Seguimos con nuestra reseña sin spoilers del tomo n.º 14 de Hajime no Ippo, una historia que trasciende incluso del deporte.
No es la primera vez —y no será la última vez— que inicio o termino una reseña del manga de Hajime no Ippo (en esta ocasión por la publicación de su tomo n.º 14) con estas mismas palabras: es uno de los mejores spokon de todos los tiempos. Curiosamente, Planeta Cómic me ha hecho repetir esta expresión con cierta asiduidad.
La editorial, con mucha puntería, se ha hecho con la licencia de varios de los mangas deportivos más relevantes del mercado japonés, tanto clásicos como modernos: Blue Lock, Eyeshield 21, Haikyuu, Hajime no Ippo… De una u otra manera, han logrado que su catálogo reúna varios de los nombres más potentes que conocemos.

Sin embargo, de entre todos ellos, el nombre de George Morikawa resuena con especial fuerza, pues es el único que ha logrado publicar su manga durante tanto tiempo sin perder ni un solo ápice de interés. Con más de 140 volúmenes publicados en el país del Sol Naciente, es una de sus historias en activo más longevas.
Ahora bien, ¿por qué es tan buena? Uno de los principales motivos —tranquilos, no haré spoilers— es su narrativa. Combate tras combate, entreno tras entreno, su autor nos ha demostrado que domina muy bien los tiempos. Es capaz de contarnos prácticamente cualquier cosa y que acabe siendo interesante.
Podemos hablar casi de un don, puesto que muy pocos autores serían capaces de hacer algo parecido con una historia que (siendo realistas) sigue el mismo esquema una y otra vez: combate – transición – entrenamiento – combate. Con variaciones, la estructura es siempre la misma, pero nunca se hace repetitiva o aburrida. Y no, no es algo fácil.
Reseña del manga Hajime no Ippo n.º 14 | Portada, sinopsis y edición

Tras volver a Tokio después de su entrenamiento intensivo de verano, Ippo se pasa el día entero practicando. Y justo cuando creía que pasaría en paz el tiempo hasta su pelea contra Sendô, ¡descubre que Takamura va a participar en un combate preliminar para los mundiales! ¡Tras el cambio en su mirada, Ippo también decide esforzarse todavía más al entrenar!
| Colección | Hajime no Ippo n.º 14 (serie abierta) |
| Autoría | George Morikawa |
| Género | Acción, comedia, deportivo, drama |
| Formato | Rústica sin solapas con s/cub. |
| Tamaño y páginas | 14,8 x 21 cm con 368 páginas en b/n |
| Precio | 16,95 € |
| Traducción | Héctor Angulo (Daruma) |
| Fecha de lanzamiento | 4 de febrero de 2026 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
Pero lo consigue. Esto lo lleva haciendo años en Japón. En España quizá no lleve tanto tiempo, pero ya nos ha demostrado que es capaz de todo y más. Es gracias a esa narrativa que incluso el más mínimo incidente es capaz de atrapar nuestra atención. En gran medida, se debe a que contiene cierto carácter de relato de realidad.
Aunque los combates y ciertos entrenamientos sí que se meten de lleno en la ficción, debido a que alcanzan unos grados de epicidad sin sentido alguno, el cuerpo sigue siendo el de un manga de deportes que sigue el día a día de un grupo de personajes normales. Algo histriónicos o con un talento mundial, pero normales.
Sus problemas, preocupaciones o reacciones se asemejan a las del mundo real. Tiene hasta cierto toque de slice of life: se recrea en la rutina y lo cotidiano, pero con la tensión, emoción e intensidad propias que solo podemos encontrar en un deporte de contacto. Es un combo extraño: la magia del boxeo con la gracia de lo común.
De puñetazo a puñetazo, Ippo sigue construyendo su legado

Este tomo n.º 14 lo ejemplifica a la perfección. El manga solo contiene unas pocas escenas del último combate de Takamura y unas cuantas viñetas relacionadas con Sendo, quien vuelve a resaltar su deseo de pelear con Ippo tras acabar su última pelea. No hay muchas escenas sobre el ring, pero no le hacen falta.
A través de un diálogo que no deja de ofrecernos detalles contextuales y un elenco cargado de personajes con carisma más que de sobra, Hajime no Ippo es capaz de sostener su trama sin recurrir constantemente a la fuerza que hay detrás de cada combate. Solo en los entrenamientos tenemos más que de sobra.
Las explicaciones que ofrece sobre el propio deporte, las consideraciones que el entrenador realiza, las introspecciones de Ippo y sus interacciones con el mundo (con Kumi, el «romance» principal del manga, como gran protagonista), etc., nos dan material más que suficiente para entretenernos durante un buen par de horas.

