Llegados a este punto, muchos de vosotros tal vez ya conoceréis La reencarnación del Yakuza. Licenciada y distribuida por Distrito Manga, nos cuenta la historia de un veterano yakuza que, traicionado y dado por muerto, acaba reencarnando en el cuerpo de una delicada princesa. De buenas a primeras, podría parecer algo tópico.
No es el primer isekai que hace algo parecido. Sin embargo, sí es el primero —que yo conozca, al menos— que lo hace desde una perspectiva tan funesta. Drogas. Esclavitud. Secuestros. Venta de órganos. Asesinatos. No recuerdo muchas series del género que trasladen el lado más crudo de la realidad a un mundo de fantasía.


No de esta manera. Ni con tanta fuerza como lo hace Takeshi Natsuhara. Tal vez muchos no lo sepáis, pero el guionista antes era periodista y llegó a entrevistar incluso a miembros de la yakuza. Vio o conoció partes del mundo que muchos de nosotros quizá no seamos capaces ni de imaginar. Ni de esa manera.
Esto es algo que, hasta cierto punto, se evidencia en el manga. El retrato de Natsuhara-sensei es el de una fantasía impregnada de dolorosos retazos de realidad. Es como la imagen difuminada de un mal que podemos reconocer a través del cine o las novelas. Incómodamente familiar, no sabemos cuál es su rostro, pero lo identificamos.
Es en trabajos como este cuando se hace más evidente. Notas que, desde el principio, hay algo extraño. Es como si el mensaje que quisiese transmitir fuese más allá de lo que vemos en primera instancia. Ese retazo de realidad se siente más intenso. Es más doloroso. Más turbio. Más sentido.
Reseña del manga La reencarnación del Yakuza n.º 9 | Portada, sinopsis y edición

| Colección | La reencarnación del Yakuza vol. 9 de 19 (serie abierta) |
| Autoría | Hiroki Mayashita y Takeshi Natsuhara |
| Género | Seinen, aventura, comedia, drama, fantasía, isekai |
| Formato | Tapa blanda con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 13,1 x 18,2 cm con 176 páginas en b/n |
| Precio | 9,95 € |
| Traducción | Patricia Ridao (Daruma) |
| Fecha de lanzamiento | 17 de marzo de 2026 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
En gran medida, estoy disfrutando tanto de La reencarnación del Yakuza gracias a esto. Pone de manifiesto la trayectoria de su autor. Saga tras saga, aborda un problema social diferente desde el ámbito de la fantasía. En estos dos últimos tomos, por ejemplo, el del racismo. Habla de los mestizos, quienes aquí se definen como híbridos con sangre de demonio.
El mundo los odia por ser diferentes y por haber heredado el pecado de quienes confabularon con los demonios hace 3.000 años. Para Ryuu es un acto despreciable y arcaico. Un sinsentido que vuelve a reflejar la realidad. Aquí, por las diferencias de piel o frontera. Incluso por las distinciones físicas.
Recuerda a esos clásicos circos de mujeres barbudas, hermanos pegados al nacer o gente con alguna deformidad. La gente se reía de ellos y ellos intentaban ganarse la vida por la misma razón que el mundo los rechazaba. Es duro, cruel y sentido. La reencarnación del Yakuza lo manifiesta a la perfección.
Una de yakuzas por aquí, por favor


Pero lo hace sin olvidarse de qué es: un manga. Es decir, una obra de entretenimiento. Un producto hecho para el disfrute de los demás. Eso no lo pierde. Aunque tiene un trasfondo que podría hacernos pensar en una suerte de crítica social que ignora todo lo demás, en realidad es justo lo contrario. El autor simplemente aprovecha sus conocimientos para darle un mejor contexto a su mundo.
Gracias a esto podemos hablar de una historia que sabe ir más allá de la fantasía más plana mediante un worldbuilding que sabe ofrecer numerosos matices mientras disfrutamos de un elenco protagonista bastante bien diseñado y un arte que, personalmente, me parece genial. Es algo desordenado, tanto en arte como en ideas, pero es muy llamativo.
Y sí, como es un isekai, reutiliza algunos tópicos que no sorprenden demasiado, pero no es algo demasiado grave. Es por esto mismo que, si gustas de este género, sí que te recomendaría —como mínimo— que le eches un vistazo. Seguramente te acabe enganchando, y es que sabe cómo mantenerte bien atento a su trama.
Es una lectura inmersiva con bastantes puntos fuertes: una narrativa sólida, buenos personajes, un sistema de poderes interesante, buen desarrollo… No diré que es el Ave María de los shonen ni que es la lectura más innovadora que jamás haya visto, pero cumple con buena nota y siempre deja buen sabor de boca.


- El estilo artístico.
- Aunque es un isekai, se siente más novedoso de lo habitual.
- El diseño de los personajes, tanto personalidad como arte.
- Su progresión argumental y la evolución del mundo y sus caracteres.
- El ritmo narrativo. Es divertido y agradable desde el principio.

- Como isekai —inevitablemente— reutiliza algunos tropos tópicos, aunque no demasiados.
- A veces es un poco desordenado, tanto en dibujos como en ideas.