Reconozco que muchas veces empiezo así un análisis. Pero cuando una saga de juegos alcanza su tercera entrega suele ser debido a que sus juegos aún siguen teniendo aceptación entre el público y los jugadores no tenemos reparo en volver a su mundo. Y creo que hoy estamos ante otro caso de estos. Seguid leyendo y os cuento mi análisis de Styx Blades of Greed tras haberlo completado en PC.
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Lanzado el pasado 19 de febrero en PC, PS5 y Xbox Series, estamos ante la continuación de aquel ya lejano Styx: Shards of Darkness de 2017. Casi una década después, nos volvemos a poner la capucha y volvemos a ser el goblin aquél con el que tanto disfrutamos. Pero vayamos por orden y fijémonos primero en su historia.
Análisis de Styx Blades of Greed: Una historia no sólo de avaricia


La historia arranca con un encargo que, en apariencia, responde a su motivación habitual: obtener poder y riqueza sin importar el coste. Sin embargo, lo que comienza como una misión de infiltración más (robar un artefacto de enorme valor vinculado a fuerzas arcanas) pronto se convierte en algo mucho más peligroso.
Desde el principio, la historia mezcla misterio, traiciones y el humor sarcástico tan propio de Styx. Él no es ningún héroe ni pretende serlo: es un superviviente egoísta y desconfiado que acaba metido en problemas mucho más grandes de lo que esperaba. La base de la aventura es clara: infiltrarse, robar y salir con vida. La codicia es lo que mueve a Styx, pero a medida que avanza la trama, descubre que detrás del golpe hay luchas de poder y elementos sobrenaturales que podrían cambiarlo todo. Lo que empieza como un simple trabajo acaba convirtiéndose en algo mucho más peligroso.
Opta por el sigilo, no por el combate


Entrando de lleno en su jugabilidad, como no podía ser de otra manera, el sigilo será la clave. Aclaremos también que, una vez descubierto, podrás luchar. Pero el juego claramente no está enfocado a ello y hace que el sistema de combate sea algo pobre. Podrás hacer “lock on” en tu enemigo y usar tu puñal para golpearlo y esquivar sus golpes. Pero insisto en que este juego no está pensado para disfrutarse así y, en lo personal, cada vez que me descubrían, cargaba partida.
Y es así como se disfruta Styx Blades of Greed, jugando con las sombras, los escondrijos y las alturas. En lo jugable, sigue la sólida base planteada por los dos juegos anteriores. Es decir, tendremos coberturas, apuñalamientos por la espalda, accidentes provocados que acaben con nuestros enemigos… en fin, toda la plétora de trucos para avanzar en nuestro propósito.
Pero la formula no se estanca y, en mi opinión, evoluciona claramente en dos sentidos.
La misma formula pero mejorada y evolucionada


Por un lado, estamos ante el juego más vertical hasta la fecha. El diseño de escenarios y los 3 grandes “biomas” en los que se desarrolla nuestra aventura están construidos de una manera que hace que sea muy fácil y disfrutable la verticalidad. Otorgando una superioridad ante tus enemigos, el desplazarte para arriba y jugar con lo que tienes debajo creo que nunca dio tanto juego en la saga.
La otra gran evolución en lo jugable son los nuevos “gadgets” añadidos. Para hacer más rico el bucle jugable del sigilo y también el desplazamiento por los escenarios, se añaden nuevas mecánicas/habilidades (además de las ya clásicas de la saga como las de crear clones, invisibilidad, etc) que hacen que el desplazamiento por el escenario cobre aún más importancia y puedas cubrir largas distancias sin tener que eliminar ni tan solo a un enemigo. Creo que son un acierto y que aporta al jugador muchas más opciones para afrontar una situación.
Si que he de decir que la estructura jugable es bastante sencilla ya que la mayor parte del juego consiste en desplazarnos hasta X punto del mapa para robar un trozo de cuarzo (aunque a veces se complique algo más al tener que recuperar alguna palanca o similar). Pero si ese bucle jugable te entra desde el principio, disfrutarás mucho del juego. Posiblemente se alarga en exceso, ya que la duración del juego está sobre las 20 horas sin hacer ninguna misión secundaria (que tampoco son del todo variadas). Si decides ir a por todas las secundarias y coger todos los emblemas (coleccionables), puedes irte a las 35 horas fácilmente.
No todo es perfecto


Entonces, si tenemos un buen diseño de escenarios, una jugabilidad mejorada y mucho contenido, ¿qué es lo que falla? Pues bien, creo que más o menos lo de siempre en esta saga, la IA de los enemigos. En pleno debate de lo que puede hacer una IA, resulta curioso que aún veamos en este tipo de juegos como un soldado es eliminado al lado del otro y su compañero ni se entera. O cómo ven un cadáver, dan una vuelta para ver si te ven, y dejan de buscar a los 10 segundos.
Además, otro punto a mejorar (al menos en la versión de PC) es su apartado técnico. No porque esté mal hecho, sino por estar poco optimizado. Para jugar a 4K 60 FPS con todo en Ultra en una tarjeta tope de gama (RTX 4090) el juego consumía una cantidad de recursos exagerada. Además, en según qué escenarios no aguantan el tipo y los FPS caían a 40. Y para acabar, no nos hemos librado de los cuelgues y cierres a escritorio (por suerte el juego tiene un sistema de guardado muy cómodo y esto no nos ha generado problemas).
Análisis de Styx Blades of Greed: Conclusiones


En definitiva, y para concluir mi análisis de Styx Blades of Greed, he de recomendar este juego a todos los fans del sigilo. Son pocos los juegos que llegan del género y tenemos que darle soporte. Pero es que en Styx Blades of Greed se evoluciona la jugabilidad de la saga y se perfecciona claramente, siendo el juego más superior de los 3 lanzados hasta ahora y dando todo lo que los fans del sigilo queremos. Quizás su único punto flaco sea el aspecto técnico de la versión de PC, pero, aun así, es totalmente recomendable


- El diseño de los escenarios
- Los nuevos «gadgets» añadidos

- Problemas técnicos en PC
- La IA de los enemigos