Lo mejor de todo es que no se siente como relleno. No lo es. Forma parte integral de la historia, puesto que Hajime no Ippo es más que un manga de boxeo. Es una historia que ahonda en lo que hay en el día a día. Busca mostrarnos las dificultades que sufre un boxeador durante cada una de sus preparaciones.
Cuando los focos están encendidos y el sudor cae sobre la tarima, todo parece gloria, pero detrás de ella hay un sacrificio constante. Sus vidas, al igual que las de cualquier deportista que busca la élite, están repletas de pérdidas. Sus horas de gimnasio son horas que no pasan con sus familias o disfrutando de un ocio más tranquilo. Es pura entrega. Es espíritu de lucha.
Incluso sin combates el manga sigue siendo muy bueno
Esta es una de las razones por las que, cuando me preguntan por Hajime no Ippo, digo que es más que un manga de boxeo. Cuando una historia no necesita de su deporte para triunfar, es que algo está haciendo bien. Esto no significa que, a medida que avance la historia, estos pierdan peso. No. El boxeo sigue siendo el eje principal de la historia.

Todo gira en torno a él, pero hay matices. La otra cara del deporte también sigue siendo deporte. Que Ippo se vea obligado a descansar y quede con Kumi es otra manera de vivir su pasión por el boxeo. Sobre todo porque al final siempre acaba regresando a él de una manera u otra. Esa es otra de las grandes bazas del manga.
La pasión que sienten los púgiles por su deporte es total. Es lógico, por supuesto, pero no es fácil que seamos capaces de verlo de manera tan orgánica y entretenida. Que no se sienta como algo artificial es difícil. George Morikawa lo hace, siendo este el motivo por el cual al final todo acaba encajando tan bien.
Y así con un buen puñado de virtudes. Cuando un manga es tan bueno, es fácil encontrar muchas razones por las que lo es. Con Hajime no Ippo resulta especialmente fácil hacerlo. Este tomo 14, por ejemplo, nos lo demuestra de varias maneras. He hablado de Kumi, personaje que con cada aparición nos hace esbozar una sonrisa mientras nos preguntamos qué pasará entre ella e Ippo.

¿Acabarán saliendo juntos o la suya será una relación condenada al fracaso en la que nunca ocurra nada? A diferencia del romance habitual, aquí la inacción de sus personajes tiene su razón de ser. Es por esto mismo que te acabas preguntando constantemente qué sucederá con genuina curiosidad. No es molesto.
Conclusiones
También está esa rivalidad con Sendo. Esta entrega del manga la refuerza incluso más. Ambos boxeadores están deseando volver a verse las caras, pero sus personalidades son tan dispares que cada encuentro nos acaba dejando con grandes escenas. Incluso cuando Ippo intenta ser comedido nos acaba dejando grandes declaraciones.
Es introvertido, pero su deseo de ganar no es inferior al de nadie. Además, es una esponja de conocimiento. Que aprenda tan poco a poco es otra virtud del manga. Siendo realistas, el boxeo no es un deporte especialmente popular en nuestro país. Desconozco si en Japón lo será, pero entiendo que tampoco.

Es por eso mismo que el hecho de que Ippo aprenda tan poco a poco es otro atractivo. Como lectores, crecemos junto a él. Cada cosa que domina o entiende es otro detalle que nosotros incorporamos a nuestra biblioteca de boxeo. Te acaba enseñando, aunque no lo pretenda. Gracias a eso se genera cierto sentimiento de empatía.
Queremos que gane no porque sea el protagonista, sino porque le entendemos. Acabamos compartiendo sus miedos e inseguridades. Es un protagonista que llega y cala. En esta decimocuarta entrega lo vuelve a demostrar. Su último encuentro con Sendo es el de una persona normal en un mundo de bestias. Uno que, desde su mirada, podemos entender. Y qué bueno que sea de esta manera.


- El dibujo es muy solvente y tanto los planos generales como los escenarios y los personajes funcionan.
- La premisa es atractiva y el boxeo no es un deporte tan explotado en el mundo del manga.
- La narrativa es coherente, los dibujos funcionan y el ritmo es entretenido. Funciona en todos los niveles bastante bien.
- En España acaba de empezar, pero tiene más de 1000 capítulos y va a mejor. Lo sabemos con certeza.

- Aunque el ritmo es bueno, a veces es un poco lento. Por decir algo.