El mundo de los isekai está plagado de obras genéricas que ofrecen lo mismo una y otra vez. Sin embargo, de cuando en cuando aparecen autores capaces de darle un par de vueltas al asunto para presentar una historia diferente. Hoy, en mi reseña del tomo n.º 7 de Dead Mount Death Play, quiero hablaros de una de esas historias.
Y sin spoilers, por supuesto, ya que no me gustaría estropearos la sorpresa. Dicho esto, ¿por qué pienso que DMDP es un isekai distinto a los demás? Por varios motivos. El primero es que utiliza un tropo menos común de lo que cabría esperar: el de una migración inversa.
En otras palabras: es el mundo humano el que recibe a una entidad extraña en lugar de ser una persona de nuestra «realidad» la que aterriza en un universo paralelo de magia y fantasía. No es algo inédito, pues mangas como InuYasha han explotado esta singularidad con anterioridad.
Pese a ello, sí que es un rara avis dentro de lo que suele ser el isekai. Es algo que me desconcierta hasta cierto punto, pues de verdad pienso que puede dar mucho más juego del que ofrece en estos momentos. Buen ejemplo de ello es este mismo Dead Mount Death Play.
Aparte, la interferencia entre mundos es más notable que la de un ente individual. A medida que avanza la historia, vamos viendo cómo el mundo de fantasía afecta al mundo real de maneras cada vez más particulares, pero no tan evidentes como para que las descifremos rápidamente. Es un proceso paulatino y uno de sus mayores misterios.
Reseña de Dead Mount Death Play n.º 7 | Portada, sinopsis y edición

Una ardua batalla empieza en la Policía Metropolitana de Tokio. El ataque de la horda de Insectos Soplafuegos hace que los recuerdos de Iwanome cobren sentido. Un misterioso joven ataviado con el escudo de armas del imperio aparece frente a Habaki. Un fragmento del mundo en el que Polka vivía cobra vida. La organización Hijos bastardos de Sabaramond queda al descubierto y enlaza el imperio con este mundo. ¡Esta historia de reencarnación no se acaba en el séptimo tomo!
| Colección | Dead Mount Death Play vol. 7 de 15 (serie abierta) |
| Autoría | Ryôgo Narita y Shinta Fujimoto |
| Género | Acción, comedia, drama, fantasía, sobrenatural |
| Formato | Tapa blanda con sobrecubierta |
| Tamaño y páginas | 13,1 cm x 18,1 con 244 páginas en b/n |
| Precio | 9,95 € |
| Traducción | Gemna Tarrés Guasch (Daruma) |
| Fecha de lanzamiento | 19 de febrero de 2026 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
Por sí solos, estos detalles no serían suficientes como para hablar de una historia que se aleje de la tónica habitual del género. Es por esto que también quiero destacar a su protagonista, el Dios Cadáver. No responde a un arquetipo concreto. Tiene un poco de Momonga, el protagonista de Overlord, pero también del héroe clásico.
Impío, matará a quien sea necesario y esconde una profunda oscuridad en su ser. Como nigromante no es un hermanito de la caridad que todo lo perdona, pero tiene su razón de ser. Especialmente amable con los niños, no es alguien que mate por diversión, pero tampoco le tiembla el pulso.
La historia del Dios Cadáver, un protagonista como ‘Dios’ manda

Lo curioso es que está atrapado en el cuerpo de un niño asesinado, pero no está solo, puesto que fue capaz de salvar su alma y encerrarla en un tiburón de peluche. También rescató a su asesina, quien ahora le «sirve» como una no muerta que es capaz incluso de evolucionar al más puro estilo RPG.
Tal premisa me interesó mucho en primera instancia, pues me pareció una idea muy llamativa. Mi curiosidad tuvo recompensa, ya que resultó ser incluso mejor de lo que esperaba. Con el tiempo ha ido a más. La idea inicial era sencilla, pero ha progresado poco a poco, agregando cada vez más capas de profundidad.
La adición de nuevas tramas y personajes durante los últimos tomos le ha dado alas, pero en este séptimo hemos alcanzado uno de sus mejores momentos al asentar tres de sus líneas narrativas principales. No sin algún que otro bache, ha definido muy bien su estructura.

