Nos acercamos al final de Sabikui Bisco y en nuestra reseña del tomo n.º 3 os contamos que nos ha estado pareciendo hasta ahora.
Ritmo. Seguramente, la palabra que más he repetido en casi cualquier reseña de Sabikui Bisco —ya sea la de este tomo n.º 3 o la de sus predecesores — es «ritmo». Es la que mejor define su narrativa, pues se trata de un manga que siempre va directo al grano.
Tanto para lo bueno como para lo malo, y esto no es nuevo. Por un lado, siempre te deja con la sensación de que ocurren cosas constantemente. No tienes tiempo para descansar, por lo que nunca tienes tiempo de aburrirte. Tampoco te abruma, cosa que no resulta sencilla teniendo en cuenta que no echa el freno en ningún momento.
Gracias a esto, Sabikui Bisco es una lectura —como ya he dicho— con mucho ritmo. Es un bombardeo constante de estímulos que no se toma casi ni un respiro para mirar atrás. Lo positivo es que gracias a esto se construye como una lectura muy entretenida.

A cambio, sacrifica casi cualquier atisbo de profundidad que pudiese ofrecer. Tanto los personajes como la propia trama no tienen tiempo casi para desarrollarse. Las relaciones entre estos avanzan a un ritmo demasiado trepidante y resulta muy complicado empatizar con ellos y sus sentimientos.
Además, para potenciar ese ritmo, sus autores no tienen reparo alguno en recurrir a la respuesta fácil en muchas diatribas. Si hay algún atisbo de duda, la resuelven por la vía rápida, impidiendo que el argumento ofrezca nada más allá de lo básico.
Siendo sincero, todo esto provoca que el manga deje algo que desear en algunos puntos. Sin embargo, si uno sabe a lo que va, en realidad no está nada mal. Al menos ese ha sido mi caso. Tras leer el primer tomo, fui consciente de lo que me esperaba, y por eso lo estoy disfrutando.
Reseña del manga Sabikui Bisco n.º 3 | Portada, sinopsis y edición

En un mundo asediado por un viento oxidante que lo destruye todo, Bisco Akaboshi y Milo Nekoyanagi viajan en busca de una seta elixir, la tragaóxido, para curar a sus seres queridos. Con la ayuda de Kurage, ponen en marcha la línea de metro abandonada que los llevará a su destino: el Valle del llorón. Sin embargo, se topan con un pulpo gigantesco vagando por los túneles. Bisco cae presa de sus tentáculos y el talento de Milo con el arco tendrá que salir a la luz. Entre despedidas y reencuentros, Bisco y Milo van superando obstáculos.
| Colección | Sabikui Bisco vol. 3 de 4 (primera parte, terminada) |
| Autoría | Shinji Cobkubo (guion) y Yûsuke Takahashi (arte) |
| Género | Acción, aventura, comedia, drama, fantasía |
| Formato | Tapa blanda con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 130 x 180 mm con 252 páginas en b/n |
| Precio | 9,95 € |
| Traducción | Judith Zamora Lablanca |
| Fecha de lanzamiento | 10 de julio del 25 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
Todo sea dicho, la edición también ayuda. En general, la traducción me ha vuelto a dejar con buenas sensaciones. Me ha sucedido lo mismo con la maquetación y el material empleado. No obstante, hay algunas páginas en las que el borde del dibujo choca con el borde físico, provocando algún que otro que no está del todo ajustado.
Es un error menor que afecta a los márgenes del manga que tampoco afecta al resultado final demasiado. Además, no es especialmente frecuente, por lo que no se enturbia la calidad del producto como tal ni su lectura. En resumen, es un manga bien editado.
Sí, una historia de un arquero fúngico puede ser divertida

En lo que respecta al contenido, Sabikui Bisco mantiene un poco la misma dinámica de siempre. Nuestros protagonistas continúan su viaje para encontrar una cura contra la enfermedad del óxido. Acercándose ya al final de su aventura, logran encontrar la seta que podría poner fin a todos sus problemas.
No obstante, las cosas nunca son tan fáciles, y el gobierno (con Kurokawa a la cabeza) no se lo van a poner nada fácil. Demostrando una vez más que el egoísmo es una de las peores características del ser humano, se revelan los motivos por los que la gente cree que los guardianes de setas tienen la culpa de todo.
Y lo cierto es que, aunque no termina de sorprender, sí que tiene mucha lógica. Ahí te das cuenta de que, pese a su simpleza, el manga —y la novela ligera original como tal— está bastante bien escrito. Del mismo modo, aunque esta revelación no es especialmente rompedora, sí que hay un par de momentos más inesperados.

En cualquier caso, la gran baza del manga sigue siendo la acción. Sabikui Bisco llama mucho la atención por su world building, te atrapa con el diseño inicial de sus personajes y te termina de enganchar por sus secuencias de acción.
Algunas, eso sí, son más confusas de lo que nos gustaría reconocer, llegando incluso a conclusiones que no terminas de comprender pese a que te leas la misma escena unas cuantas veces. Son detalles mejores, pero ahí están.
Más allá de eso, lo cierto es que Sabikui Bisco logra dejarte siempre con ganas de un poquito más. Genera esa curiosidad tan importante en casi cualquier obra de entretenimiento que se precie. Con sus más y sus menos, te acaba dejando con ganas de más.
Una lectura bien cargada de acción

En gran medida, solo puedo decir esto porque soy consciente de que la serie no terminará con el cuarto volumen. Es decir, el siguiente. Sabikui Bisco se divide en partes y Distrito Manga de momento se ha hecho con la licencia de la primera.
De no saber esto, seguramente la serie me habría dejado peores sensaciones, puesto que me iría con la sensación de que su mundo está muy desaprovechado. Sabiendo que continúa más allá de lo que nos tenga reservado el siguiente tomo, mi valoración final es mejor.
¿Por qué? Pues porque hasta este tercer tomo he disfrutado mucho de la lectura, pero me falta algo. Por ejemplo, la relación entre Bisco y Pawoo ha dado pasos muy grandes en este tercer tomo, pero soy consciente de que sería raro ver hasta donde llega.

Por otro lado, Milo está yendo más allá de sus habilidades médicas y ha aprendido a usar el arco, pero todavía le queda mucho por delante. Es por esto mismo que pienso que Sabikui Bisco aún tiene muchas cosas que resolver. El manga necesita seguir madurando.
Hasta ahora, os puedo decir que, en general, es un buen manga. Es divertido, entretenido y disfrutable, pero se siente un poco verde en algunos aspectos. Va demasiado deprisa, compensando esa falta de profundidad con una capacidad genuina de despertar nuestro interés.
Me gusta, y tengo ganas de más, siendo esta la mejor conclusión que os puedo ofrecer. Tiene cosas que mejorar, pero es muy sincero con lo que ofrece y deja buenas sensaciones. Si buscáis algo más directo y con grandes dosis de acción, os lo recomiendo mucho.


- Buen ritmo. La trama es directa y entretenida.
- Aunque extraño, genera curiosidad. Engancha desde el principio.
- Buen diseño de personajes y escenarios. La premisa es atractiva.
- El dibujo es de mucha calidad.

- La trama es demasiado simple y no evoluciona demasiado.
- A veces todo va tan rápido que no te da tiempo a sentir verdadera progresión.