazas de politiqueo y tejemanejes de poder a los que ya estamos más que acostumbrados, gira el foco al lado más humano de su historia mientras nos resuelve no pocos misterios desde el primer minuto. Y funciona. Pese a que se desvela el origen de Yuma y los motivos reales de su viaje, o qué pasa con las personas cuando las captura un Neighbor, funciona.
Reseña de World Trigger n.º 2 | Portada, sinopsis y edición

| Colección | World Trigger vol. 1 de 15 (serie abierta) |
| Autoría | Daisuke Ashihara |
| Género | Acción, ciencia ficción |
| Formato | Tapa blanda con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 132 x 180 mm con 376 páginas en b/n |
| Precio | 16,95 € |
| Traducción | Eduardo Ozores Díez |
| Fecha de lanzamiento | 8 de ene. del 26 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
Por supuesto, el manga sigue teniendo sus secretos, pero no ha tardado ni 40 episodios en desvelar dos de sus grandes incógnitas, debido a que su fuerte no está en mantener oculta la verdad. Siendo sincero, se agradece. Su autor apuesta por una dinámica diferente: diseñar una trama con la fuerza suficiente como para generar curiosidad innata sin medias verdades.
Lo dicho: no significa que este segundo tomo lo haya desvelado todo, pues la forma en la que funciona la sociedad de los Neighbor o las altas esferas de Border no han desvelado toda su verdad. Hay personajes cuyo pasado sigue marcado por las sombras y otras tantas motivaciones, objetivos e ideas que no han sido clarificados.
Pese a ello, quizá no tienen un secreto tan focalizado como los anteriores. Es algo que me ha llamado la atención y que le reconozco de manera muy positiva al autor. Ha conseguido que quiera saber más pese a contarme mucho, y eso no es fácil. Además, ha logrado que incluso personajes que no parecían tan interesantes me acaben llamando la atención.
Dos primeros tomos muy sólidos y con las ideas muy claras

Por ejemplo, Chika, esa muchachita callada cuya única misión en la trama parecía ser la protegida del grupo, da un paso adelante en muy poco tiempo y se une a Border. Es más, con su exageradísima cantidad de trion y su personalidad demuestra tener aptitudes de francotiradora, tomándose muy en serio su entrenamiento.
Es la primera de las muchas sorpresas que Daisuke se saca de la manga a cambio de desvelar esos secretos. Pero lo hace muy bien. La manera en la que plantea este tipo de cambios se siente natural. Es orgánico y tiene lógica. Su manera de explicártelo todo te hace encontrarle muy fácilmente el sentido. Es un pase corto al pie con todo el campo libre por delante.
Gracias a esto, World Trigger gana incluso más en claridad. Ese carácter de lectura sencilla y ligera se potencia, reforzando ese factor de manga para todo el mundo sin perder la fuerza, la identidad o la gracia. No es fácil. Que un manga tenga un valor de lectura general sin perder la frescura o el interés no es algo fácil, pero este lo consigue.
Lo hace sin personajes especialmente histriónicos. Más allá de Yuma, cuya personalidad sí que es un poco más particular, la construcción de los personajes es más bien sobria. Tienen su aquel, y siempre encontramos algún aspecto que les hace destacar de manera particular, pero no se sobrepasan. No hay grandes excesos. Son creíbles dentro de su propia ficción.
Conclusiones

En tan solo dos tomos, World Trigger me está demostrando que es un manga bastante más sólido de lo que me esperaba. Le tenía expectativas, pero me está sorprendiendo de manera bastante positiva en términos generales. Sobre todo porque es muy entretenido. Hasta el momento no recuerdo ni un solo capítulo aburrido de los 35 que lleva.
Empieza bien. Maneja los tiempos adecuadamente y es capaz de desarrollar sus ideas con calma, pero sin perder fuerza en el proceso. Te mantiene atento, pero sin acelerar en exceso. Y aunque quizá peca por ser demasiado simple —sobre todo el dibujo— en no pocos momentos, el resultado final es bueno.
Y eso que apenas hemos acariciado la superficie. El siguiente arco debería meternos de lleno en los dilemas y rivalidades propias de la organización mediante el sistema de rangos y las batallas clasificatorias que se están preparando. Esto es algo bastante tópico, pero convence. Lo bueno es que he sido bastante redundante en este tema, y es que es la sensación general que deja.


- El formato 2×1 le sienta muy bien (kazenban).
- La lectura es sencilla, ligera y amena. Es entretenido y directo.
- Los personajes, especialmente Yuma, tienen un diseño inicialmente llamativo.
- Aunque no haga nada del otro mundo, hace muchas cosas bien. Maneja bien el ritmo.
- El dibujo no es el más definido del mundo, pero tiene personalidad.

- Algunos cortes laterales en los bordes.
- De buenas a primeras su trama no parece tan original.