Eso sí, a veces se pasa un poco de complejo debido a que suma demasiadas variables de manera casi simultánea. Esto complica su seguimiento, haciendo que el ritmo sea ligeramente más errático de lo que nos gustaría admitir. Pese a ello, no puedo decir que ese mismo ritmo sea malo.
No lo es. En realidad, Dead Mount Death Play tiene mucho ritmo y es muy bueno. La sucesión de eventos, la interacción entre personajes y la adición de nuevos personajes se ejecutan de manera muy solvente. Esto permite que disfrutemos en todo momento de la lectura mientras suma nuevos alicientes e intereses. Nunca aburre.
Los buenos no siempre necesitan ser «tan buenos»
Además, ofrece una mezcla interesante. Combina lo que todos sabemos de nuestra sociedad con temas propios del ocultismo y lo paranormal, construyendo su historia en torno a la nigromancia (lógico, teniendo en cuenta que nuestro protagonista era uno de los mayores nigromantes de su antiguo mundo) y los fenómenos sobrenaturales.

Lo único es que a veces abusa demasiado del fan service, siendo este tomo otro ejemplo de ello, con planos que enfocan directamente a los pechos, por ejemplo. A veces este tipo de dinámicas rompen un poco con la atmósfera, mas no es nada del otro mundo en realidad.
Siendo realista, la verdad es que al final es poco más que un detalle que no enturbia —ni mucho menos— la lectura. Las sensaciones siguen siendo buenas, especialmente cuando hablamos de ese mismo dibujo. Pese a la no tan acertada elección de planos o vestimentas, la verdad es que Dead Mount Death Play dispone de buen arte.
El dibujo es claro y es bastante fácil de seguir; la acción es clara y los eventos discurren adecuadamente. Los personajes están bien definidos, por lo que es fácil diferenciarlos, y disponen de diseños atractivos. Es un manga que bebe de ciertos recursos algo manidos, como la estética adolescente de sus protagonistas, pero que mantiene un buen nivel en todo momento.
A título personal, la verdad es que está resultando en una lectura bastante satisfactoria. Lo suficiente como para que me haya leído todos y cada uno de sus tomos de una sola sentada a medida que los iba recibiendo. Las sensaciones eran lo suficientemente buenas y la lectura lo suficientemente adictiva como para no querer soltar el libro.
Conclusiones

Partiendo de esa base, sí, puedo deciros que es una historia que os recomendaría en no pocas circunstancias, pero sobre todo si gustáis de los shōnen con tintes sobrenaturales y los mangas de acción, magia y fantasía. Con un enfoque más del tipo mainstream, puede ser del gusto de todos.
Con siete tomos ya publicados y leídos, nos podemos hacer una idea bastante aproximada de su calidad, y cumple. Bien acompañado de una edición a la altura y una buena traducción, Dead Mount Death Play ya nos ha demostrado que es un shōnen que entiende muy bien su propio concepto y que no se pierde a sí mismo en los cliffhangers.
A la pregunta de si me ha gustado o me está gustando, la respuesta es sí. Creo que Distrito Manga ha acertado con esta licencia y que tenemos shōnen para rato. Uno que puede darnos bastantes alegrías en el futuro y que ya cuenta con una base lo bastante sólida como para hablar de un buen manga.


- Engancha desde el primer momento.
- El dibujo es realmente bueno.
- La premisa es atractiva.
- Como maneja la vida y la muerte.
- El diseño y el carisma del protagonista.
- El ritmo y la narrativa.

- El fanservice.
- Ciertos gestos y diseños de personaje.
- A veces es algo confuso.