Por desgracia, el anime no estuvo a la altura de las expectativas, y es que, si algo nos ha demostrado el manga de Tougen Anki —que acaba de estrenar su tomo n.º 3—, es que es un shōnen que tiene muchas cosas que ofrecernos como lectores. De hecho, reducirlo a su demografía es quedarse muy corto, ya que en realidad es una historia con un carácter mucho más adulto en determinados aspectos.
Uno de los más importantes es la dicotomía entre el bien y el mal. Ya en el final del segundo tomo se vio con bastante claridad, pero es que en este tercero se ha hecho incluso más evidente. Si bien es cierto que el clan de los Momotaro hace las veces de antagonista y se ha ganado todo nuestro odio, su autor también nos deja muy claro que todo depende de la perspectiva.
Un asesino sanguinario dispuesto a matar niños, por muy onis que sean, sigue siendo un asesino sanguinario. Acabar con la vida de inocentes por culpa del miedo o el rechazo a lo diferente no tiene justificación alguna, pero ¿qué pensarán de él sus seres queridos? Si un hijo, una esposa, un hermano o una tía no saben qué hace, ¿qué pensarán de los que acaben su vida, si es que llega a ocurrir?
Tougen Anki aborda esa circunstancia desde el minuto 1. Y no como una excusa para que perdonemos a los Momotaro más sádicos, sino para que entendamos parte de su causa. Empatizar es difícil, pero cuando uno es capaz de ver desde distintos enfoques, las cosas son diferentes. De hecho, se vuelven mejores. Al menos cuando hablamos de ficción.
Reseña manga Tougen Anki n.º 3 | Portada, sinopsis y edición

| Colección | Tougen Anki vol. 3 de 13 (serie abierta) |
| Autoría | Shinichi Ishizuka |
| Género | Acción, drama, fantasía, sobrenatural |
| Formato | Tapa blanda con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 132 x 180 mm con 376 páginas en b/n |
| Precio | 16,95 € |
| Traducción | Mikel García Alija |
| Fecha de lanzamiento | 5 de febrero de 2026 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
Siendo una historia que en principio parecía bastante plana, que haga esto es una muy grata sorpresa. Tougen Anki va más allá de un manga de acción en el que humanos y demonios con poderes especiales se enfrentan los unos a los otros. En cierto modo, y salvando las distancias, me recuerda un poco a Tokyo Ghoul. Juega con esa ambivalencia de que ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos.
La diferencia principal es que aquí no hemos visto —de momento— a ni un solo oni que tenga tendencias homicidas. En Tokyo Ghoul la mayoría eran seres retorcidos, pero también había buenas personas. Era un poco 50/50. En Tougen Anki son los Momotaro quienes han adoptado, mayormente, ese papel. Son el enemigo a odiar y la verdad es que es fácil hacerlo.
Pueden darte cierta pena, pero al final el asco sigue estando ahí. Pero te dan pena. Hasta entiendes a veces sus actos. Es extraño, pero Urushibara-sensei logra crear esa dicotomía. Y tiene mucho mérito, la verdad, pues no solo es algo complicado de hacer, sino que —además— le da mucho impulso a su historia. Te hace confiar en que mejorará con el paso del tiempo.
Un shonen con potencial para llegar a lo más alto

Como siempre —aunque esto es algo personal, ya que es un aspecto que a otros les encanta—, mi mayor queja sigue siendo el fan service. Sea como fuere, tampoco es un impedimento para disfrutar de la obra. No lo es. Ni mucho menos. Simplemente choca que en un manga en donde la sangre está a la orden del día siempre se acabe colando una escena ecchi.
Si gustas de él, seguramente Tougen Anki te parezca incluso mejor, puesto que su autor tiene mucha mano para dibujar. A nivel artístico es muy bueno y en apenas tres tomos mejora mucho. En el primero ya tenía mucho nivel, pero es que en este tercero llega incluso más lejos gracias a que cada vez domina mejor las expresiones faciales.
Además, se anima a meter más humor a través de esas caras tan propias y que tanto nos gustan del anime y el manga. Gracias a esto, aunque pueda parecer una tontería, el manga gana mucha expresividad y se siente incluso más cercano que antes. Sus personajes son más orgánicos y sus interacciones, aunque a veces un tanto histriónicas, suben de nivel.

Como autor, Yura Urushibara está mejorando. Aunque 51 episodios pueden parecer muchos, en realidad no son tantos. No para mostrar un progreso real, salvo casos concretos. Este es uno de ellos. A nivel narrativo y estilístico —si bien es cierto que aún tiene margen de mejora—, Tougen Anki está subiendo de nivel poco a poco.
Además, la inclusión de distintos poderes que vayan más allá del combate le ha sentado bastante bien, pues nos ha permitido disfrutar de la serie de manera diferente. Por supuesto, esto que os digo es mi opinión personal y subjetiva. El manga me ha hecho clic desde el principio y estoy disfrutando mucho de él, por lo que no puedo evitar resaltar sus aspectos más positivos.
Conclusiones
Entre ellos destaco el diseño de personajes. Aunque hay algunos miembros del elenco que pueden ser considerados algo clichés, el plantel es bastante interesante. Hay numerosos caracteres con mucha fuerza, presencia y carisma. Del mismo modo, la progresión y evolución que algunos están presentando ya mismo es algo que me gustaría destacar.

Siendo tan jóvenes y habiendo vivido caminos tan complejos, es normal que se desarrollen con cierta velocidad en función de las circunstancias. Eso es precisamente lo que está ocurriendo con Shiki, el protagonista, y Jin, uno de los onis que más papeletas tiene para convertirse en la «mano derecha» del principal. La conexión entre ambos es cada vez más evidente y funcionan bien cuando están juntos.
No es el único, y es que su autor está consiguiendo que haya varios personajes capaces de mantener la escena por sí solos aun cuando no están los más «populares». Es un detalle muy importante, puesto que significa que está logrando construir una trama capaz de ofrecer distintas líneas narrativas y ofrecer distintos focos de interés.
En su conjunto, pues, Tougen Anki no es perfecto, pero es muy entretenido, tiene bastante potencial y logra dejarnos con buenas sensaciones en casi todos sus episodios. Llamativo y con un arte visceral, tiene garra. Es un manga que transmite fuerza, velocidad, tensión e intensidad. Tiene impacto. Pega duro. Quizá por eso me está convenciendo cada vez más.


- La premisa es entretenida y empieza con buen pie. Es una lectura atractiva.
- Es fácil de leer. Tanto la estructura como la trama y el panelado construyen un manga sencillo de seguir.
- El diseño de los personajes y el dibujo es llamativo. El trazo es muy limpio.
- Ofrece un cambio de paradigma entre demonios y humanos bastante curioso.
- Tiene potencial para ofrecer una historia realmente interesante a largo plazo.

- Puede pecar de ser demasiado sencillo.
- Abusa demasiado del fan service.