Analizamos Tormented Souls 2, un survival horror clásico que combina atmósfera opresiva, cámaras fijas y puzles desafiantes.
Hay muchas maneras de jugar y disfrutar de un videojuego: solo, con amigos, tirado en la cama, en una buena tele o pegado a la pantalla. Maneras hay miles, pero si a tus manos llega Tormented Souls 2 y debes hacer su análisis, solo hay una forma válida de hacerlo: a oscuras, de noche, con la luz apagada y los cascos puestos.
Lejos de querer resolver la eterna pregunta de si el terror funciona mejor en primera o en tercera persona, para mí lo que marca la diferencia es no saber qué te espera al cruzar un pasillo o al abrir la siguiente puerta, y eso, solo lo consigue una cámara fija, una cámara tanque. ¿Sabéis cuando dicen que las mejores películas de terror son las de los slashers de los años 70 y 80? Pues eso.
Análisis de Tormented Soul 2: el regreso del miedo bien encuadrado

Ahora bien, ¿inventa algo esta secuela? No. ¿La mejora? Tampoco. ¿La empeora? Ni de lejos, y gracias a su reciente demo, pudimos asegurarlo. Simplemente Tormented Souls 2 es uno de esos juegos que da gusto jugar.No por la amabilidad de sus enemigos ni por el cariño de sus armas, sino porque, pese a sus defectos, mantiene viva la esencia del survival horror clásico, y eso, a día de hoy, con tantos títulos parecidos a P.T. y otros tantos con la cámara sobre el hombro, ya es decir mucho.
Sin duda, no es un título que arranque con fuegos artificiales ni con la suficiente fuerza como para darte una baja laboral durante tres días. Su ritmo es lento y su tono, denso. Pero su iluminación es apoteósica y su ambientación es, lo mejor (por mucho) que nos ofrece el título. Por momentos me hizo recordar al que, para mí, sigue siendo el mejor remake de la historia: Resident Evil de Game Cube.
Todo comienza cuando Anna, la hermana pequeña, empieza a sufrir visiones infernales. Preocupada, Caroline sigue la recomendación de Isabella, amiga y psiquiatra, y viaja a Villa Hess, un pueblo perdido entre la fe y la locura, donde podrían ayudarlas. Al llegar, son recibidas por la Hermana Angélica, pero pronto descubren que el convento encierra secretos oscuros: durante la noche, Madre Lucía revela sus verdaderas intenciones, desatando una nueva pesadilla para Caroline.


Con esto queda más que claro que, de una manera u otra, es una historia que ya hemos vivido. El guion no sorprende, pero mantiene el tono siniestro que el juego necesita. Dual Effect apuesta sin miedo por lo clásico: cámaras fijas, movimiento tanque, puzles tradicionales y exploración pausada. Mover a Caroline es tan torpe que por momentos crees haber vuelto a 1998, pero, sorpresa, esa rigidez funciona. Da miedo… y un poco de nostalgia también. Esa sensación de no tener control total, de que la cámara te traiciona justo cuando algo se mueve fuera de plano, intensifica la tensión de manera magistral.
En cuanto al combate, hay que decirlo: es lento y, a ratos, desesperante. Entre apuntar, disparar y recargar, el enemigo ya ha tenido tiempo de tirarte al suelo, morderte y arañarte un par de veces… y eso solo hablando de los enemigos normales, no de los jefes. Por otro lado, los puzles son un acierto: retorcidos, coherentes y perfectamente integrados en la exploración. Resolverlos da la misma satisfacción que encontrar una cinta de tinta cuando estás al borde de la muerte; porque sí, hay cintas, pero son tan pocas que cada una se siente como un verdadero alivio.
Iluminación e interpretación. La cara y la cruz
La ambientación de Tormented Souls 2 es simplemente magistral; ya lo era en el primero, pero aquí, el paso hacia adelante es mas que palpable. Cada habitación, cada pasillo y cada rincón del convento están diseñados para jugar con la luz y la sombra, creando espacios que parecen respirar y sentirse vivos.
Las velas parpadeantes, los faroles oscilantes y los reflejos en suelos de mármol o superficies metálicas generan un juego constante de claroscuros que mantiene la tensión en todo momento. No hay rincones seguros: la luz guía la mirada, pero también esconde peligros, haciendo que incluso los pasillos más familiares se sientan inquietantes y llenos de amenaza.

Sin embargo, las interpretaciones no acompañan en absoluto. Las animaciones rígidas, los gestos forzados y un doblaje carente de emoción rompen la inmersión en varios momentos; Caroline y su hermana deberían sonar asustadas, pero a veces parecen estar leyendo un guión. Esta falta de expresividad contrasta con el resto del apartado sonoro, donde los efectos, los ecos y la ambientación funcionan a la perfección, creando tensión y miedo incluso cuando las voces no logran transmitirlo.
El salto técnico respecto al primer juego es notable: mejores texturas, animaciones más suaves y una dirección artística impecable que refuerza la sensación de realismo. Cada escenario, cada objeto y cada reflejo trabajan en conjunto para sumergir al jugador en el universo oscuro y opresivo de Tormented Souls 2, haciendo que la exploración y la tensión se sientan más auténticas que nunca.
Sin embargo, el verdadero protagonista del apartado técnico es el diseño de sonido. Crujidos, lamentos, pasos y respiraciones funcionan como herramientas de miedo que mantienen al jugador en tensión constante. Con cascos puestos y la luz apagada, cada detalle sonoro se siente envolvente y visceral, haciendo que incluso los momentos más cotidianos del juego se conviertan en experiencias intensas y aterradoras, perfectas para cerrar un análisis centrado en la atmósfera.
Análisis de Tomented Soul 2 – Conclusiones

Tormented Souls 2 no es un juego para todos. No busca complacer a la mayoría ni seguir modas; es un survival horror puro y duro, hecho con amor por el género y respeto por sus raíces. Sí, tiene fallos: historia irregular, animaciones rígidas y voces mejorables, pero también ofrece algo que muy pocos juegos consiguen: una atmósfera que te atrapa y no te suelta.
Si creciste guardando la partida con cintas de tinta, si te asusta más un pasillo oscuro que un monstruo gigante, este es tu juego. Y, sobre todo, recuerda: no lo juegues con la luz encendida. Tormented Souls 2 nos recuerda que el miedo no necesita ser moderno; solo necesita oscuridad, silencio y una cámara que te niegue la vista del peligro.


- Iluminación impresionante
- Atmósfera densa y opresiva
- Puzles clásicos y bien diseñados
- Sonido ambiental inmersivo

- Doblaje flojo
- Historia muy vista y predecible
- Controles toscos
- Ritmo pausado